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La relación entre el metro y el crecimiento urbano

La existencia de metro estimula la descentralización y el uso del resto del transporte público.
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14 Jun 2016 – 11:18 AM EDT

En las principales ciudades del mundo, los sistemas de metro a menudo se consideran un medio para fomentar la densidad, reducir la dependencia de los automóviles, aminorar la expansión y brindarles a los residentes acceso a un transporte asequible. Recientemente, el metro también también ha sido considerado un factor que contribuye a la gentrificación, pues las personas ricas o con mayores posibilidades colonizan los lugares cercanos a las estaciones para reducir el tiempo de viaje al trabajo y ahorrar tiempo. Pero, ¿cómo realmente afecta el metro el desarrollo urbano? ¿Hasta qué punto promueve la densidad y la centralización?

Un nuevo estudio realizado por mi colega Marco González-Navarro, de la Universidad de Toronto, y Matthew A. Turner, de la Universidad Brown, ayuda a definir esta relación mediante el análisis del efecto de la ubicación de los sistemas de metro y el aumento del número de personas que utilizan el transporte público, el crecimiento demográfico y el desarrollo de las zonas urbanas. Para llegar a esto, los autores desarrollaron un único conjunto de datos que describe todos los sistemas de metro del mundo. Sus datos incluyen información sobre las líneas de transporte ferroviario de superficie, elevadas, y subterráneas, e identifica la latitud, longitud y fecha de apertura de cada estación. Para examinar el efecto del metro sobre el desarrollo urbano, utilizan datos de imágenes de satélite del mundo en la noche (tomadas de satélites de la NASA), y luego calculan los “gradientes de intensidad de la luz” para cada ciudad con el fin de medir su centralización. Finalmente, se basan en los datos de cambios demográficos de las Naciones Unidas.

En última instancia, su análisis brinda varias perspectivas importantes sobre cómo el metro moldea el desarrollo urbano en ciudades de todo el mundo.

La mayor parte de los metros se construyeron hace relativamente poco tiempo

Aunque los estadounidenses utilizan frecuentemente el metro y las líneas de transporte construidas a finales del siglo XX, el estudio revela un repunte sustancial en la construcción de metros desde las décadas de 1970 y 1980 en ciudades de todo el mundo. En total, el informe identifica 7,886 estaciones de metro operativas y 10,672 kilómetros (más de 6,600 millas) de líneas de metro en 138 ciudades desde partir de 2010. De éstas, 53 sistemas de metro se encuentran en Asia, 40 en Europa, 30 en América del Norte, 14 en América del Sur, y sólo uno en África.


Las ciudades más grandes no necesariamente tienen sistemas de metro más grandes

En la siguiente tabla se listan las quince principales ciudades de todo el mundo con 100 estaciones o más. Nueva York encabeza la lista con 489 estaciones, seguida de Seúl (360), París (299), Londres (267) y Tokio (255). Tomando la tabla como referencia, está claro que el metro y las estaciones de metro reflejan efectivamente el tamaño de la población. Pero hay que tener en cuenta la gran variación en el número de estaciones de metro por cada 100,000 personas. Nueva York, Seúl, París, y Londres tienen todas más paradas de metro que las tres ciudades más grandes del mundo: Tokio, Nueva Delhi, y Ciudad de México.

Ciudad Número de estaciones Estaciones de metro (por cada 100,000 habitantes)
Nueva York 489 2.43
Seúl 360 3.69
París 299 2.84
Londres 267 2.99
Tokio 255 0.69
Madrid 239 3.73
Shanghái 239 1.22
Moscú 168 1.46
Ciudad de México 147 0.73
Chicago 142 1.49
Barcelona 137 2.50
Nueva Delhi 128 0.58
Osaka 125 1.09
Beijing 124 0.83
Guangzhou 123 1.17
FUENTE: | UNIVISION

Aunque las ciudades europeas son las más pequeñas y crecen a un ritmo relativamente lento, sus sistemas de metro son más grandes y sus niveles de servicio son mayores que en cualquier otro continente. En conjunto, los sistemas de metro europeos le dan servicio a un promedio de 32,000 personas por estación. Más de dos tercios de las grandes ciudades europeas tienen sistemas de metro, en comparación con menos de un tercio en América del Norte, menos de un cuarto en América del Sur, y alrededor de un 15 por ciento en Asia.

