CityLab Transporte

La ciudad que está promoviendo el uso de su tren ligero con viajes gratuitos en Lyft

Centennial, un suburbio de Denver, se unió a esta empresa para ofrecer servicios de acercamiento a las estaciones.
15 Ago 2016 – 1:17 PM EDT

Hace mucho que los servicios de enlace ( dial-a-ride) han sido una de las soluciones comunes para el problema de “primera y última milla” del transporte público, particularmente en áreas de baja densidad que no cuentan con suficientes servicios de autobuses y trenes. Con estos servicios, los pasajeros que no pueden caminar a una estación marcan un teléfono para coordinar un viaje en una furgoneta que los lleva a la estación sin costo alguno o bien por un costo bajo.

Estos servicios de enlaces pueden ser beneficiosos para las personas de tercera edad, pasajeros con discapacidades y personas que no pueden costear un auto o quienes prefieren no manejar. Pero estos servicios no son muy eficientes que digamos: con frecuencia los pasajeros tienen que pedir las recogidas con varios días de antelación. Las agencias de ciudades han encontrado que estos servicios además terminan siendo caros, debido a su bajo potencial de atraer muchos pasajeros: después de todo, con una furgoneta con sólo 10 asientos, en un solo día realmente no se termina transportando mucha gente.

Pero el éxito de las aplicaciones de transporte (como Lyft y Uber) está empezando a cambiar esta situación. Un puñado de ciudades están poniendo a prueba sociedades con estas empresas para complementar o sustituir servicios de enlaces que de todos modos se emplearon con el fin de ser recursos temporales. Kansas City se ha comprometido totalmente con utilizar autobuses de microtransporte mediante una sociedad con Bridg. En Florida, el condado de Pinellas ha estado probando un programa basado en Uber que presta servicio a los pasajeros de bajos ingresos que viajan tarde en la noche o de madrugada en el transporte público. Mientras tanto, la ciudad de Altamonte Springs ha estado subvencionando un 25% de la tarifa para viajes con Uber hasta y desde estaciones de tren.

Ahora una comunidad en Colorado está a punto de experimentar con el mismo modelo, pero con lo que quizás sea la versión más al día con la nueva tecnología. A partir del 17 de agosto los ciudadanos dentro de un área de servicio podrán pedir viajes gratis mediante Lyft hacia y desde la estación Dry Creek de la red de trenes ligeros que presta servicio a la ciudad de Centennial, la cual queda al sureste de Denver. Los pasajeros tendrán la opción de hacer su pedido de transporte en la aplicación de Lyft o bien en Go Denver, una plataforma móvil desarrollada por Xerox que integra información de horarios y pagos para el transporte público y las aplicaciones de transporte por toda el área metropolitana.


El experimento con Lyft se llama el Dry Creek First and Last Mile Pilot (Programa Piloto Dry Creek de la Primera y Última Milla). El nombre se refiere al propósito del programa —transportar pasajeros una corta distancia hasta y desde la estación de tren— y a Dry Creek, el nombre de la estación adonde se les estará llevando. Los planificadores pronostican que los costos de subvencionar los viajes en Lyft durante los primeros seis meses del programa serán mucho más baratos para la ciudad que los del servicio de enlaces que tales viajes estarán sustituyendo temporalmente.

En este mapa se puede ver, en verde, el área beneficiada, y en celeste la línea del tren:

El actual servicio de enlaces es proporcionado por el Distrito Regional de Transporte de Denver. Un viaje de ida sale en 21 dólares, requiere registros por adelantado y tiene un promedio de usuarios de más o menos cuatro personas por hora (con el fin de comparar resultados, el programa piloto cubrirá aproximadamente la misma distancia recorrida de dos millas cuadradas que el servicio de enlaces; si el programa piloto resulta exitoso, quizás se expanda su rango de recorrida). Daniel Hutton —gerente del equipo de innovación financiado por Bloomberg Philanthropies ubicado en Centennial que ayudó a planear el programa piloto— espera que el nuevo programa llegará a tres veces la cantidad de pasajeros que los servicios actuales de enlace, y por el mismo costo.

“Hemos [proyectado una cantidad] mucho más alto que esa, pero esa es nuestra meta”, dice. “[Si funciona como se proyecta] tendría un gran impacto para la región”.

