México

Yanelli, la joven que denunció una violación y fue atacada sexualmente de nuevo como represalia

Fue violada en México hace casi tres años en el transporte colectivo cuando iba rumbo a su casa. Después de denunciar, sus datos fueron filtrados y fue agredida sexualmente nuevamente porque había denunciado. Su caso es uno de los cientos que existen en México y una de las razones por las que las mujeres víctimas de violencia sexual optan por el silencio.
15 Abr 2019 – 11:16 AM EDT

CIUDAD DE MÉXICO.- Hace más de dos años que Yanelli padece de secuelas físicas y psicológicas: perdió la visión de su ojo izquierdo, por las noches le es imposible dormir sin usar fármacos y no se siente a salvo en ningún lugar. Su vida cambió cuando fue violada por dos hombres a bordo de un taxi colectivo en el céntrico estado mexicano de Puebla y, tras el arresto de uno de sus agresores, fue violada por segunda ocasión como represalia por denunciar ante las autoridades, esta vez en su propia casa y delante de su hija de 2 años. Antes de irse y exigirle que retirara la denuncia, los hombres sacaron una navaja y la marcaron en el pecho con la palabra “puta”.

A sus 26 años y luego de dos procesos judiciales, uno inconcluso porque uno de los violadores sigue prófugo y el otro archivado sin investigar, la joven enfermera y bailarina clásica aún intenta entender cómo fue que sus datos personales fueron filtrados, y peor aún, cómo es que no hay un castigo para los agresores.

El de Yanelli no es un caso aislado en México, pues, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en los últimos tres años la cifra de delitos sexuales ha incrementado.

Tan solo en 2018, las autoridades registraron un total de 41,480 denuncias, es decir 113 delitos sexuales al día. De estos, la mayoría, 35%, corresponden a violaciones.


Sin embargo, de acuerdo con la abogada especialista en feminicidios Karla Micheel Salas la mayoría de los delitos sexuales, alrededor de un 94% de los que en realidad suceden, no son denunciados debido a que las víctimas prefieren callar por temor a represalias, a que no sean creídas o a la revictimización que pasan durante su proceso de denuncia en los ministerios públicos mexicanos.

Los temores de miles de mujeres mexicanas que temen denunciar fueron revividos en el caso de Yanelli, pues, aunque tuvo el valor de seguir el proceso como marcan las leyes, ella asegura que las autoridades mexicanas no fueron responsables al resguardar sus datos ni le proporcionaron el trato que se debe dar a víctimas de un delito como este.

Dos violaciones, tres responsables y solo un sentenciado

La primera violación de Yanelli sucedió en 2016 cuando salía de dar clases en una academia de danza del municipio de Huauchinango. Como el camión que la lleva de regreso a su casa no pasaba, decidió tomar un taxi colectivo. Al inicio solo se encontraban a bordo ella y el chofer, pero dos calles adelante se subieron dos hombres, quienes sacaron una pistola y una navaja.

“El chofer dio todo lo que tenía, yo también. El tipo que iba atrás empezó a tocarme las piernas, yo me aparté, pero me puso un golpe en la cara. Entonces me violaron. Primero uno y después el otro. Mientras uno estaba ahí, el otro le decía: 'Ya Erick, me toca'”, relató la joven a Univision Noticias.

Yanelli señala que antes de irse, los hombres la amenazaron con volver a violarla y matarla si los denunciaba.

“No podía creer que mi vida hubiese cambiado en unos minutos. No sabía qué hacer, tenía mucho miedo. El chofer me dejó como 5 minutos antes de llegar a mi casa porque no quería que supiera dónde vivía, no sabía si el señor era cómplice”, explicó.

Cuando su familia supo lo que había sucedido, la llevaron al hospital, donde, aunque tuvo una atención eficiente y con respeto, no contaban con los materiales para hacer la revisión requerida, solo le dieron medicamentos y una pastilla anticonceptiva. Aunque el doctor y ellas llamaron al Ministerio Público para dar aviso de lo sucedido, nadie contestó. Eran alrededor de las 11 de la noche.

A otro día por la mañana, acudieron de nuevo al hospital para realizarse una serie de exámenes, pero el encargado del área le negó la atención porque no tenía cita. Después acudieron a hacer la denuncia.