Contrariamente a la creencia popular, el estudio también revela que el metro no necesariamente estimula el crecimiento poblacional. A pesar de que las ciudades más grandes tienden a albergar sistemas de metro más extensos, el estudio no encuentra correlación alguna entre el tamaño de un sistema y el tamaño de una ciudad. Aunque Asia alberga la mayoría de las grandes ciudades del mundo, y América del Sur tiene las ciudades más grandes como promedio, ambos continentes no pueden competir con el servicio de metro en Europa y América del Norte. Esto puede estar relacionado con el hecho de que los sistemas de metro en Europa y en ciudades como Nueva York fueron construidos antes de que el uso de los automóviles fuera común, en un momento en que las ciudades eran más pequeñas. Por el contrario, Asia ha experimentado una rápida urbanización en los últimos años y depende más de sus coches y carreteras.

Para controlar cuándo se construyeron los sistemas de metro, el estudio analiza detenidamente las 61 ciudades que abrieron sistemas de metro entre 1970 y 1990. En los cinco años antes de que se inauguraran estos nuevos sistemas de metro, las ciudades tuvieron crecimientos poblacionales de aproximadamente un 12%. Sin embargo, en los cinco años posteriores a la construcción de los sistemas de metro, las tasas de crecimiento se redujeron a apenas 8%. El estudio muestra una disminución similar en el crecimiento de la población, tanto en los 20 años antes como en los 20 años después de la inauguración de los sistemas de metro. Como señalan los autores, “las grandes ciudades construyen y amplian las redes de metro, pero ... estas redes no causan cambios en el posterior crecimiento poblacional”.

El metro estimula cierta descentralización

Aunque se podría esperar que las ciudades con redes de transporte más extensas sean más densas y concentradas en y alrededor de sus centros, el estudio no muestra que ése sea el caso. En lugar de ello , revela que las ciudades con sistemas de metro más grandes son menos centralizadas. De hecho, la adición de una línea de metro estándar provoca una reducción de un 0.5% en la centralización (medida según la concentración de la luz que la rodea) en el centro de la ciudad. Este efecto aún es ligeramente menor al de calles y carreteras, el cual, según otra investigación, representa una disminución de hasta un 9% en la centralización. En particular, el estudio revela que las ciudades de América del Norte con sistemas de metro están más extendidas que la mayoría.

Dicho esto, en todo el mundo, las estaciones de metro se encuentran usualmente cerca del centro de la ciudad, y la densidad de las paradas y estaciones disminuye a medida que se alejan del centro. En promedio, aproximadamente un 84% de las paradas de metro se encuentra entre 1,500 metros y 25 kilómetros (una milla a 15 millas) del centro de la ciudad.

El estudio también ofrece una visión más detallada de los sistemas de metro de seis ciudades de diferentes tamaños en todo el mundo: Boston, Singapur, Ciudad de México, Pekín, Tbilisi (Georgia) y Toulouse (Francia), según se muestra en la siguiente figura. En la fila superior, Tbilisi y Toulouse representan algunas de las ciudades más pequeñas de la muestra, con sólo 21 y 37 estaciones respectivamente. En la fila del medio, Boston y Singapur representan los sistemas de metro por encima del promedio, con 74 y 78 estaciones. En la fila inferior, Ciudad de México y Beijing representan algunas de las mayores ciudades de la muestra, con 147 y 124 estaciones respectivamente.


En cada una de las seis ciudades, el metro tiende a ubicarse en el centro, y sólo una pequeña parte de la ciudad se encuentra a corta distancia de una estación de metro.

El metro estimula un mayor uso del transporte masivo

Finalmente, el estudio revela que de hecho el metro provoca un aumento del número de personas que utilizan el transporte público. En un análisis descriptivo transversal, los autores señalan que las ciudades con sistemas de metro más grandes no sólo tienen más pasajeros de metro, sino más personas que utilizan el transporte público en general. Pero, cuando se trata de ampliaciones del metro, parece que hay poco efecto sobre la cantidad de pasajeros que utilizan los autobuses, a pesar de un aumento general de las personas que utilizan el transporte público. Un aumento de un 10% en expansión del metro resulta en un aumento de un 6% en el número de personas que lo utilizan, según el estudio. Además, la mayoría de los nuevos usuarios del metro no lo utilizan diariamente para ir a sus trabajos, revelan los autores. Al final, los autores concluyen que “las grandes ciudades son las que producen sistemas de metro”, no lo contrario.

Este artículo fue publicado originalmente en CityLab.com.

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