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Las razones por las que la Ciudad de Nueva York creó su propio fondo para pagar las fianzas de gente encarcelada

Suena casi con ilógico, pero la medida es sumamente eficiente en disminuir el encarcelamiento masivo, ahorrar dinero y promover que la gente llegue a sus juicios.
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A las 7 pm de un jueves en el Tribunal Criminal de El Bronx, Lisa Whiteside está tratando de determinar a quién ella pueda ayudar a evitar pasar la noche en la cárcel de Riker’s Island. Revisa la lista de casos de 30 lecturas de cargos ya programadas, sabiendo que es probable que esa cantidad se duplicará de tamaño a medida que avanza la noche. Whiteside se sienta a un lado de una barrera gruesa de cristal y les pregunta a candidatos si cuentan con vivienda segura o no. También les pregunta sobre las circunstancias detrás de su arresto y sobre su estado emocional. No todos los candidatos deciden tener esta conversación de cara a cara, pero los que sí se reúnen con Whiteside tienen la oportunidad de explicar por qué deben ser ayudados. Y Whiteside entonces tiene que decidir si debe pagarles la fianza o no.

Whiteside es una agente de un fondo de fianza caritativa en El Bronx. Les paga la fianza a algunos neoyorquinos que no tiene el dinero para pagarla ellos mismos. Whiteside es parte de un programa que tal vez parezca contrario a lo que dicta la lógica. Llamado The Liberty Fund (El Fondo para la Libertad), se trata de una iniciativa creada por la Ciudad de Nueva York que libera a personas que los mismos jueces municipales de la ciudad consideran que tienen un riesgo de fuga.

El programa es “un poco raro”, según expresa Nick Malinowski, un activista de derechos civiles. “¿Tienes a la ciudad pagando para que la policía haga arrestos y para que los fiscales procesen y ahora vas a tener a la ciudad poniendo el dinero para ponerle la fianza a la gente?”, dice Malinowski, director de campañas de derechos civiles para Vocal NY, una organización de base que aborda el tema del encarcelamiento masivo.

Pero el fondo —el cual en realidad depende de dinero de un donante privado y no de la Alcaldía— es una de varias iniciativas de la ciudad para desintegrar el sistema de fianzas desde adentro. A la Ciudad de Nueva York no se le permite crear políticas sobre fianza. No tiene la autoridad de decidir si se debe abolir o reformar la política monetaria de los tribunales criminales de detener a las personas en las cárceles antes de que vayan a juicio. Entonces, en cambio, la ciudad ha creado un programa que funciona dentro de un sistema que quisiera erradicar.

“No pienso que el [Liberty Fund] como la institucionalización de la fianza; lo veo como un paso importante para eliminar el sistema de fianza tal como lo conocemos, dijo David Long, el director ejecutivo del Liberty Fund. “He aquí el plan para el Liberty Fund: realizaremos un trabajo muy bien hecho y en 3 ó 5 años tendremos las estadísticas para dar lugar a una reforma significativa del sistema de fianza. Se establecerá un nuevo sistema o uno que sea mejor. El plan es que los fondos caritativos para fianza quiebren”.

La situación actual

A nivel nacional, un 62% de las personas en la cárcel no han sido condenadas y simplemente están esperando sus juicios. En la Ciudad de Nueva York, ese porcentaje es más cercano a un 75%. Con frecuencia esto se debe al hecho que no tienen el dinero para pagar la fianza —normalmente una cantidad en efectivo— que se haya establecido para asegurar que regresen al tribunal. Un reporte del Centro para Innovación de los Tribunales dice que en 2014, sólo un 13.9% de los neoyorquinos pudieron poner fianza antes de ser colocados en un autobús con rumbo a la cárcel de Riker’s Island.

Además de encarcelar a personas que todavía son consideradas inocentes, una fianza en efectivo a veces influye a los acusados a hacer una declaración de culpabilidad, para evitar permanecer en la cárcel hasta que llegue la fecha de su juicio. Según el Fondo Comunitario de Fianza de Brooklyn, las personas tienen una probabilidad 9 veces más alta de declararse culpables si no tienen dinero para pagar la fianza.

