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La discriminación racial todavía existe en Uber y Lyft

Las compañías de transporte privado vía app suelen decir que, a diferencia de los taxis regulares, no discriminan usuarios o destinos. Sin embargo, un nuevo estudio está cuestionando esta aseveración.
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4 Nov 2016 – 10:32 AM EDT

Cuando surgieron los servicios de transporte privado como Uber y Lyft, muchos esperaban que, además de una mayor comodidad, los usuarios tendrían acceso a un servicio alternativo de taxi menos propenso a la discriminación racial.

Durante mucho tiempo los afroamericanos han luchado con el racismo al intentar tomar taxis: el comediante Hannibal Buress hace chistes sobre eso, Phoebe Robinson y Jessica Williams hablan al respecto en el podcast 2 Dope Queens, y Doug Glanville de ESPN ha escrito al respecto en The Atlantic. En 2012, Latoya Peterson, quién ahora está en The Undefeated de ESPN, escribió de Uber que "[e]l servicio premium de taxis elimina el factor del racismo cuando se necesita un viaje". En 2014, Jenna Wortham, una periodista de The New York Times Magazine, coincidió con un artículo en Medium al decir que los servicios privados de transporte introducían un mejoramiento de la calidad de vida entre las minorías. Pero también planteó inquietudes sobre si la discriminación había sido eliminada o si simplemente era menos obvia:

“Tampoco es del todo claro que el sistema de Uber sea completamente infalible. Porque los conductores pueden rechazar a los pasajeros por cualquier motivo, no hay forma de saber si es a causa de su clasificación, sus nombres (por el cual a menudo se puede inferir la raza), o el vecindario en que se encuentren”, dijo Wortham.

Resulta que Wortham tenía razón. Un nuevo informe de trabajo de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas revela que para los afroestadounidenses, estos viajes no están en lo absoluto libres de discriminación. Un hombre de raza negra que solicita un servicio de Uber en Boston tiene tres veces más probabilidades de que su solicitud sea cancelada que un hombre blanco.

Los investigadores no hallaron tales discrepancias raciales entre usuarios de Lyft en Boston, pero eso no significa necesariamente que no haya racismo. Los conductores de Lyft pueden ver las fotografías y los nombres de los pasajeros antes de aceptar, mientras que los conductores de UberX no. "Suponemos que, dado que los nombres y las fotos son visibles para el conductor antes de aceptar, cualquier discriminación ocurre antes de aceptar la solicitud inicial".

Los investigadores, quienes provienen de la Universidad de Washington, MIT y la Universidad de Stanford, realizaron sus ensayos controlados en dos ciudades. En Seattle, pusieron a diversos asistentes de investigación a tomar autos de Lyft, Uber y Flywheel a lo largo de rutas predeterminadas y asignadas al azar. En Boston, les pidieron a estos asistentes que utilizaran nombres que sonaran "blancos" y nombres que sonaran "característicamente negros" (tal como se define en un estudio de Harvard de 2004 sobre las disparidades raciales en las puntuaciones de las pruebas) en sus perfiles de Lyft y Uber. Con un total de 1,500 viajes resultantes entre ambas ciudades, analizaron los tiempos de espera y viaje, los coeficientes de cancelación, el costo y las calificaciones otorgadas a los pasajeros.

En Seattle, descubrieron que los conductores de UberX se demoraban de un 29% a un 35% más en aceptar las solicitudes de pasajeros afroestadounidenses. Para Lyft, el "efecto era demasiado impreciso". Pero, una vez más, los investigadores señalaron que, para empezar, los conductores de Lyft pueden vetar a los pasajeros según los nombres y rostros que ven en sus pantallas.

En Boston, encontraron que en general los pasajeros afroestadounidenses de UberX tenían dos veces más probabilidades de que cancelaran sus solicitudes. La mayoría de estos viajes fueron cancelados en áreas escasamente pobladas, "quizás porque los conductores en esas áreas optan por reducir su interacción con los afroestadounidenses", dice el estudio.
Los investigadores no encontraron ninguna evidencia de discriminación entre los pasajeros de la app Flywheel. En el informe reflexionan sobre los motivos:

“Hay dos explicaciones posibles. La primera es que el servicio de Flywheel no incluye fotos de los viajeros en sus perfiles y, por lo tanto, no se las puede mostrar a los conductores. Por lo tanto, la discriminación racial tendría que basarse en los nombres de los pasajeros. Aunque algunos de los nombres de nuestros [asistentes de investigación] afroestadounidenses pueden haberles dado a los conductores indicios de su raza, no diseñamos el experimento para que probara esto específicamente. La segunda es que Flywheel funciona con personas que ya son taxistas. Es posible que el subconjunto de taxistas que optan por utilizarla sean menos proclives a discriminar que aquellos optan por no participar. Quizás a los taxistas proclives a discriminar les es más fácil hacerlo mirando a los potenciales pasajeros en la calle”.

Otro hallazgo parece indicar discriminación de género: para las pasajeras en Boston, los viajes tendían a ser más largos y costosos, incluso aunque tuvieran el mismo origen y destino que los hombres. "El tiempo de viaje adicional al que están expuestas las pasajeras parece ser una combinación de especulación y coqueteo con un público cautivo", señalan los autores en el informe.

En una declaración a CityLab, Rachel Holt, jefa de operaciones de Uber para Estados Unidos, dijo lo siguiente: "la discriminación no tiene cabida en la sociedad ni en Uber. Creemos que Uber está ayudando a reducir las desigualdades en el transporte, pero estudios como éste son útiles para hacernos reflexionar sobre cómo podemos lograr aún más".

Mientras tanto, Adrian Durbin, un portavoz de Lyft, dijo "gracias a Lyft, las personas en zonas marginadas, las cuales los taxis históricamente han descuidado, pueden ahora acceder a viajes cómodos y asequibles".

Hay evidencia independiente para afirmar que los servicios de transporte privado se consideran beneficiosos para las comunidades de color y Uber ha señalado sus propios estudios para mostrar cómo ofrece mejor servicio que los taxis en vecindarios de bajos ingresos en Nueva York, Los Ángeles y Chicago. Pero esta investigación no disputa ninguno de los otros puntos. Lo que dice es que Uber y quizás Lyft todavía no han afinado sus plataformas y sus prácticas lo suficiente como para eliminar el racismo y deben lograr eso si están realmente comprometidos a servir a todos los estadounidenses.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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