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En Japón, un autobús sale al rescate de pasajeros borrachos en las celebraciones por el Nuevo Año

Una compañía nipona apoyará a quienes, luego de una larga noche de juerga, terminan varados al final de la línea de metro.
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En Japón, se emplea una expresión que señala la importancia de beber con colegas o clientes después del trabajo: nomunication. La palabra es una combinación del verbo japonés nomu (beber) y el vocablo inglés communication, y se refiere a la desinhibida plática que ocurre bajo la influencia del alcohol. La idea es que la embriaguez une a los colegas y les permite la discusión a fondo de problemas, por no hablar del valor que tiene como creadora de confianza entre socios laborales: o sea, si estás dispuesto a bajar la guardia por completo, eres honesto, como lo sería quien te invitó o quien convidaste a tomar.

La nomunication es practicada, quizás con más fuerza, en diciembre, cuando las oficinas (como los clubes y los grupos de amigos) organizan juergas llamadas bonenkai o simplemente ‘fiestas de fin de año’. Y una típica consecuencia de estos eventos es ver gente muy ebria, tarde en la noche, varada en el metro.


A inicios de año, una aplicación japonesa para el transporte ferroviario implementó el ‘modo ebrio’, para así facilitar a los pasajeros borrachos la llegar a su casa. En lugar de poner la información sobre tu ubicación y destino actuales, simplemente aprietas un botón, y la aplicación por medio del GPS determina la estación más cercana, la ruta a casa y el tiempo restante antes del último tren (desde luego, tienes que registrar la estación de tu casa para que funcione el servicio).

Con todo, nada de esto va a operar debidamente si te quedas dormido sobre el último tren o si pierdes tu parada y terminas perdido al final de la línea, algo bastante común durante la temporada bonenkai.

Para aquellos que toman la Línea Chuo en Tokio, que comienza en el centro de la ciudad y termina cerca de 30 millas al oeste, justo en las estribaciones de las Montañas de Kanto, la situación es particularmente desalentadora: esa área rural carece de hoteles baratos y restaurantes abiertos toda la noche donde poder esperar durante la madrugada.

Para esas almas perdidas, la Compañía de Autobuses Nishi Tokio, una organización privada, ha venido al rescate durante los últimos cuatro diciembres. Su “Autobús para quienes se quedan dormidos” recoge pasajeros durante tres mañanas de sábado en la Estación Takao –a las 1:05 am, diez minutos después de la llegada del último tren– y los transporta de vuelta una parada al este, hasta la Estación Hachioji, por menos de ocho dólares. El año pasado, el autbús brindó el servicio a 75 personas, moviendo a 32 solamente en una noche.

Aunque Hachioji está aún lejos del centro de la urbe, es el vecindario más desarrollado en el área, con muchos sitios agradables donde recostar la cabeza o sentarse hasta que comiencen a salir los trenes nuevamente en la mañana. Y aunque tal estadía retrasa la llegada a casa, supera todas las alternativas posibles: un costoso viaje en taxi o una larga, y casi imposible, caminata.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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