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¿Dónde están las ciudades más frágiles del mundo?

El cambio climático, la desigualdad económica y la inestabilidad política están haciendo que algunas de las ciudades de más rápido crecimiento del mundo sean peligrosamente inestables. Pero incluso los lugares más frágiles son reparables.
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4 Dic 2017 – 11:14 AM EST

En 1991, la ciudad de Medellín en Colombia registró una tasa de homicidios de 381 por cada 100,000 personas, la que fue una de las más altas jamás registradas en el mundo. En ciudades vecinas como Barranquilla, Bogotá y Cali, los niveles de violencia asociados con el narcotráfico y el descontento político fueron igualmente temibles. Vecindarios enteros estaban bloqueados, incluso para la policía y los proveedores de servicios públicos. Las pandillas, los paramilitares y las guerrillas interrumpían rutinariamente los servicios de la ciudad. La inseguridad rampante tuvo graves consecuencias económicas, reduciendo entre un 4% y un 11% el producto interno bruto del país al año.

Hoy, sin embargo, los niveles de crímenes violentos en las ciudades de Colombia han caído hasta alcanzar niveles no vistos desde los años setenta. La tasa actual de homicidios en Medellín es de alrededor de 21 por cada 100,000 habitantes, muy por debajo de la de Detroit, Baltimore o Nueva Orleans. La tasa de asesinatos de Bogotá cayó de 80 por cada 100,000 en 1993 a solo 16 en la actualidad. Incluso las tasas de homicidios obstinadamente altas de Cali y Barranquilla se redujeron a mínimos históricos. Éstas son buenas noticias, ya que estas cuatro ciudades representan aproximadamente un tercio de todos los asesinatos en el país. La tasa nacional de homicidios es actualmente de 22 por cada 100,000, la más baja desde 1974.

Si bien todavía enfrenta una aguda polarización política y dificultades para implementar un acuerdo de paz logrado tras mucho esfuerzo, Colombia es hoy uno de los mejores actores económicos de la región, gracias en gran parte a las mejoras en sus ciudades. Bogotá, la capital, fue calificada por FDI Intelligence como uno de los principales destinos de América Latina para la inversión extranjera directa y una Ciudad del Futuro. Medellín fue la ganadora del Premio Mundial de las Ciudades en 2016 y la Ciudad Más Innovadora del Mundo en 2013, superando a la ciudad de Nueva York y a Tel Aviv.


La transición de las ciudades de Colombia de la fragilidad a la resiliencia es impresionante. También muestra cómo el pulso de las ciudades da una idea de la salud de las naciones. Las ciudades frágiles son un riesgo no solo para sus residentes, sino también para países y regiones enteros, especialmente en aquellas partes del mundo donde la urbanización avanza a una velocidad vertiginosa, como en África y Asia. La mayoría de las ciudades en los países más pobres se están urbanizando antes de industrializarse, lo cual puede saturar rápidamente sus capacidades para prestar servicios. Refiriéndose a una brecha en infraestructura de aproximadamente 75 billones de dólares, el Bank of America Merrill Lynch estimó en 2017 que un 80% de las ciudades del mundo eran frágiles.

Sin embargo, medir la fragilidad de una ciudad puede ser un asunto complicado. Eso se debe a que la fragilidad no puede reducirse fácilmente a un solo factor de riesgo, como el homicidio, la falta de agua potable o la contaminación. Más bien, la fragilidad es la manifestación de una convergencia de múltiples tensiones. Conforme se acumulan estos riesgos, socavan el contrato social de una ciudad y, en casos extremos, pueden llevarlos al borde del colapso. Todas las ciudades son frágiles en un mayor o menor grado: no es algo exclusivo de las aglomeraciones urbanas más pobres. La fragilidad tampoco es una condición permanente, como lo demuestra el notable repunte de Colombia.