También tendría un impacto importante para Centennial. Aparte de su servicio de enlace, las opciones de transporte público son bastante limitadas en este suburbio de crecimiento descontrolado, el cual fue incorporado como una municipalidad hace sólo 15 años atrás. Dichas opciones incluyen las estaciones de trenes ligeros cuyas vías corren al lado de la carretera interestatal 25 y que llevan pasajeros al norte con rumbo a Denver. La ciudad también tiene una línea de autobuses que corre del este al oeste. Según dice Hutton, una reciente encuesta de la Asociación de Administración de Transporte del Sur de Denver encontró que un 90% de los residentes de Centennial que viajan a sus empleos lo hacen en autos. Más o menos un 80% citó la conveniencia y la rapidez como las razones detrás de su elección.

“Aquí la gente conduce sus propios autos, tal como antes montaban sus propios caballos”, dice. Nuestra pregunta fue: ¿cómo hacemos que un servicio de enlace sea tan atractivo como un vehículo en que viaja una sola persona?”, dice Hutton.

En el caso del programa piloto de Centennial, hay dos respuestas para la pregunta retórica de Hutton. Primero, el plan trata de conectar pasajeros directamente con la red de trenes ligeros que provee servicio regular y puntual con el cual los pasajeros podrán contar (y a lo mejor hasta sientan más entusiasmo por Lyft y los trenes que por las furgonetas de antes). Segundo, el programa piloto tiene el propósito de hacer que las herramientas para planear viajes sean sencillas de usar e intuitivas; además, estas herramientas serán disponibles a pedido, lo cual les conviene a las personas acostumbradas a la facilidad familiar de conducir.

Ahora bien, en Centennial no será suficiente sólo lanzar una plataforma digital que crea conexiones de transporte entre las aplicaciones y el transporte público. Muchos pasajeros potenciales necesitan aprender a usar estas herramientas. Según la alcaldesa Cathy Noon, un tercio de la población de Centennial tiene más de 50 años. “Le decimos ‘El Tsunami de Plata’ a Centennial”, dice. “A medida que la gente envejece, una cosa que se pierde es la habilidad de conducir. Eso significa perder tu libertad de ir a los turnos del médico y compartir con las amistades. Realmente queremos ayudar a la gente que levantaron a Centennial a mantenerse involucrada con [la ciudad]”.

Por lo tanto, a lo largo de los últimos meses, representantes de la comisión de Centennial para personas de tercera edad y el Equipo de Innovación de Hutton han realizado talleres de capacitación sobre las aplicaciones en bibliotecas y en centros recreativos por toda la ciudad.



A pesar de todos los beneficios que la colaboración con Lyft pudiera aportar a Centennial —la cual ha basado su reputación en otras sociedades entre entidades privadas y públicas— también hay preocupaciones. La responsabilidad legal y los asuntos laborales han plagado la industria de aplicaciones de transporte desde el principio y no parece haber una solución a la vista. Si se hiciera permanente, el reemplazo de un servicio de transporte público con un servicio privado también podría vincularse con la pérdida de empleos de los conductores, junto con descensos en la cantidad de pasajeros en autobuses y en ingresos provenientes de tarifas de los últimos.

En un lugar como Centennial, no es difícil imaginar que las personas de tercera edad se abracen a la conveniencia y los costos bajos relativos de las aplicaciones de transporte para entonces prescindir de la conexión con el transporte público, simplemente usando Lyft para llegar a su destino y punto, aun si esto conlleva pagar más. Por lo tanto, el intento de aprovechar el servicio de trenes podría, por lo menos de una manera, resultar contraproducente.

Sin embargo, tal como están empezando a revelar las investigaciones sobre el universo pujante de “movilidad compartida”, es en comunidades de baja densidad como Centennial que los servicios como las aplicaciones de transporte, compartir autos y compartir bicicletas tienen el mayor potencial de complementar el transporte público en lugar de socavarlo.

“Como estrategia, la movilidad compartida tiene la promesa de llenar brechas en la red de transporte y de extenderse mucho más allá de los mercados demográficos y urbanos tecnófilos”, dijo Susan Shaheen, codirectora del Transportation Sustainability Research Center (Centro de Investigaciones sobre la Sostenibilidad del Transporte) en la Universidad de California, Berkeley, en una entrevista esta primavera.

Noon dice que piensa que el reto más grande que quizás enfrente el programa piloto será demasiada demanda: incluso es posible que se acaben los fondos para financiarlo antes de los seis meses establecidos como período de prueba. Será interesante ver si las conexiones con Lyft se mantienen gratuitas, si es que se implementan de manera permanente.

¿El modelo de Centennial podría marcar la pauta para las comunidades suburbanas? En seis meses sabremos.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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