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Cómo los inmigrantes explican el descenso de usuarios del transporte público de Los Ángeles

Los hispanos de bajos ingresos han sido los usuarios más fieles de los buses y trenes en la ciudad, pero ahora están buscando otras opciones.
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5 Feb 2018 – 04:11 PM EST
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La estación Pershing Square, punto de conexión de tres líneas del metro de Los Ángeles, en California. Crédito: David McNew/Getty Images

El transporte público que funciona bien suele ser similar en todos lados. Pero, cuando anda mal, las razones suelen ser distintas caso a caso. Un buen ejemplo de esto sería lo que sucede el Sur de California.

El Condado Los Ángeles es el más populoso de Estados Unidos y ha estado expandiendo dramáticamente el sistema de trenes para sus 10 millones de residentes. Sin embargo, a lo largo de Los Ángeles y cinco otros condados que constituyen la región fuertemente urbanizada del Sur de California —Orange, Riverside, San Bernardino, Ventura e Imperial— la cantidad de pasajeros en los sistemas de transporte público principalmente ha bajado desde 2007 y ha disminuido de manera bastante constante desde 2013. Y esas cifras incluyen el incremento en la cantidad de pasajeros en las nuevas líneas de tren.

A nivel nacional los estadounidenses están viajando al trabajo menos mediante el autobús o el tren: la cantidad de pasajeros a nivel general ha bajado desde 2014. Eso significa más congestión, más esmog y más emisiones de carbono, lo cual es una preocupación especial en California, en donde metas estatales en cuanto a la reducción de carbono dependen de hacer que más pasajeros tomen trenes y autobuses.

Pero las causas de la reducción en el uso del transporte público en el Sur de California no necesariamente son iguales que las que se han dado en Nueva York, Washington DC o San Francisco. Según un nuevo reporte por el Instituto de Estudios sobre el Transporte de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA por sus siglas en inglés), tal parece que el transporte público está perdiendo pasajeros en el Condado de Los Ángeles y en sus condados vecinos debido a un aumento dramático en los dueños de autos, particularmente entre los residentes de bajos ingresos y entre los inmigrantes, quienes normalmente son los pasajeros más leales del transporte público.

“El aumento de dueños de autos a ese nivel es incompatible con el uso de transporte público”, dijo Michael Manville, profesor de Planificación Urbana en la Escuela Luskin de Asuntos Públicos en UCLA, en una teleconferencia de prensa.

Incluso con la popularidad de las nuevas líneas de tren Expo y Gold, los trenes y el transporte público en general han experimentado pérdidas netas en pasajeros desde 2013. (UCLA ITS)

Para poder documentar esta tendencia, Manville y sus coautores —Brian Taylor, director de USCLA ITS, y Evelyn Blumenberg, profesora y directora del departamento de Planificación Urbana en la Escuela Luskin de Asuntos Públicos en UCLA— comenzaron a revisar qué es lo que dicen los datos. Primero, identificaron quiénes son los que toman transporte público en el Sur de California y quiénes constituyen una parte pequeña de los viajeros diarios en general. Sólo un 2% de la población toma el transporte público con mucha frecuencia y casi todas las demás personas a lo largo de la región lo toman menos de una vez por mes o nunca lo toman.


Históricamente, la gente más pobre y particularmente los inmigrantes más pobres han tenido menos posibilidades de costear la compra de un auto. Tal como sucede en muchos otros lugares, estos grupos constituyen la mayor parte de los pasajeros de transporte público en el Sur de California. Por todo esto, incluso pequeños cambios en sus hogares, comunidades y sistemas de transporte público pueden tener un efecto dramático en el panorama general del asunto.

Lo mismo aplica en el caso de los sistemas de transporte público. Sólo unos cuantos operadores en el Sur de California transportan a la gran mayoría de los pasajeros. Un 72% de los pasajeros perdidos por el transporte público de toda California provienen del metro de Los Ángeles, el cual sirve todo ese condado. Esas pérdidas son todavía más concentradas: increíblemente, sólo una docena de rutas de autobuses y trenes en el Condado Los Ángeles son responsables de casi un 40% de todos los pasajeros perdidos en California.

“Una gran parte del ambiente construido de la región está diseñado para acomodar la presencia de vehículos privados y castigar su ausencia”.


¿Y por qué esto pasajeros leales están abandonando al transporte público? No parece deberse a las reducciones de servicio, las cuales generalmente se han dado después —no antes— de las reducciones en pasajeros (algo distinto ha sucedido en Nueva York, donde las rutas minimizadas después de 2010 ayudan a explicar las cifras cada vez menores de los pasajeros en autobuses de la Autoridad Metropolitana de Transporte). Tampoco se debe a los aumentos en las tarifas de los pasajes: asombrosamente, el costo de estos se ha mantenido más o menos igual a lo largo de la región, particularmente cuando se compara con los costos en otras partes del país. (Los aumentos regulares de pasajes en las redes de transporte publico quizás sea uno de los factores impulsores de la tendencia descendiente allá).