Para medir empíricamente la fragilidad urbana, amplié el lente para abarcar once factores de riesgo, incluyendo la velocidad de crecimiento de la población, los niveles de desempleo, la desigualdad de ingresos, el acceso a servicios básicos (electricidad), las tasas de homicidios, terrorismo, conflictos y exposición a peligros naturales (incluyendo los ciclones, las sequías y las inundaciones). Mi investigación se extiende a más de 2,100 ciudades con poblaciones de al menos 250,000 habitantes durante un período de 15 años (puedes ver el mapa completo aquí).

Uno de los motores principales de la fragilidad parece ser una urbanización rápida y no regulada. Cuando las ciudades crecen rápidamente—más de un 3% anualmente—es más probable que haya fragilidad. Esto se debe a que las ciudades que experimentan asentamientos informales en expansión, como Karachi y Kinshasa, también están más predispuestas a la dispersión física y la desorganización social. Y éstas a su vez se correlacionan con el crimen y la violencia. Por el contrario, las ciudades que registran tasas de crecimiento demográfico más bajas tienden a ser más estables. En algunas ciudades colombianas, un aumento de un 1% por ciento en la tasa de crecimiento de la población se asocia con un aumento de un 1.5% en la victimización delictiva.

Las ciudades más frágiles (en rojo) están agrupadas en África, Medio Oriente y Asia. (Mapa de fragilecities.igarape.org.br/).

Otros motores de la fragilidad urbana relacionados con la desventaja concentrada incluyen la desigualdad, el desempleo y la pobreza. Desde Baltimore hasta Lagos, la violencia criminal tiende a ser más prolífica en las ciudades desiguales en comparación con aquéllas con una distribución más equitativa de los ingresos y los servicios básicos. La privación real y relativa de ingresos, propiedad, provisión de servicios y el estatus social están vinculados a la reducción del capital social y la eficacia social. El agrupamiento y la concentración de la pobreza —en algunos vecindarios urbanos de Estados Unidos, la cantidad de residentes que viven por debajo del umbral de pobreza supera un 40% de la población— se asocian con escuelas de bajo rendimiento, viviendas pobres y condiciones de salud deficientes y tasas más altas de encarcelamiento y criminalidad.

Los déficits en la aplicación de la ley y la justicia penal también pueden agravar la fragilidad de una ciudad. Cuando los residentes pierden la confianza en sus agentes de policía, fiscales y jueces, son más propensos a recurrir a soluciones privadas, y en algunos casos a los vigilantes. Cuando el alcance de la aplicación de la ley es limitado, o cuando la policía es represiva, también suele haber niveles más altos de desconfianza entre los vecinos. En ciudades tan diversas como Dili y Detroit, la percepción de inseguridad tiene efectos reales, incluyendo las decisiones sobre quedarse o migrar. La aplicación débil y desigual de la seguridad pública también tiene efectos negativos, incluso en la prestación de servicios públicos, la limpieza de las calles y la higiene y el saneamiento básico.

Las ciudades también sucumben a la fragilidad cuando se enfrentan a desastres relacionados con el clima y desastres naturales. Debido al cambio climático, las marejadas ciclónicas, las inundaciones catastróficas, las sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos están aumentando en escala e intensidad, afectando a los residentes y la infraestructura de las ciudades. El alcance de estos riesgos es escalofriante: una revisión de más de 1,300 ciudades determinó que un 56% de ellas están expuestas a desastres ambientales severos. Esto es aún más preocupante considerando que más de dos tercios de las ciudades del mundo son costeras y 1,500 millones de personas viven en áreas costeras bajas.


Cuando se combinan y se comparan todos estos factores, los patrones globales son más fáciles de detectar. Por ejemplo, un 14% de las ciudades del mundo con poblaciones de 250,000 residentes o más caen en la categoría de ‘muy frágiles’. Un 66% puede clasificarse como ‘de fragilidad media’ y un 16% registra puntuaciones de ‘baja fragilidad’. No es sorprendente que las ciudades africanas y asiáticas que se urbanizan rápidamente sean las más frágiles: aproximadamente un 92% de todas las ciudades africanas son frágiles o muy frágiles, en comparación con un 85% en el caso de las ciudades asiáticas.