Un mes después de la agresión, cuando Yanelli iba caminando con su hermana por la calle, miró pasar una patrulla con uno de sus agresores dentro.

“Era inconfundible. Decidí ir a preguntar en la comisaría y le platiqué a un oficial lo que había sucedido y que uno de los detenidos era mi agresor. Los oficiales corroboraron que se llamaba Erick, había sido detenido por una riña en vía pública pero ese día ya no salió de la cárcel. En julio de 2018 fue sentenciado a 10 años en prisión y del otro violador ya no investigaron más”, relató.

Pero el arresto de uno de sus agresores se convirtió en la peor pesadilla para Yanelli cuando justo después de su reclusión, en julio de 2016, comenzaron a amenazarla de muerte a través de llamadas anónimas a su casa. En una de esas llamadas, una persona que se identificó como hermano de Erick le exigió que retirara a denuncia y se arreglaran en persona. Yanelli colgó en esa ocasión, pero las llamadas siguieron.

“Yo no sabía cómo habían obtenido mis datos. Volví a denunciar y me pusieron una patrulla con dos policías afuera de mi casa. A veces cuando me seguían marcando, yo contestaba (a las llamadas) frente a los oficiales y ellos escuchaban cómo me hablaban”, cuenta. Pero la protección para Yanelli no duró más de dos meses. Un día le avisaron que ya no irían más porque no tenían unidades disponibles. Conforme pasó el tiempo, las cosas se fueron calmando y ella recibía cada vez menos mensajes.

Fue en octubre de 2017 cuando, mientras se encontraba sola en la casa con su hija, sucedió la segunda violación. Ella salió a alimentar a los perros de la calle cuando dos tipos se acercaron y, aunque trató de correr, fue alcanzada. Yanelli asegura que mientras la sacidieron con violencia, le reclamaron: “Te dijimos que quitaras la denuncia, pero te sientes muy chingona”.

“Me dijeron: 'Si te sigues pasando de pendeja, tu hija va a valer madres, a mí no me gustan las escuinclas (niñas) pero conozco a alguien que sí'”. Les dije que ya no iba a hacer nada pero que a mi niña no la tocaran. Uno de ellos le pegó y empezó a tomarle fotografías”, cuenta Yanelli.

Yanelli recibió una serie de golpes, azotaron su cabeza contra la pared, la patearon y escupieron. Después la amarraron de pies y manos y uno de ellos comenzó a violarla de nuevo.

“Yo ya no podía ver bien, tenía los ojos llenos de sangre, de lágrimas, todo. Entonces después de la violación abrió mi blusa y me dijo: ' Esto es para que no se te olvide que eres una puta y siempre vas a ser una puta. Muy chingona en el Ministerio Público, a ver defiéndete aquí'. Ya no sentí cuando me marcó con la navaja”, dijo.

Yanelli volvió al hospital y, de nuevo le informaron que no tenían los materiales para hacerle una revisión completa. Faltaban aparatos de ginecología, guantes, reactivos para tomar muestras, hisopos. Además, cuando acudió a la valoración psicológica, la doctora la amenazó con que recibiría una sanción si descubría que estaba mintiendo sobre esta segunda violación.


Dos semanas después de la violación, Yanelli comenzó a presentar fuertes dolores de cabeza y a perder la vista del ojo izquierdo. Después le confirmaron que debido a los golpes tuvo desprendimiento de retina.

Las medidas de seguridad para Yanelli regresaron, pero por un periodo limitado de tiempo y la segunda denuncia que interpuso nunca fue investigada e incluso le dijeron que su carpeta de investigación había sido extraviada. Después de toda esa serie de inconvenientes, decidió irse de Huauhchinango.

Actualmente, casi dos años después de la segunda agresión, Yanelli aún sigue recibiendo amenazas telefónicas esporádicamente.

El silencio, la salida de las víctimas a las agresiones sexuales

Para la abogada mexicana Karla Micheel Salas, el caso de Yanelli muestra que, pese a que en las leyes mexicanas se encuentran establecidos los protocolos de seguridad para las víctimas de violencia sexual, el problema real es que los funcionarios públicos no los llevan a la práctica.

