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CityLab Salud

El intento fallido de Google Maps por fomentar las caminatas saludables

La empresa propuso decirte cuántos ‘pastelitos’ quemarías con un buen paseo. Las críticas no demoraron en llegar.
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24 Oct 2017 – 12:42 PM EDT

Hace unas semanas el periodista Taylor Lorenz reportó que, en el futuro, Google Maps dispondrá de una nueva función: las distancias caminables serán reflejadas en términos de calorías.

En lugar de informar, por ejemplo, que un paseo pudiera tardar 13 minutos, la aplicación transformará esa información en un monto energético, 59 calorías en este caso. Luego, un clic sobre ese contador de calorías proporcionará una nueva conversión, de calorías a comida.

Específicamente, unos pequeños pastelitos color rosa.

Pero, hasta la fecha, la noticia no ha sido bien recibida.


Las reacciones han sido similares. Una medida que pudo haber sido vista con agrado, porque buscaba promover salud, fue interpretada como si la compañía tecnológica estuviera inspeccionando los cuerpos de las mujeres.

La escritora Rachel Joy afirmó: “‘¿Un pastelito?’ Mejor hablemos de todos los significados que contiene eso acerca de género, cultura y alimentación”.

Por su parte, la también escritora Dana Cass hizo referencias al movimiento Me Too, el cual ha intentado visualizar las formas en que las mujeres son acosadas, luego del escándalo del productor de Hollywood Harvey Weinstein. “Jajaja, cada mujer que conozco ha sido acosada sexualmente y Google Maps me está diciendo cuántas calorías quemaré en mi camino al trabajo”, escribió Cass.

La aplicación, entretanto, no ofreció opciones para llevar estos contadores de calorías a Budweiser o a filetes. En cuestión de horas, BuzzFeed News reportó que Google estaba simplemente tomándole el pulso al posible cambio y que, por tanto, “estaba retirando esta herramienta debido a la dura embestida de la crítica”.

Pese al auge de las aplicaciones que alientan el buen estado físico y los relojes de 1,200 dólares que regulan y monitorean los ejercicios, muchas personas no quieren que les recuerden las calorías a menos que ellos lo pidan. Si bien esta iniciativa puede beneficiar a cierta gente, la preocupación, en otras personas, tiene que ver con que el abrumador énfasis puesto en la energía consumida o liberada puede acarrear bulimia o anorexia.

En cualquier caso, los medidores de calorías no requeridos y los equivalentes del pastelito dejan entrever un aire de vigilancia corporal y de inducción a la culpabilidad que no cuadra bien con una cultura que, asiduamente, regula las apariencias de las mujeres. La disyuntiva la planteó la escritora Casey Johnston: “Cualquier mujer podría haber dicho que se trata de algo sumamente malo a) de hacer b) de no poder apagar”.

Ya que no hay soluciones de salud iguales para todos, es más lógico que Google la hubiera considerado una herramienta opcional, antes que algo que heredemos por defecto. Adaptar la experiencia a los usuarios, de manera segura y sustentada en la evidencia, sería un acto más reflexivo que simplemente obligar al recuento de pastelitos rosados en personas ‘inocentes’.

Por ejemplo, Google estimó que “la persona promedio quema 90 calorías al caminar una milla”. Los contadores de calorías varían con cada persona: caminar una milla es una actividad mucho menos demandante de energía para un atleta que para un anciano. Google, presumiblemente, cuenta con la información personal de la mayoría de nosotros, por lo que podría hacer un cálculo más preciso y, por consiguiente, sugerir incentivos más específicos que pastelitos o quemar calorías.

Yo he sostenido en innumerables ocasiones que el intercambio de calorías no suele ser un enfoque eficaz para la pérdida de peso o el bienestar. Las calorías no ofrecen detalles sobre el valor nutricional del alimento y son a menudo usadas por los vendedores de chatarra para convencer a la gente de que se la puede comer, y que luego basta con quemar esas calorías. Pero los efectos metabólicos de 100 calorías de Coca Cola en el hambre futuro y en el almacenamiento de energía no son los mismos que los de 100 calorías de ensalada.

Todo lo anterior forma parte del debate constante de que la prevención de la obesidad es mucho menos directa que otros desafíos de la salud pública. El síndrome metabólico es único entre las condiciones potencialmente prevenibles: no es equivalente a si Google Maps pudo rastrear enjambres de mosquitos infectados con Zika y sugerir rutas alternativas.

Mientras nuestra conducta se transforma, cada vez más, por el uso del teléfono, nuestra salud se modifica por el mundo que nos llega a través de las aplicaciones. Los efectos pueden o no ser beneficiosos, pero en ningún caso neutrales. Esto quiere decir que un serio problema/oportunidad queda en manos de los desarrolladores que aboguen por la defensa responsable y planificada de la salud. Lo cual se traduce en saber reconocer el estigma individual y social de los estados de salud que afectan nuestras apariencias externas, y aquellos ligados a ideas de culpabilidad y juicio moral, para así ganar en salud sin comprometer el sentido activo de cada quien en el proceso de escoger cómo nos queremos sentir.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Atlantic y en CityLab.com.

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