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Conflicto árabe-israelí

Jerusalén, la milenaria historia de gloria y odio que está detrás de su último capítulo de violencia

Ha sido gobernada por innumerables tribus, imperios y colonizadores. Ser una ciudad santa para tres religiones la ha convertido en una de las urbes más disputadas del planeta. La muerte a tiros de decenas de palestinos en la Franja de Gaza es el más reciente capítulo de violencia en su nombre.
15 May 2018 – 02:24 PM EDT
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La milenaria Jerusalén es considerada una ciudad santa para cristianos, musulmanes y judíos. Es justamente por esa razón que ha sido destruida al menos dos veces, asediada más de 20, atacada más de 50 y capturada y recapturada un poco más de 40 veces.

De acuerdo a la Biblia, el rey David la conquistó para establecer allí el centro del reino unido de Israel. Su hijo Salomón construyó en ella el primer templo del que hoy solo se conserva el famoso Muro de los Lamentos. Según el mismo texto, se produjo allí la mayor parte de la vida pública de Jesús antes de ser crucificado y luego enterrado en donde hoy se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro. Y no sólo Jesús subió a los cielos muy cerca de la vieja ciudad. El profeta Mahoma también ascendió a los cielos desde donde hoy se ubica su lugar más distintivo: la mezquita del Domo de la Roca.

Jerusalén ha sido gobernada por innumerables tribus, imperios, colonizadores y naciones. Eso la ha convertido en una de las urbes más disputadas del planeta, una situación que aún prevalece, generando violencia y derramamiento de sangre de manera intermitente pero sostenida.

La muerte esta semana de al menos 60 palestinos por fuego israelí es el evento más reciente de su historia de pasajes no solo gloriosos, sino también de odio. Se trata también del capítulo más reciente de una corta historia que esta vez se circunscribe a los últimos 70 años. Y todo se debe a que su estatus geopolítico aún sigue siendo el corazón de su más reciente conflicto: el palestino-israelí.

También es el capítulo más nuevo de lo que dejaron las dos guerras entre árabes e israelíes en 1948 y 1967.

Ocupación israelí

En 1948, durante la primera guerra, los israelíes ocuparon su sector occidental, quedando Jerusalén Oriental bajo la administración del gobierno de Jordania. Fue el año en que Israel también declaró su independencia tras la salida británica de la entonces Palestina, hoy reducida a dos pequeños territorios en la Franja de Gaza y Cisjordania.


En 1967, durante la segunda guerra árabe-israelí también conocida como la Guerra de los Seis Días, los árabes intentaron retomar el sector occidental de Jerusalén. No solo no pudieron, sino que Israel terminó ocupando todo el sector oriental, además de Cisjordania.

Desde entonces, sistemáticamente los israelíes han desplazado a residentes en barrios tradicionalmente habitados por árabes, en algunos casos expulsándolos de sus casas hasta consolidar definitivamente la ocupación del sector oriental en 1980 con una ley aprobada por el Parlamento o la Knesset que protegía "su integridad". Del mismo modo, pero esta vez por medio de la ocupación de facto, han establecido colonias en toda Cisjordania.

En medio de esa ocupación, se han hecho intentos fallidos para lograr la paz y la convivencia entre palestinos e israelíes. Pero el estatus final de la milenaria ciudad ha sido una de las principales barreras. Israel la considera su capital, mientras que los palestinos desean que su sector oriental sea la suya.

Paralelo a esto, sigue siendo una quimera la existencia pacífica de dos estados independientes, conviviendo en paz uno al lado del otro.

EEUU ya no tiene credibilidad como mediador

Estados Unidos jugó un papel histórico en una mediación accidentada que al menos mantuvo las esperanzas de que el conflicto palestino-israelí terminara en algún momento.

Para los pocos optimistas que veían ese proceso como la única vía hacia la paz, la decisión de Donald Trump de mudar la embajada a Jerusalén desde Tel Aviv terminó de destruir el poco terreno que había para mediar con autoridad y credibilidad una negociación esquiva.

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Decenas de muertos y centenares de heridos en protestas por la embajada de EEUU en Jerusalén


Respetando la congelada negociación del estatus final de Jerusalén, no solo EEUU sino el resto del mundo, habían decidido no reconocer la ciudad como capital israelí.

El gobierno republicano justifica la medida en una decisión tomada por el Congreso en 1995 cuando aprobó por abrumadora mayoría una ley instruyendo al Poder Ejecutivo establecer la embajada estadounidense en Jerusalén.

Todos los presidentes –Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama– habían ofrecido cumplir con ese mandato, pese a que el propio Departamento de Justicia consideraba que se trata de una intromisión del legislativo en el manejo de la policía exterior.

Pero ninguno de los tres antecesores de Trump había cumplido con lo que había indicado en campaña y cada seis meses renovaban la suspensión de los efectos de la ley que el mismo texto permitía al dejar en manos de la presidencia la evaluación de la conveniencia de cumplir con ese mandato. Y 22 veces determinaron que no era aconsejable bajo la premisa de que el estatus de Jerusalén debían determinarlo palestinos e israelíes en negociaciones de paz.

Pero el elemento clave en todo esto era que EEUU era el mediador de ese proceso.

Todo terminó con la decisión de Trump. EEUU perdió su credibilidad como mediador al mudar su embajada y tácitamente reconociendo Jerusalén como la capital de Israel, un estatus que ese gobierno ejerce de facto desde que la ocuparon en dos fases.

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A EEUU se le han sumado otros cuatro países anunciando decisiones de mudar sus legaciones: Guatemala, Hondura, Paraguay y la isla de Vanuatu. El resto del mundo sigue sin reconocerla como capital israelí.

La inauguración de la embajada de EEUU este lunes desató nuevamente los demonios. Mientras miles de palestinos lanzaban piedras, neumáticos ardiendo y bombas molotov desde la Franja de Gaza, soldados israelíes respondieron con disparos. La cifra más reciente habla de cerca de 60 palestinos muertos, algunos de ellos niños e incluso un hombre en silla de ruedas que había perdido sus piernas en los bombardeos israelíes a la Franja de Gaza en 2008. Más de mil han resultados heridos. Del lado israelí se reporta al menos un soldado herido.

Jerusalén no vio esta vez la violencia dentro de sus murallas como cuando hace un poco más de mil años las cruzadas que partieron de Europa, alentadas por los papas de la época, intentaron expulsar a musulmanes, cristianos ortodoxos, judíos e incluso mongoles de la ciudad.

La diferencia es que esta vez, defendiendo su estatus de capital, Israel usa su poder de fuego a pocas millas de distancia y en una situación asimétrica para recordarnos lo que ya sabemos: que la paz en esa región sigue siendo una ficción.

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