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"No era un monstruo": defienden a hispana sospechosa de haber asesinado a sus tres hijos

Familiares de Liliana Carrillo, la principal sospechosa del asesinato de sus tres hijos en California, abogaron por ella al asegurar que se trataba de una madre amorosa que en poco más de dos años perdió el sentido de la realidad, a tal grado de tener pensamientos suicidas.
14 Abr 2021 – 02:29 AM EDT
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Cuando los oficiales llegaron en la mañana del pasado 10 de abril al departamento en la cuadra 8000 de Reseda Boulevard de la comunidad de Reseda, en Los Ángeles, California, se encontraron con un crimen “horrendo”: tres menores de edad había sido asesinados según les contó su abuela.

Los niños fueron identificados como Joanna, de 3 años; Terry, de dos y Sierra de tan solo seis meses de vida. El horrendo hecho causó conmoción en la comunidad.

El Departamento de Policía de Los Ángeles, indicó que, si bien la causa y el motivo de la muerte de los pequeños no se habían establecido, apuntaban a la madre de los niños como la única sospechosa, por lo que solicitaron toda ayuda posible para encontrar a Liliana Carrillo, una mujer hispana de 30 años.


Ese mismo día, la policía informó sobre el arresto de Carrillo en el área de Ponderosa del condado de Tulare, en el centro de California.

Durante los siguientes días, mientras la comunidad digería el impacto del suceso y clamaba que el peso de la ley cayera sobre Carrillo, familiares de la imputada alzaron su voz para dejar claro que entre la tragedia hay un contexto de inestabilidad emocional y de pensamientos suicidas que nunca fue atendido a pesar de suplicar ayuda.

“No era un monstruo”, dijo Ana Carrillo, hermana de Liliana, ante los medios de comunicación y aclaró que era “una madre amorosa que amaba a sus hijos”.

En el mismo tono se manifestó Erik Denton, expareja de Liliana y padre de las víctimas que había pedido la custodia de las víctimas y ayuda para atender a Carrillo.


En documentos legales, los familiares de Liliana la describieron como una mujer que había “perdido contacto con la realidad”, además de que se había vuelto “errática e inestable” e incluso su paranoia la hacía creer que era la única responsable de haber causado el coronavirus”.

Sin embargo, a pesar de que Denton se acercó con las autoridades -incluso con la orden una corte para que se le entregaran sus hijos- simplemente fue ignorado.

“Según el papá, llegó un supervisor cuando el papá le estaba explicando a los dos oficiales el peligro que corrían los niños. Entonces que un supervisor ignore las peticiones de un padre es imperdonable”, afirmó Luis Carrillo, abogado de la mujer.

“Los dos fueron defraudados por el sistema”, dijo Ana Carrillo aseverando que la tragedia pudo haberse evitado y aclaró que Liliana estaba preocupada por la seguridad de sus hijos, si al final el padre terminaba obteniendo la custodia.


La hermana de la sospechosa explicó que la inestabilidad de Liliana comenzó luego de dar a luz a su primera hija en 2018, aunque todo empeoró con el segundo parto un año más tarde y terminó de generar un panorama devastador e insostenible tras el nacimiento de su tercer hijo en 2020, en plena pandemia.

Ahora Liliana, quien tenía la orden de un juez de no salir del condado de Tulare, permanece encarcelada y las autoridades han avisado que buscarán su extradición luego de consultar lo ocurrido con la oficina del procurador.

El Departamento de Servicios para Niños y Familias del Condado de Los Ángeles precisó en un comunicado que se unía a la comunidad “en el duelo por la pérdida de los tres niños” y que continuaría con su misión de proteger a todos los niños del estado y garantizar que cada uno de ellos “pueda crecer en un hogar seguro, estable y lleno de amor”.

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