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Secuestro

Sin comida y a punta de pistola: el secuestro de una guatemalteca y sus dos hijas en la frontera

El periplo de la mujer y sus hijas terminó cuando un policía encubierto negoció el pago de un rescate de 6,000 dólares y agentes federales lograron identificar el apartamento donde estaban cautivas. Una pareja de coyotes enfrenta cargos de tráfico de personas, secuestro y posesión de un arma de fuego.
Publicado 9 Nov 2022 – 07:47 PM EST | Actualizado 9 Nov 2022 – 07:47 PM EST
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Una madre guatemalteca y sus dos hijas de 9 y 5 años fueron rescatadas de los coyotes que las llevaron a Nuevo México, quienes las amenazaron con una pistola mientras las tenían secuestradas en un apartamento en Albuquerque. Los coyotes pidieron a la familia un rescate de 6,000 dólares, sin saber que el dinero lo entregaría un policía encubierto, informaron las autoridades.

Las víctimas fueron liberadas el jueves al filo de la medianoche en un operativo en el que participaron agentes de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y de la Policía de Albuquerque.

Los agentes arrestaron a los líderes de esa organización de coyotes y encontraron a 58 inmigrantes, incluido un bebé, quienes vivían en condiciones insalubres en espera de ser llevados a sus destinos.

Un juez ordenó el martes que una pareja de coyotes detrás del secuestro siga bajo custodia sin derecho a fianza.

La mujer secuestrada declaró a los oficiales del HSI que el 30 de octubre, luego de cruzar la frontera sin autorización, fue llevada a un apartamento de dos recámaras en la cuadra 500 de la calle Palomas. Apenas ingresó le quitaron su celular y dinero, narró.

Allí llegaban tantos migrantes que en el cuarto donde ponían a las mujeres era imposible acostarse y dormían con las rodillas flexionadas. Solo recibían dos alimentos al día y nunca era suficiente.

La migrante escuchaba que los estómagos de sus hijas “gruñían por la falta de comida” y ella lavaba platos, doblaba colchas y servía comida a los otros migrantes para que le dieran “un poco de comida extra” para sus hijas, contó.

Eso no era lo peor que sucedía en esa vivienda. La mujer afirmó que el encargado de la casa, Marcelo Alonso Almaraz, de 32 años, solía amenazarlos con una pistola. Se hacía llamar “el jefe”.


“Alonso Almaraz mostraba el arma, apuntaba a los migrantes en la residencia y les decía que era el jefe, amenazándolos con matarlos si no hacían lo que él les decía”, recordó.

El hombre “golpeó a alguien con la pistola por no responderle rápido”, describe una declaración jurada que redactó Sean Murphy, agente del HSI. El reporte fue sometido el 4 de noviembre a una corte del Distrito de Nuevo México.

La mujer aseguró que durante su estancia en el apartamento otros migrantes fueron extorsionados. Sus hijas sabían que estaban en una situación peligrosa y lloraban a menudo.

Mientras negociaban por teléfono el pago del rescate, Alonso Almaraz la apuntó con su arma “para evitar que le dijera algo que él no quería”, según el HSI.

El sospechoso y su esposa, Eloisa Almaraz Vásquez, de 35 años, grabaron un video como “prueba de vida” que mandaron a la hermana de la víctima, pidiéndole un rescate de 6,000 dólares. Las raptaron a pesar de que habían pagado más de 30,000 dólares para que la madre y sus dos hijas fueran traídas a EEUU.

La investigación

Este caso llegó al HSI la noche del 2 de noviembre, a través de la Policía de Phoenix, Arizona, que recibió la denuncia de la hermana de la víctima.

Ella le envió al HSI un video grabado por los coyotes para confirmarle que las tenían cautivas. También entregó el audio de una conversión telefónica que tuvo con su hermana y con Alonso Almaraz.

Para localizar a los secuestradores, los investigadores federales buscaron los registros del número telefónico desde el cual se hizo la llamada, que la empresa AT&T tenía a nombre de Eloisa Almaraz.

Varios policías llegaron a un domicilio en ese registro, en la cuadra 300 de la calle Valencia, en Albuquerque, pero no detectaron ninguna actividad sospechosa.

Luego encontraron otro número telefónico de la sospechosa, que llevó a las autoridades a un apartamento en la cuadra 500 de la calle Palomas, en la misma ciudad. Allí estaban las víctimas.


En tanto, un policía encubierto comenzó a negociar el rescate. Después de varias llamadas se fijó el pago y un lugar para hacer la entrega del dinero y de las secuestradas: un estacionamiento.

No pasó mucho tiempo para que los policías que vigilaban el apartamento vieran salir a una mujer y dos niñas, que entraron a una camioneta Dodge. Varias personas se fueron en otro vehículo.

A las 11:15 PM del 3 de noviembre, Alonso Almaraz y el agente encubierto se vieron en el lugar acordado, donde intercambiaron los 6,000 dólares por las tres secuestradas. Una vez que ellas estaban a salvo, los sospechosos fueron arrestados.

En la camioneta Dodge encontraron una pistola calibre .380, un cargador, el pago del rescate y 1,500 dólares en efectivo. En ese mismo operativo detuvieron a diez inmigrantes indocumentados.

Decenas de migrantes en un apartamento

Agentes federales ejecutaron una orden de allanamiento en el apartamento, donde localizaron a otras 48 personas y confiscaron casi 47,000 dólares en efectivo y libros de contabilidad. Había 40 migrantes de México, 14 de Guatemala y 4 de Ecuador.

“Los documentos judiciales muestran que había un suministro inadecuado de alimentos, falta de agua y hacinamiento severo en el apartamento”, señala el comunicado del HSI.

“Lo que comenzó como un esfuerzo conjunto de HSI y la Policía de Albuquerque para rescatar a las víctimas de secuestro reveló no solo el movimiento ilícito de personas, sino una red criminal involucrada en la extorsión”, declaró en un comunicado Francisco B. Burrola, encargado de la oficina del HSI en El Paso, Texas.

“El tráfico de personas es una empresa multimillonaria y las organizaciones criminales transnacionales consideran a las personas traficadas como carga y sus nefastas actividades confirman un desprecio total, tanto por nuestras leyes como por la vida humana”, agregó el funcionario.

Alonso Almaraz y su esposa son indocumentados. Él es mexicano y ya había sido deportado. Ambos están siendo acusados de tráfico de personas y secuestro. Él también está imputado por posesión de un arma de fuego.

La pareja compareció el viernes pasado por primera vez en un tribunal federal de Nuevo México y este martes, en una audiencia preliminar, un juez ordenó que sigan bajo custodia sin derecho a fianza.

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