La Ciudad de Nueva York no puede abolir o sustituir al sistema de fianzas: ese poder lo tiene la legislatura estatal en Albany. “Cuando se trata de las ciudades y la reforma del sistema de fianza, mucho de esto se trata de la ley estatal”, dijo Alex Crohn, abogado general en la Oficina de Justicia Criminal del Alcalde. “Normalmente las ciudades no tienen leyes que gobiernen cómo podría verse la justicia antes del juicio, por lo que nuestras manos están un poco atadas”.


Pero la ciudad ha tomado pasos significativos en los años recientes para ir socavando al sistema que estableció el estado. Recientemente el alcalde neoyorquino Bill de Blasio prometió asignar 30 millones de dólares a un conjunto de cuatro reformas de la justicia criminal como parte de una campaña mayor para cerrar a Riker’s Island, el complejo carcelario más grande de la Ciudad de Nueva York. Una de estas reformas tiene el propósito de reducir la cantidad de personas detenidas con una fianza de 2,000 dólares o menos. Esto incluye la expansión del Programa de Aceleración de Fianzas, el cual se comunica con los familiares de los acusados y los guía por el proceso de pagar fianza. También incluye la creación del Liberty Fund.

En 2015, Melissa Mark-Viverito —la saliente presidenta del Concejo Municipal— propuso la idea de un fondo para las fianzas de la ciudad en su discurso anual de rendición de cuentas. El Concejo designó dinero que se iba a reservar para ese propósito. La financiación del Concejo es por un millón de dólares, lo cual cubre los gastos de estructura como el personal y el alquiler.

Mark-Viverito fue inspirada por el modelo de otros fondos caritativos para la fianza que durante años han estado operando en la Ciudad de Nueva York, entre ellas el Bronx Freedom Fund y el Brooklyn Community Bail Fund. “Programas pilotos con limitaciones estrictas han demostrado que los fondos para fianzas son sumamente exitosos con una tasa de presentación [en el tribunal por los acusados] de un 90%, lo cual potencialmente podría ahorrarle a la ciudad millones en cuanto a los costos del encarcelamiento”, dijo Mark-Viverito en su discurso al referirse a los fondos sin fines de lucro que pagan las fianzas.

Dado que los otros fondos caritativos para poner fianza —ya desbordados por sus obligaciones— normalmente operan entre 9 am y 5 pm, Liberty Fund opera en el horario del tribunal nocturno, tratando de llenar un vacío que se da en cuanto se ponga el sol.

Estos otros fondos caritativos operan sin ninguna coordinación con la ciudad. Y a diferencia de la industria de bonos para fianzas, no les cobran a los acusados por ponerles su fianza. La industria de los bonos de fianza ha sido un franco oponente de la mayoría de las reformas al sistema de fianzas, luchando por conservar su forma de subsistir. Por otra parte, los fondos caritativos para las fianzas luchan por volverse obsoletos. El Liberty Fund emplea ese modelo, pero está sujeto a muchas restricciones adicionales sobre cómo su financiamiento se pueda usar.

Todos los fondos para fianzas tienen sus límites. Tal como ejecuta la Ley de la Fianza Caritativa de Nueva York de 2012, los fondos caritativos para fianza sólo pueden apoyar a gente acusada de delitos menores con fianzas menos de 2,000 dólares. Esto significa que las personas acusadas de delitos menores con fianzas más altas o las que son acusadas de cualquier felonía no pueden aprovechar estos fondos. Kalief Browder —quien estuvo preso en Riker’s Island durante tres años sin un juicio en parte porque no pudo pagar su fianza de 3,000 dólares— se ha convertido en un símbolo de los fracasos del sistema de justicia criminal. Pero Kalief no podría haber sido ayudado mediante un fondo caritativo de fianzas. Browder había sido acusado de hurto mayor —lo cual es una felonía— por presuntamente robarse una mochila.

