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Convención Demócrata

El apasionado discurso de Michelle Obama magnifica a la primera dama y reconcilia a los demócratas

Durante unos minutos, los delegados olvidaron las tensiones de la jornada y escucharon entre ovaciones a la mujer que les recordó lo que significa la presidencia de un afroamericano en Estados Unidos.
26 Jul 2016 – 11:41 PM EDT

FILADELFIA, Pennsylvania.- Michelle Obama dio su último discurso ante una Convención Demócrata como primera dama en Filadelfia. Su mensaje fue político y personal y logró emocionar a un público dividido.

Durante unos minutos, los delegados y activistas se olvidaron de las tensiones de toda la jornada y el auditorio se entregó a la mujer que recordó lo que significa la presidencia de un afroamericano en Estados Unidos. Fue el momento de más unidad y optimismo de la jornada y tal vez de la Convención. Algo para recordar.

Ya antes de salir, la primera imagen de un video de ella arranca un aplauso con gritos de entusiasmo. Los teléfonos están en alto, preparados desde varios minutos antes para retratar el momento.

Ella tiene asignados solo 11 minutos de discurso: la mitad que la siguiente oradora, Elizabeth Warren, la senadora de Massachussetts favorita de los partidarios de Sanders y crítica con la política económica de Obama. Con los aplausos el discurso se alarga y Michelle Obama consigue lo que el partido decía que buscaba y que no había encontrado hasta entonces: un mensaje optimista y una defensa energética de Hillary Clinton. La primera dama da el discurso más poderoso del día.

Obama habla de la "alegría" de ver crecer a sus hijas y de cómo no quiere que vivan en el país que propone el candidato republicano Donald Trump, a quien no menciona por su nombre.

"El lenguaje de odio que escuchan en la televisión no representa el verdadero espíritu de este país... Nuestro lema es: cuando caen bajo, nosotros apuntamos alto", dice.

Ella, que tuvo una relación muy tensa con los Clinton hace ocho años, hace ahora una defensa apasionada de Hillary. Dice que aprendió a apreciarla al ver cómo seguía trabajando duro después de perder las primarias de 2008 contra su marido y no estaba “enfadada” por la batalla. Ahora le dedica sus palabras más amables.

Nuestra amiga Hillary

"Solo hay una persona calificada para ser presidenta. Y es nuestra amiga Hillary Clinton... Sé qué tipo de presidenta va a ser Hillary y por eso en estas elecciones estoy con ella", dice, haciendo eco de su lema “I’m with her". "Hillary entiende que la presidencia es solo sobre una cosa: construir algo mejor para nuestros hijos".

A Michelle Obama se le quiebra la voz, algo muy raro en público. Le sucede al decir que le gusta que sus hijas puedan ver a la primera mujer presidenta después de haber vivido cómo caía la última frontera racial. “Gracias a Hillary Clinton mis hijas y todas nuestras hijas y nuestros hijos ahora asumen que es normal que una mujer pueda ser presidenta de EEUU”, asegura.

"Entre ahora y noviembre tenemos que hacer lo que hicimos hace ocho años", pide a una convención entregada ahora a ella.

Su mensaje tiene efecto en todo el dividido público. El aplauso más emocionante llega cuando recuerda sutilmente lo que ha significado que una afroamericana fuera primera dama. “Cada día me despierto en una casa construida por esclavos. Ahora veo a mis hijas, dos mujeres negras, jóvenes, guapas e inteligentes jugar con el perro en el jardín de la Casa Blanca… No dejen que nadie les diga que éste no es un gran país”.

Un buen modelo

La temperatura supera los 100 grados Farenheit y durante todo el día, fuera y dentro de la convención, no han dejado de oírse gritos contra Hillary Clinton, el Partido Demócrata, el tratado comercial con los países asiáticos, la falta de transporte, las filas o las salas llenas. Pero la mención de Michelle Obama parece un bálsamo para delegados y activistas.

Por la mañana, Donna Brazile, elegida como presidenta temporal del partido, llega a la reunión del caucus negro con el ánimo encendido. A gritos, como si fuera una líder religiosa, según reconoce ella, dice que el de Bernie Sanders es un movimiento que no encaja en una campaña y pide perdón por los emails “ridículos” del partido contra él. Solo menciona a una persona que despierta los mismos aplausos que Sanders: Michelle Obama.

Los delegados de Sanders también descansan de su lucha cuando se trata de alabar a Michelle.

“Tiene mucho sentido común. Es un buen modelo. Desde luego, puede jugar un papel en unir el partido”, dice Gregory Jones, delegado de Sanders por Alaska y aspirante a la Cámara de Representantes.

Más allá de la división

Los Obama trascendieron en ideología las dos facciones del partido, dividido históricamente entre conservadores y progresistas con un mensaje centrista con toques izquierdistas. Sus poderosas figuras, sin embargo, también recuerdan a algunos las duras primarias de hace ocho años.

Los más agresivos contra Clinton le guardan rencor a la candidata y a su marido por su trato a los Obama.

“No me gusta nada Hillary”, dice Abena Hogan, delegada por Michigan. “No me gusta por la manera asquerosa en la que ella y su marido fueron contra Obama en 2008”.

Hogan, que es afroamericana y fue elegida como delegada de Sanders, dice que acabará votando a Clinton para luchar contra Trump. Pero cree que los demócratas deberían utilizar más a Michelle. “Sirve para movilizar. Espero que una al partido. Como demócratas no nos podemos permitir perder estas elecciones. Tengo amigos que dicen que se van a mudar a Canadá si Trump gana porque ya no será EEUU de América. Tiene tanto odio”.

Un buen soldado

El nivel de aprobación de Michelle Obama ha oscilado entre el 60 y el 70% por la mayoría de los mandatos de su marido, según las encuestas disponibles de Gallup y Pew. El presidente tiene ahora más de un 50% de aprobación, es decir un nivel parecido al que tenía al final del primer año de su mandato. Su popularidad es similar a la de Ronald Reagan en el mismo punto.

En el caso de Michelle, su imagen ha mejorado cuanto más la conocía el público.

“Al principio la Casa Blanca tenía un problema de relaciones públicas. Sobre todo después de que dijera en las primarias de 2007 que era la primera vez que estaba orgullosa de su país. Pero fue capaz de superar eso porque ha estado involucrada en asuntos que benefician a la gente y no se ha metido en polémicas”, explica Myra Gutin, profesora en Rider University en New Jersey y experta en primeras damas. “Michelle ha cumplido con todos sus papeles: ceremonial, político y en defensa de una causa”.

Gutin cree que ahora no tendrá un papel muy activo en la campaña de Clinton aunque podría ser útil para algunas audiencias. “Nunca le gustó la política, pero es un buen soldado”.

Pueden sucederla Bill Clinton, que sería llamado “primer caballero”, para el que se espera “un papel de consejero, nada ceremonial”, o Melania Trump, que, en cambio, podría concentrarse solo en el papel ceremonial. “Melania podría ser la primera dama más tradicional desde Bess Truman”.


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