De acuerdo con Salas, desde la Constitución hasta las Leyes locales establecen la obligación de las autoridades de brindarles medidas de protección que van desde una orden de alejamiento para el agresor, rondas policiales, protección permanente o cambio de domicilio. También asegura que tienen la obligación de resguardar el domicilio y la identidad de la víctima durante el proceso del juicio, donde únicamente se ponen sus iniciales o algo que las identifique.

“Aquí el problema real es que estamos frente a una situación donde las autoridades no hacen, no cumplen con su trabajo. Por esta razón las víctimas, particularmente las mujeres, no denuncian ante las autoridades”, dijo.

En el caso de Yanelli, señala, no solo se trata de las personas que la violentaron, también hay responsabilidad en la falta de consecuencias que hay en contra de estos servidores públicos que no están cumpliendo con la ley.

Sobre el tiempo que una víctima debería hacer uso de medidas de seguridad, Salas dijo que hay protocolos que establecen que para poder dictar una medida, es necesario analizar los elementos objetivos y la situación particular de esa víctima para saber qué tipo y el tiempo de protección que requiere. Pero en la práctica, esas medidas son ordenadas de manera general y la protección no es efectiva.

Sin embargo, pese a las razones que, según Salas, tienen las mujeres para no denunciar, las cifras del gobierno señalan que año con año, más mujeres presentan denuncias por alguna forma de delito contra la libertad y seguridad sexual.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) alerta que durante 2017 se registraron 99 de estos delitos al día en México, de los cuales 36 son por violación. Para 2018, las cifras fueron en aumento al registrar 41,480 casos de delitos sexuales, es decir 113 al día y 38 por violación.


“Pese a este aumento en las cifras de denuncia en los casos de violencia sexual, hay un índice que se realiza periódicamente sobre victimización que calcula los casos que no son denunciados y se calcula que esta cifra de casos no denunciados es de un 94%, es decir, solamente se está denunciando el 6% de los casos que en realidad se cometen. Y uno de los factores por los que pasa es la falta de confianza en las autoridades, es decir, para qué voy a denunciar si no van a detener a los responsables, si me van a victimizar, si no tengo pruebas. El de Yanelli es un caso es terrible porque una víctima que cumple, que va a denunciar, es violentada de nuevo porque las autoridades no están respondiendo. Esto lamentablemente no es un caso aislado, esto refleja un problema estructural que hay en México”, señala Salas.

Otro de los problemas que las víctimas enfrentan es debido a que, en muchos casos, la propia sociedad duda de ellas. De acuerdo con los resultados de una encuesta sobre discriminación presentada hace un par de semanas por el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred), cerca de 15% de la población encuestada está de acuerdo con que algunas mujeres son violadas porque provocan a los hombres.

Un resultado que, de acuerdo con las propias conclusiones de la encuesta, "apunta a una cultura discriminatoria en un segmento de la sociedad mexicana en la que se normaliza la violencia machista y se responsabiliza a las víctimas mujeres, más que a los agresores”.

Sin tranquilidad, sin libertad y sin justicia

Después de lo que sucedió, para Yanelli ya nada volvió a ser igual porque dejó de tener la confianza y la libertad para salir a la calle sin miedo porque, asegura, las autoridades demostraron que ni siquiera ellas pudieron protegerla.

“Por la segunda violación no han arrestado a nadie y se les olvidó que de la primera falta un tipo. Hay gente que a veces me dice que ya deje todo por la paz, pero yo no puedo estar tranquila y no puedo dejarlo. Si yo permito eso, es como si todo lo que nos hicieron no tuviera importancia”, señala Yanelli.

Luego de casi dos años de que la fiscalía mantuvo congelada la denuncia por la segunda violación y justo después de que su caso fue expuesto en diversos medios de comunicación, Yanelli fue avisada por las autoridades que volverían a retomar las investigaciones.

Univisión Noticias se puso en contacto con la Comisaría de Huauhchinango para conocer el estatus de las denuncias presentadas por Yanelli, sin embargo, en varios intentos contestaron que no se encontraba la persona autorizada para hablar del caso.

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