El Liberty Fund tiene restricciones adicionales impuestas por la Oficina de Justicia Criminal del Alcalde. Hay 11 delitos menores por los que Liberty Fund no puede poner fianza. Mayormente son delitos sexuales como indecencia pública o promover la prostitución. Estas restricciones son establecidas por la ciudad para evitar que se les ponga fianza a personas que hayan sido acusadas de “crímenes sexuales y asuntos en que exista una gran preocupación sobre soltar a estas personas sin supervisión alguna”, dijo Crohn.

También se le requiere al Liberty Fund que use una herramienta de evaluación de riesgo que consiste en ocho preguntas (la misma se utiliza para establecer el derecho de participar en el programa de liberación supervisada) para determinar cuáles casos puede tomar. Las preguntas tratan la edad de la persona, su estatus de empleo, su historial con órdenes judiciales y condenas pasadas.

Estas medidas representan una desviación con comparación con la mayoría de los otros fondos caritativos de fianzas, los cuales utilizan evaluaciones individuales en lugar de una sola herramienta para la evaluación de riesgo y no retienen la fianza basado en el tipo del presunto crimen. “Nunca hemos mirado a un crimen para decir ‘bueno, a nosotros no nos gusta ese tipo de crimen, entonces no le vamos a poner fianza’”, dijo Marianne Simberg, antigua administradora del Fondo de Fianza del Condado Madison en el norte del estado de Nueva York. “Porque si tuvieran su propio dinero ya estarían afuera”.

Aunque los políticos y los activistas que quieren abolir la fianza pagada en efectivo coinciden en que el sistema tiene fallos, no siempre concuerdan en cómo se debe remediar al sistema. Los políticos tienden a estar a favor de usar las herramientas de evaluación de riesgos, un método que casi eliminó a la fianza pagada en efectivo en Nueva Jersey. Por otra parte, muchos activistas creen que esas herramientas tienen fallos y están racialmente prejuiciadas en contra de las comunidades más pobres de minorías. Quieren una reforma de la manera en que se hace la vigilancia policíaca, que los jueces impongan diferentes tipos de fianza (la ley sobre fianzas de Nueva York provee ocho alternativas a la fianza pagada en efectivo, aunque la fianza pagada en efectivo es la que se impone con la mayor frecuencia) y que haya más programas como la liberación supervisada o las alternativas al servicio comunitario.

Las políticas y los programas de la Ciudad de Nueva York son progresistas en comparación con el resto del estado y la mayoría del país. Insha Rahman —una planificadora sénior en el Instituto Vera de Justicia— asemejó los esfuerzos de reformar fianzas como el combate entre David y Goliat, con la ciudad siendo David y Goliat siendo el estado y la industria de fianzas.

El senador estatal neoyorquino Michael Gianaris —quien representa el distrito No. 12 de Nueva York— ha estado tratando de conseguir la aprobación de legislación en Albany para abolir el pago en efectivo de la fianza. Pero no siente optimismo sobre las posibilidades. Según dijo Gianaris, la ignorancia es el mayor obstáculo . “Normalmente [la oposición] viene de representantes de comunidades que no tienen tanta experiencia con la justicia criminal”, dijo el senador.

David contra Goliat

Hasta que el estado pueda crear legislación a gran escala, la ciudad piensa que las medidas temporales como el Liberty Fund son las mejores opciones disponibles por ahora. Desde que se lanzó en agosto, el Liberty Fund ha puesto fianza para 79 personas. Agentes para este fondo relativamente nuevo todavía están tratando de correr la voz sobre su existencia: Whiteside dice que se acercaba rápidamente a los defensores públicos “como un servicio de taxi” al empezar los juicios y les daba una tarjeta de negocios mientras que explicaba lo que era el Liberty Fund.

Los defensores de la reforma del sistema de fianzas están indecisos. Por una parte, sienten alivio de que tienen refuerzos ayudándoles a mantener más personas fuera de Riker’s Island y por otra les preocupa la señal que está enviando la ciudad al crear un fondo para fianzas.

