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CityLab Vida Urbana

Nueva York hace un concurso para buscar soluciones al hacinamiento escolar

La Alcaldía pidió a expertos y a la población propuestas para predecir mejor dónde se necesitará aumentar o disminuir los puestos necesarios en las escuelas públicas.
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2 Nov 2016 – 12:11 PM EDT

Las escuelas públicas de Nueva York han estado luchando con el hacinamiento en estas durante décadas y en años recientes el problema ha empeorado. Durante el año escolar 2012-2013, un 43.5% de los estudiantes en escuelas públicas fueron a clases en edificios atiborrados. Para estos niños esto significó menos maestros, tamaños más grandes de aulas y menos recursos.

Pero la aglomeración escolar resulta ser un problema sumamente complicado de abordar, ya que las inscripciones bajan y suben anualmente y la demanda para el espacio en diferentes escuelas no es uniforme: algunas tienen asientos vacíos y otras están hasta el tope. Y durante el año siguiente la situación podría invertirse.


La ciudad aborda el problema en muchas frentes. Por una parte, trata de hacer espacio para niños en escuelas que actualmente están aglomeradas con la rezonificación, la cual se puede volver increíblemente contenciosa. Nikole Hannah-Jones —una reportera del New York Times Magazine— hace poco escribió una extensa nota sobre cómo la escuela de su hija en Brooklyn se convirtió en un campo de batalla para padres embrollados en ambos lados de la guerra por la rezonificación. Otra solución a largo plazo ha sido construir nuevos edificios escolares para acomodar la demanda más alta. Esto es algo que el Departamento de Educación ha planeado llevar a cabo en su plan para los años 2015-2019.

Pero para poder planificar mejor para las fluctuaciones geográficas en la demanda, el Departamento de Educación trata de predecir el futuro: proyecta cuáles áreas tendrán inscripciones escolares crecientes en unos cuantos años. Ahora está haciéndo un llamado a todos los analistas de datos preocupados para hacer que estos pronósticos sean más precisos. “Como el distrito escolar más grande de Estados Unidos, siempre estamos buscando mejorar los modelos de datos”, dijo Elizabeth Rose, vicecanciller del Departamento de Educación de Nueva York, en una declaración a CityLab. “Cambios en la tecnología de datos quizás puedan permitir mejores proyecciones a un nivel más local”.

El Departamento de Educación organizó una competencia en la que pidieron a la gente que proponga métodos más agiles y detallados para proyectar los niveles de inscripciones futuras. Así lo describieron:

“La ciudad está buscando modelos alternativos de datos que puedan permitir proyecciones más detalladas y precisas de estudiantes; idealmente, detallarían la cantidad de estudiantes futuros en diferentes grupos etarios por cuadra de ciudad con proyecciones que se actualizarán regularmente en incrementos de 1 año, 2 años y 5 años”.

Luego de registrarse, los participantes recibirán una parte del conjunto de datos de inscripción del Departamento de Educación. Si su modelo predictivo se aprueba durante la primera ronda de evaluaciones, podrán profundizar sus ideas más con conjuntos adicionales de datos y 5,000 dólares de financiamiento. Se les dará otros 15,000 dólares si su modelo finalmente gana la competencia cuando termina en marzo 2017. Desde luego este modelo ganador será usado para la ciudad para realizar sus proyecciones. Y si a otras ciudades les interesaría replicarlo, el Departamento de Educación dice que compartiría la idea.

Esta es la segunda vez que la ciudad ha emitido un llamado para la innovación en un esfuerzo de adelantarse de un asunto y este es particularmente significativo.

“Hay distritos atiborrados en cada condado y en cada zona”, dice Leonie Haimson, fundadora y directora ejecutiva de la organización Clase Size Matters (El Tamaño de Aula Importa), una organización sin fines de lucro que aboga por tamaños más pequeños de aulas. Por ejemplo, el distrito escolar N°24 en Queens y el N°20 en Brooklyn están entre los más atiborrados de la ciudad. Las condiciones en estos distritos contribuyen a asegurar la brecha de logros académicos entre los estudiantes de mayoría inmigrantes y de bajos ingresos respecto a los estudiantes más adinerados —que tienden más a ser blancos— y que van a escuelas menos atiborradas.

“Demasiadas escuelas, particularmente en escuelas primarias en Nueva York, han perdido sus salas de arte, ciencias y música, a veces sus bibliotecas y gimnasios, todo porque se han atiborrado tanto que realmente necesitan ese espacio para la enseñanza general”, dice Haimson. “También es un asunto muy importante para los niños con necesidades educativas especiales, quienes [han perdido] sus salas de intervención [gracias a] la aglomeración. A menudo [estos niños] están recibiendo sus servicios en pasillos, clósets, comedores y cajas de escalera”.

Haimson está entre los que critican el método actual de Nueva York de proyectar las inscripciones. Los cálculos de su propia organización han demostrado una mayor necesidad para asientos en escuelas públicas que los cálculos pasados de la ciudad. Según piensa Haimson, el problema más grande es que el modelo predictivo actual subestima la manera en que las nuevas viviendas impulsarán las inscripciones en escuelas cercanas (el Departamento de Educación sostiene que su modelo actual es fiable y que se actualiza frecuentemente).

En su nuevo llamado a la innovación, el Departamento de Educación les alienta a participantes potenciales a usar datos de bienes raíces y de viviendas, así como datos sobre la conducta de consumidores, información sobre servicios de guardería, datos sobre peatones y transporte público y, por su puesto, tendencias demográficas.

Sin importar cómo será, el modelo ganador potencialmente podría servir tanto para las metas del Departamento de Educación como las de quienes abogan para mejores condiciones y, ojalá, ayudará a aliviar tensiones sobre un asunto polémico.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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