En este gráfico se ve cómo los precios de combustible suben y bajan (en azul) más bruscamente que la cantidad de pasajeros (en celeste, la cifra total; y en gris, la cifra per cápita) (UCLA ITS).

La gasolina barata tiende a hacer que conducir un auto sea más atractivo y es probable que el descenso en los precios del combustible esté relacionado con el problema. Pero tampoco es responsable de todo: el uso del transporte público siguió bajando incluso mientras que el precio de la gasolina aumentó significativamente entre 2009 y 2011. Del mismo modo, hasta cierto punto Uber, Lyft y otros servicios de pedir transporte por apps quizás estén robándole pasajeros al transporte público, al igual que aparentemente lo estén haciendo en muchas otras ciudades. Pero las aplicaciones de transporte parecen desempeñar un papel relativamente menor en el Sur de California, ya que no existe mucha coincidencia demográfica entre los usuarios de apps y los pasajeros del transporte público. Sin embargo, eso quizás cambie a medida que el alcance de los servicios por demanda siga creciendo.

En este momento, la mejor explicación parece ser un aumento asombroso en los autos en las vías, las cuales pertenecen a —y son conducidos por— las mismas personas que antes montaban autobuses, declara el reporte. Entre 2000 y 2015, la población de la región del Sur de California creció en unas 2.3 millones de personas y la región agregó 2.1 millones de vehículos en las casas: casi un auto nuevo para cada persona y un aumento enorme comparado con la década anterior. Durante el mismo período, la proporción de hogares de inmigrantes que poseían cero vehículos bajó en un 42% y en un enorme 66% entre las casas de inmigrantes mexicanos en particular.

No es difícil entender lo que resulta atractivo en cuanto a ser dueño de auto para los californianos recién llegados de bajos ingresos. Tener un auto puede marcar la diferencia entre mantener un empleo y perderlo, particularmente en las industrias que exigen que los trabajadores viajen de una ubicación a otra, tal como la construcción, los servicios de cuidado o la limpieza de casas. Incluso con las crecientes conexiones de trenes y autobuses, los altos costos de vivienda en ciudades ya dispersas como Los Ángeles están obligando a los trabajadores a buscar viviendas que queden cada vez más lejos de sus empleos. “Mucho del entorno construido en la región está diseñado para acomodar la presencia de vehículos privados y castigar su ausencia”, declara el reporte.

Y tanto en el Estado Dorado como en cualquier parte de EEUU, los vehículos son símbolos poderosos del estatus social, tal vez un factor especialmente importante para las personas recién llegadas que se estén esperando asimilar ( el temor a la deportación en espacios públicos quizás sea otra consideración más reciente).

¿Se están dando las mismas tendencias para otras ciudades? El uso del transporte público de parte de las poblaciones de inmigrantes en EEUU ha estado bajando en todo el país desde 1990, aunque “no podemos suponer que los mismos factores subyacentes estén impulsando esto, debido a las diferencias en la población de inmigrantes en Los Ángeles en comparación con Chicago o Atlanta u otros lugares que quizás tengan inmigrantes, pero a niveles diferentes”, dijo Taylor en la teleconferencia de prensa.

Sin embargo, a lo mejor haya lecciones que sacar aquí. En el reporte, los autores adviertan que, si bien la primera reacción entre ciudades y las agencias de transporte público sea intentar atraer de nuevo a los pasajeros inmigrantes —una vez clientes fieles— a los autobuses, ese quizás no sea el enfoque más efectivo. En cambio, los autores recomiendan que se luche por hacer que la población general —el 77% de los residentes del Sur de California— tome el transporte público ocasionalmente en lugar de conducir. “Si una de cada cuatro de esas personas sustituyera un solo viaje en auto con un viaje en transporte público una vez cada dos semanas, la cantidad anual de pasajeros crecería en 96 millones, lo cual más que compensará las pérdidas de los años recientes”, dice el reporte.

Esto no solamente significa expandir las conexiones con trenes y autobuses rápidos tal como el Condado de Los Ángeles se está esforzando por hacer actualmente, usando miles de millones de dólares en nuevos ingresos provenientes de los impuestos de ventas. También significaría, como sugiere el reporte, hacer que transportarse en auto sea menos fácil y barato, lo cual inevitablemente significa cobrar más por conducir y estacionar. Nadie dijo que esto sería fácil.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com

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