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Secuestro

Fueron de paseo a Tijuana, los secuestraron y mataron: el trágico final de dos californianos

En medio de la cuarentena, una célula criminal de México raptó y torturó a tres turistas de California. Aunque sus familiares pagaron por su rescate, la banda mató a dos víctimas.
18 May 2020 – 10:44 PM EDT
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Un grupo musical espera turistas en la popular avenida Revolución de Tijuana, México. Crédito: David McNew/Getty Images

LOS ÁNGELES, California.- Un operativo conjunto entre autoridades de Estados Unidos y México logró la captura de once presuntos integrantes de una banda que secuestró a tres turistas de California que visitaban la ciudad fronteriza de Tijuana durante la cuarentena. Dos víctimas fueron asesinadas a pesar de que sus familiares pagaron un rescate de hasta 25,000 dólares, según la Fiscalía federal.

El modus operandi de estos criminales era raptar a hombres californianos, retenerlos en un motel, torturarlos y exigir dinero por su rescate, el cual cobraron en este lado de la frontera. Entre el 28 de marzo y el 22 de abril, cuando ambos países ya estaban en emergencia por el coronavirus, tres hombres que estaban en dicha localidad ya fuese por negocios o visitando familiares, fueron plagiados por ese grupo delictivo.

Solo uno de ellos logró volver a su casa. Salvador Acosta Medina, de San Diego, fue el primer asesinado. Las autoridades encontraron su cadáver el 29 de marzo, un día después de que su hijo trató de liberarlo siguiendo las instrucciones de los secuestradores: colocó una bolsa con 25,000 dólares en efectivo en el baño de mujeres de un restaurante McDonald’s de San Ysidro, una pequeña localidad en la frontera México-California.

Su esposa denunció el crimen a la unidad antisecuestros de la Fiscalía de Baja California, que a su vez le notificó a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Ella rastreó la ubicación de su marido a través de una aplicación en su celular, que reveló había estado en el motel Aqua, ubicado en el este de Tijuana.

Usando la cuenta de WhatsApp de Acosta Medina, los delincuentes les avisaron a sus familiares el mediodía del 29 de marzo que estaban a punto de liberarlo. Sin embargo, la Policía halló su cuerpo esa misma tarde. Dos días después sus familiares cruzaron la frontera para identificar el cadáver.

Otra víctima mortal es Edgar Esteban Guzmán, residente de Norwalk, una ciudad en el sureste del condado de Los Ángeles. Él se encontraba visitando unos familiares en Tijuana. El 12 de abril llamó a su madre desde un teléfono mexicano para decirle que “estaba en problemas” y que contactara a su jefe para que pagara un rescate de 25,000 dólares. Luego, a través de Messenger, le enviaron una foto suya “con la cara muy golpeada”, describe la acusación federal.


Sus familiares intentaron pagar 1,000 dólares en efectivo y entregar el Chevrolet Camaro de Guzmán en el estacionamiento de una tienda Lowe’s en Norwalk. Los recibiría una “mujer embarazada” que los investigadores identifican como Leslie Briana Matla, una estadounidense de 20 años. La transacción no se llevó a cabo.

El cadáver de Guzmán fue encontrado el 14 de abril por elementos de la Unidad Antisecuestros de Baja California y ese mismo día lo identificaron sus familiares. Cuando estos revisaron la cuenta de Google de Guzmán, encontraron que estuvo en el motel Aqua.

El único sobreviviente

El 22 de abril, una mujer de Pasadena, en el área de Los Ángeles, llamó al 911 para denunciar que su esposo, identificado con las iniciales J.N., estaba en cautiverio en México. Según su relato, un hombre le llamó para advertirle que su marido manejó borracho y mató a cuatro miembros de una familia, y le exigió que le pagara una “multa” de unos 20,000 dólares para liberarlo.

Para demostrar que la advertencia iba en serio, los delincuentes hicieron una videollamada por WhatsApp en la cual observaron que su familiar “parecía golpeado de la cara” y tenía un brazo vendado. Al final del video, el hombre se despide de sus hijos y le dice a su esposa que la ama, como si estuviera “preparándose para ser asesinado”, menciona la Fiscalía federal.

La mujer consiguió 14,000 dólares prestados y lo sumó a otros $5,000 que tenía ella. Con eso pensaba sentarse a negociar con la banda. Tras un par de llamadas, uno de los sospechosos le indicó que le entregara el dinero a una mujer embarazada en el estacionamiento de un supermercado Food4Less, en una famosa plaza comercial en la ciudad de Lynwood.


Los registros de las llamadas llevaron a las autoridades hasta el motel Aqua de Tijuana, donde estuvieron cautivas las otras dos víctimas. Este vecino de Pasadena logró ser liberado por la Policía ese mismo día y a través de una videollamada, la unidad antisecuestros de Baja California le confirmó a su esposa que J.N. estaba a salvo. En el operativo también arrestaron a nueve sospechosos.

En una entrevista posterior con un agente del FBI, el hombre describió que sus captores lo ataron de pies y manos, y le vendaron los ojos. Contó que durante las primeras horas del secuestro fue golpeado y le dieron descargas en la cabeza, el cuello y los pies con una pistola eléctrica.

Un amigo de J.N. también cayó en las garras de esta banda, pero lo asesinaron antes de que llegaran los policías. Uno de los sospechosos, Germán García Yera Hernández, les dijo a sus cómplices que lo asesinó “porque era pobre y ninguno de sus familiares tenía propiedades”, detalla un informe del FBI.

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Dos arrestos en California

La investigación encontró que la banda usó lugares, peticiones y números telefónicos similares. En los tres casos enviaron a Leslie Briana Matla a recoger el pago del rescate.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) siguió el rastro que dejó esta banda hasta detenerla el jueves pasado en San Diego. Dieron con ella a través de los registros de los cruces fronterizos que hizo, al revisar las cámaras de seguridad en los lugares donde fue a colectar el dinero y sus cuentas en las redes sociales. Su auto blanco fue descrito por familiares de una víctima.

Matla vivía en Colton, pero se mudó a México. El viernes fue llevada por primera vez ante una corte federal en Los Ángeles y continúa bajo custodia. Dos personas que trataron de pagar un rescate la identificaron por medio de una fotografía.

Este domingo, las autoridades capturaron a su novio, Juan Carlos Montoya Sánchez, de 25 años y originario de Tijuana. Se esperaba que este lunes hiciera su aparición inicial ante el tribunal. La acusación alega que Sánchez recibió transferencias electrónicas de dos de las víctimas. También a él lo identificaron los familiares de un secuestrado.

Tanto Matla, como Montoya, enfrentan un cargo de conspiración de lavado de dinero. Si son encontrados culpables enfrentarían una condena máxima de cadena perpetua en una prisión federal.

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