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¿Puede este bus futurista chino transformarse en una realidad?

¿Puede este bus futurista chino transformarse en una realidad?

Comenzó como un sueño en 1969, pero el crecimiento de las ciudades chinas podría obligar a su construcción.

China Train


La compra de automóviles está por el techo en China. Se espera que cada año veinte millones de nuevos conductores salgan a las calles. Las ciudades pueden esperar problemas de contaminación del aire y un tráfico del infierno. Los gobiernos locales están esperando que la regulación de los estacionamientos y las restricciones por placas ayuden a descongestionar, pero, mientras tanto, los ingenieros y diseñadores están recurriendo a la tecnología.

¿Podría existir un autobús que lleve a más de mil pasajeros de un punto a otro, sin utilizar espacio en la calle? Suena como una fantasía, pero es una solución que ciudades chinas como Pekín están considerando. Los participantes de la 19ª Exposición Internacional de Alta Tecnología, en la capital china, pudieron ver con entusiasmo este fin de semana cómo un pequeño “bus extendido” pasaba automóviles y dejaba atrás el tráfico en una ciudad en miniatura. Es una réplica de cómo podría ser el futuro del transporte chino.

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El autobús se extendería por dos pistas y podría llevar a hasta 1,400 pasajeros. Viajaría a hasta 40 millas por hora sobre la calle en una vía especial, permitiendo que los vehículos de menos de siete pies de altura pasen libremente por debajo de éste (como un toque extra, su parte inferior incluso simula el cielo).

Además, correría utilizando electricidad y reemplazaría a cuarenta buses, lo que podría disminuir el consumo anual de gasolina en 800 toneladas y las emisiones de carbono en 2,500 toneladas, de acuerdo a una entrevista que dio Song Youzhou, ingeniero en jefe del proyecto, a la agencia noticiosa estatal Xinhua. A estas bondades se suma el hecho de que es menos caro que construir un sistema de metro, ya que no hay que hacer perforaciones en el suelo.

Aunque es creativa, la idea no es nueva. Como indicó TreeHugger dos arquitectos —Craig Hodgetts y Lester Walker— soñaron un concepto similar en 1969 como parte de su “propuesta inmodesta” para rediseñar Nueva York. Lo llamaron el Bos-Wash Landliner, ya que correría de Washington DC a Boston. En la revista New York ellos escribieron y entregaron más detalles de sus ambiciones, en algo que parece sacado de un juego clásico de Nintendo:

El bus futurista que anda por encima de los autos Univision

El Bos-Wash Landliner, en dirección a Boston, pasara por el área del reservorio de la Calle 86 en el Central Park, para dejar y tomar a montones de viajeros, antes de continuar su viaje a máxima velocidad de 200 millas por hora. Viaja casi sin fricción por sus rodamientos con amortiguación de aire (estas placas que se ven en los lados de la calle funcionan parecido a una aspiradora en reversa y los caballetes que conectan a éstas funcionan con turbinas jet llenas de aire). Estas turbinas utilizan un ciclo regenerador, lo que implica que no haya un tubo de escape, algo muy importante si consideras que el Landliner estará a sólo 16 pies de altura sobre tu cabeza si vas en la autopista.

Pero, desde entonces, la idea se este bus extendido se ha quedado en solo el proyecto. Song introdujo su primera versión en 2010. En ese momento logró aparecer en los titulares internacionales, pero nunca se concretó. En ese momento, Pekín dijo que tenía planes para construir cinco millas de vía para este sistema a fines de año. Han pasado tres años, y varios medios han expresados sus dudas de que verán estas vías en algún momento.

Esta vez, de acuerdo a la agencia Xinhua, la compañía de Pekín Transit Explore Bus está construyendo un modelo de tamaño real en Changzhou y planean probarlo en julio o agosto. Si es exitoso, podría mejorar el problema de tráfico de China, aunque todavía tomaría años para que el país disminuya sus niveles de contaminación. Como escribí anteriormente, las nuevas tecnologías podrían motivar a los 1,400 millones de chinos a cambiar su comportamiento, algo que tendría que implicar cambiar sus actitudes sobre la contaminación del aire y el deseo de tener un automóvil.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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