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Convención Demócrata

¿Es suficiente la ‘revolución’ que logró Sanders dentro del Partido Demócrata para que sus seguidores apoyen a Clinton?

Tras lograr introducir cambios más de izquierda en el ideario del Partido Democrático, el todavía candidato demócrata trata de convencer a los suyos que el camino de los cambios pasa por apoyar a Clinton, pero los rencores sembrados durante las primarias pueden ser difíciles de superar.
24 Jul 2016 – 9:33 AM EDT

Bernie Sanders hablará este lunes en el primer día de la Convención Demócrata de Filadelfia para “dejar claro que Hillary Clinton es de lejos superior a Donald Trump en cada uno de los temas importantes, desde economía y salud, hasta educación y medio ambiente”.

El comunicado enviado el domingo por la campaña del senador por Vermont, y técnicamente aún candidato a la postulación presidencial del Partido Demócrata, deja claro que Sanders apoya irrestrictamente a lo que describe como “la plataforma más progresista” en la historia del partido.

Cuando el 12 de julio, tras semanas de presión por parte del partido y de la campaña de Clinton, Bernie Sanders anunció que respaldaba oficialmente a su rival en un evento conjunto en el estado de New Hampshire decepcionó a muchos de sus seguidores.

Sin embargo, ese apoyo se dio luego de que ambos bandos negociaran cómo incorporar las ideas más liberales de Sanders en el programa que Clinton presentará como propuesta de gobierno y en el ideario del partido.

Cambios a la hoja de ruta demócrata

Detrás hubo negociaciones que resultaron en cambios fundamentales a la hoja de ruta del partido demócrata, un documento de 50 páginas conocido como “plataforma del partido”, que especifica objetivos sobre políticas y temas concretos.

En palabras de Roger Hickey, co-director de la Campaña por el Futuro de América (Campaign for America´s Future), un centro de cabildeo político de izquierda: “Habitualmente la plataforma no tiene mucha relevancia, pero esta vez Bernie Sanders creó un movimiento que quiere que el partido represente algo más”.

Sanders logró que la propuesta por el salario mínimo subiera a 15 dólares por hora, que se incluya una opción pública en el sistema de salud y compromisos de inversiones en energías renovables para combatir el cambio climático.

En términos de educación se consiguió además el acceso gratuito a universidades públicas para estudiantes de familias con un ingreso anual menor a 125,000 dólares.

Una que quedó convencida cuando aprendió la noticia fue Nathalie Ornelas, estudiante de la Sunset High School en Dallas, Texas.

“Soy una amante de Bernie pero ahora Hillary me convenció. Estoy muy orgullosa de lo que dijo sobre la educación gratuita. Esta noticia me da esperanza de que pueda tener una educación y una carrera. Nos afecta a nosotros los adolescentes“

Fricción: comercio y fracking

Hillary Clinton y Bernie Sanders no se pusieron de acuerdo en todo. El acuerdo Trans Pacífico de Comercio (o TPP por sus siglas en inglés), el fracking y la ocupación de zonas palestinas por parte de Israel fueron algunos puntos de desacuerdo.

David Duhalde, director adjunto de los Socialistas Democráticos de América, un micro partido con 7000 miembros, prevé que el apoyo de Clinton al acuerdo TPP le costará votos entre los votantes más liberales.

Nacido en los Estados Unidos, este hijo de un chileno exiliado bajo la dictadura de Pinochet, Duhalde prevé que “las elecciones de noviembre serán más reñidas de lo que deberían ser” precisamente por este asunto.

En eso concuerda Hickey: “Trump está en contra del los tratados de libre comercio para ganar votos en Ohio, Pennsylvania, Wisconsin y Michigan donde antes los Demócratas ganaban con facilidad.”

“A lo largo de los años el partido no ha apoyado a los sindicatos. Los acuerdos de comercio han alienado a la clase trabajadora blanca”, agrega, en referencia al grupo demográfico en el que Trump confía para ganar las presidenciales de noviembre.

Duhalde teme que Clinton no hará más concesiones al ala progresista del partido. De hecho, considera que la elección del senador demócrata centrista Tim Kaine como su compañero para la vicepresidencia puede ser una indicación de ello.

“Los progresistas hubiéramos querido a la senadora Elizabeth Warren o al secretario del Trabajo Tom Pérez. Creo que su generosidad ya llegó a su límite”.

Huella profunda

Aun así, la huella que ha dejado hasta ahora Bernie Sanders es bastante considerable.

El propio Sanders parece haberse quedado satisfecho con su cometido. Al terminar la negociación, Warren Gunnels, director de política de Sanders, dijo el 10 de julio en una entrevista con NBC que la campaña Bernie 2016 había conseguido “un 80%” de lo que querían.

“Si lees la plataforma ahora, entenderás que la revolución política sigue viva”, señaló.

De hecho según Hickey, fundador de una organización que lleva más de 20 años peleando por luchas progresistas “es muy inhabitual que la plataforma se convierta en campo de batalla”.

En 1948 el tema de los derechos civiles dividió al partido y ocurrió de nuevo en 1968 por la guerra de Vietnam. “Estamos en uno de estos momentos históricos”, insiste.

Movimiento en marcha

El historiador Maurice Isserman, autor de varios libros sobre la nueva izquierda en Estados Unidos, advierte que para que la hoja de ruta democrática se haga realidad, el movimiento de Sanders tendrá que seguir presionando más allá de noviembre.

Hickey dice incluso que algunos como Robert Reich, el antiguo secretario de Trabajo de Bill Clinton, que apoya abiertamente a Sanders, estaría hablando de la creación de un nuevo partido.

“Estamos en el proceso de ver qué aspecto tendrá esta nueva organización. En los Estados Unidos, un partido nuevo no puede ganar. Tendrá que ser una especie de facción dentro del partido, con vistas a que crezca paulatinamente”, señala.

Su organización seguirá haciendo campaña para pedir cambios legislativos bajo la presidencia de Hillary Clinton, si resulta electa, y presionar al partido demócrata.

Mientras tanto, el movimiento de Bernie ya está recaudando fondos para apoyar la candidatura a cargos públicos de personas afines.

Este lunes, se espera que el senador se dirija a los 13 millones de personas que votaron por él en las primarias para que explique que “la revolución continúa” y que la mejor manera de hacerlo es apoyando a Clinton.

Al final, la síntesis lograda en la plataforma, con todo y lo que tiene de abstracta teoría política, puede ayudar a canalizar el voto de los seguidores de Sanders a Clinton.

Pero la cuesta es más empinada de lo que parece porque es posible que muchos seguidores del senador no vayan a cambiar de opinión solo porque su candidato haya depuesto su oposición a su excontrincante.

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