“¿Cómo podemos hacer que los tribunales y los integrantes del sistema realmente cambien sus actitudes, mentes y conductas si los estamos dejando que hagan lo que siempre hacen, sabiendo que las fianzas de las personas pueden ser pagadas con fondos de fianzas?”, preguntó Rahman.

“Le veo el valor a un fondo de fianza porque es tan inmediato”, dijo. “ ¿Pero es la única solución? No, es un solo punto de prueba. Otros puntos de prueba son menos llamativos: colaborar con los sistemas locales de tribunales, capacitar a los jueces sobre cómo tomar decisiones sobre fianzas de manera diferente y simplemente liberar a más personas”.

Terrance Bogans —antiguo defensor público que ahora trabaja en el Fondo Comunitario de Fianza de Brooklyn— dijo que los fondos para fianza “siempre han sido respuestas de una injusticia impuesta en una comunidad por el estado”. Pero agregó: “Hacer que el sistema imite a la comunidad en lugar de hacer los cambios que la comunidad quisiera es donde las cosas se vuelven un poco problemáticas”.

Los fondos comunitarios de fianza dicen que durante años ya han estado demostrando las pruebas en contra de la fianza. El Bronx Freedom Fund inicialmente operó entre 2007 y 2009 antes de que un juez fallara que era un negocio de cauciones sin seguros. Este fondo fue decisivo en obtener la aprobación del Ley de Fondos Caritativos de Fianzas en 2012. Esta ley permite a las organizaciones neoyorquinas sin fines de lucro a pagar una fianza de 2,000 dólares o menos para las personas acusadas de delitos menores. La ley ha seguido desde entonces y a lo largo de los últimos dos años y medio, el Brooklyn Bail Fund les ha pagado la fianza a más de 2,500 personas. Un 95% de estas personas han regresado para comparecer en todos sus juicios y han tenido una probabilidad de dos a tres veces mayor de que sus casos sean desestimados o resueltos con un resultado no criminal.

Hemos demostrado 2,500 veces que el sistema de fianza no funciona, que es inherentemente injusto y que esencialmente te castiga por ser pobre”, dijo Bogans. “Estamos aceptando a ‘los peores de los peores’ en términos de sus historiales de órdenes judiciales, en términos de presentar un riesgo de fuga y sin embargo la gente aún está regresando al tribunal. Por supuesto, estamos ayudando a la gente, ¿pero en cuál punto hay que cambiar la estrategia para hacer que la gente nos escuche?”

Incluso Whiteside admite que cuando la entrevistaron para su puesto actual, quedó “desconcertada” por el hecho de que la ciudad estaba contratando a ‘asociados de fianza’. “¿Cuál es el valor?”, preguntó, refiriéndose al sistema de fianzas. “¿Es para asegurar que los acusados regresen al tribunal? Los fondos de fianza han comprobado que la mayoría de las personas con derecho a tales programas sí regresan. Entonces, si sabemos eso, ¿por qué tenemos estos sistemas?”.

Crohn —el abogado de la Oficina de Justicia Criminal del Alcalde— entiende la preocupación de que un fondo para fianzas de la ciudad quizás parezca legitimar el pago de fianzas en efectivo. Pero también cree que el fondo es una manera de trabajar dentro de los confines del sistema actual. “Yo categorizo a nuestros esfuerzos de reforma en dos partes: trabajar con el sistema tal como está y trabajar hacia tener el sistema que queremos. Nunca detendríamos el trabajo en una parte porque aún no hayamos llegado a la otra”. Hasta que la legislatura estatal haga un esfuerzo por abolir al sistema de fianzas, “no podemos cegarnos al hecho de que la fianza pagada en efectivo existe”, dijo Crohn.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com y es parte de nuestro proyecto “The Presence of Justice” (La Presencia de la Justicia), la cual es apoyada por una subvención del Safety and Justice Challenge de la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur.

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