¿Y dónde están las ciudades más frágiles del mundo? Resulta que las tres primeras están ubicadas en el mismo país: Mogadiscio, Kismaayo y Merca en Somalia. Les siguen Kabul (Afganistán), Mosul (Irak), Adén (Yemen), Kirkuk (Irak), Juba (Sudán del Sur), Ibb (Yemen) y Qundūz (Irak). Una serie de ciudades sirias devastadas por la guerra completa la parte superior de la lista.

Mientras tanto, las ciudades menos frágiles se concentran principalmente en Canadá, Japón, Australia, Estados Unidos y Noruega. Por ejemplo, Sarasota, Syracuse y Ann Arbor en Estados Unidos figuran en la parte superior de la lista, seguidas por Bournemouth (Reino Unido), Sakai (Japón), Canberra (Australia) y Oslo (Noruega). Prácticamente todas las 25 ciudades más grandes de Colombia caen actualmente en la categoría media, aunque la mayoría pronto registrará mejoras dramáticas debido al acuerdo de paz firmado el año pasado.

Las ciudades más frágiles del mundo
Urbes en Somalia, Afganistán y Yemen ocupan los cinco primeros lugares.
RankingCiudadPaísPuntaje
1MogadishuSomalia3.7
2KismaayoSomalia3.7
3KunduzAfganistán3.67
4MercaSomalia3.6
5IbbYemen3.6
6Ta'IzzYemen3.6
7KabulAfganistán3.58
8AdenYemen3.5
9Al-MukallaYemen3.5
10Sana'AYemen3.45
11MosulIrak3.36
12GomaRepública Democrática del Congo3.33
13BuniaRepública Democrática del Congo3.3
14BaaqoobahIrak3.3
15FaloojahIrak3.3
16HillahIrak3.3
17RamadiIrak3.3
18Al-HasakehSiria3.3
19Al-RaqqahSiria3.3
20BasraIrak3.27
21KandaharAfganistán3.25
22BalkhAfganistán3.25
23Al-HudaydahYemen3.22
24BujumburaBurundi3.2
25BukavuRepública Democrática del Congo3.2
FUENTE: fragilecities.igarape.org.br | UNIVISION

La buena noticia es que quienes toman las decisiones están dándose cuenta de los riesgos de fragilidad de las ciudades. Y en buena hora: comprender ampliamente el riesgo urbano es fundamental para desarrollar soluciones apropiadas . Hay una inversión cada vez mayor no solo en el desarrollo de ciudades más inteligentes, sino también en hacerlas más resilientes ante múltiples amenazas. Como lo demuestra la experiencia de Colombia, esto requiere invertir en soluciones integrales que desarrollen las capacidades de individuos, barrios, empresas y sistemas institucionales para sobrevivir, adaptarse y crecer. No es suficiente simplemente prepararse para crisis futuras. Lo que también se necesita son intervenciones enfocadas en las áreas que sufren desigualdad social y económica y una prestación de servicios deficiente que mina la capacidad de una ciudad para responder a los desastres.

Una lección esperanzadora de Colombia es que la fragilidad urbana puede eliminarse mediante el diseño. Para esto se requiere establecer tramas urbanísticas con visión de futuro, estructuras ágiles de toma de decisiones y soluciones intersistémicas. En Medellín, eso fue lo que hicieron las autoridades de la ciudad: en lugar de enfocarse en un solo riesgo—amenazas a la ley y el orden—los sucesivos alcaldes adoptaron enfoques intersectoriales, un enfoque conocido localmente como "acupuntura urbana". Las estrategias involucraron una vigilancia comunitaria altamente focalizada, mejoras en la infraestructura municipal, mejor transporte público y espacios públicos integrados como ‘parques biblioteca’ que combinaban áreas verdes, centros comunitarios e instalaciones de aprendizaje.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Se requieren muchos factores para hacer que una ciudad sea frágil y para superar la fragilidad es necesario redefinir el paisaje urbano y tener en cuenta todos esos riesgos, no solamente uno.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Las diez ciudades más violentas del mundo durante 2016

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