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La actual tipología de 'ciudades santuario' sigue siendo abierta y podría proteger mejor a los inmigrantes si fuera más clara.

Por qué es necesario aclarar (y reforzar) el concepto de ciudad santuario

Por qué es necesario aclarar (y reforzar) el concepto de ciudad santuario

Organizaciones civiles han pedido ‘ampliar el santuario’ y evitar que los migrantes sean discriminados por delitos menores que no deberían llevar a deportaciones.

La actual tipología de 'ciudades santuario' sigue siendo abierta...
La actual tipología de 'ciudades santuario' sigue siendo abierta y podría proteger mejor a los inmigrantes si fuera más clara.

En la era de Trump, está surgiendo una conversación sobre lo que son las ciudades santuario, lo que no son y también lo que deberían ser. Si una ciudad quiere ofrecer protección importante a los inmigrantes y a los no ciudadanos que corren el riesgo de ser deportados, puede ser necesario ir más allá de lo que se requiere para ser considerada una ciudad santuario.

Este es un término ambiguo, pero con consecuencias reales. En enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para castigar las jurisdicciones identificadas con esta etiqueta mediante la retención de fondos federales. San Francisco demandó al poder ejecutivo. Y esta semana, cerca de 300 expertos jurídicos enviaron una carta en la que calificaron la orden de inconstitucional. Como parte de su argumento, discrepan con el significado de la frase en sí . "No existe una definición única de lo que significa ser una ciudad santuario", dijo Annie Lai, profesora clínica auxiliar de Derecho de la Universidad de California en Irvine y una de los autores de la carta, en un comunicado de prensa. "El término se utiliza a menudo para mancillar o celebrar –según quien lo diga- el hecho de que las ciudades, condados y estados han implementado directivas para separarse y distinguirse de las autoridades federales de inmigración".

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La ambigüedad del término no importa mucho para el caso legal contra la orden; simplemente hace difícil darse cuenta de cuáles de las más de 300 jurisdicciones llamadas santuario corren el riesgo de perder fondos. Pero las reacciones divisorias ante el término señalan cuánta tensión ha adquirido. Para quienes se oponen a la inmigración, las jurisdicciones santuario " obstaculizan la aplicación de las leyes de inmigración y protegen a los delincuentes de las acciones del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)". Mientras que los defensores de los inmigrantes las describen como lugares que eligen "separar el sistema de justicia local de la aplicación de las leyes de inmigración", una definición similar a la que figura en la carta.

Es bastante obvio que el término ha generado confusión. Después de la elección, el condado de Bedford –zona que votó por Trump en Pennsylvania– se sorprendió al saber que era santuario. "Eso no les va a caer bien a los lugareños", dijo el fiscal de distrito del condado Bill Higgins a The Washington Post. "Eso sería una forma rápida de perder las próximas elecciones, como firmar una sentencia de muerte política".

En el lado opuesto del país, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, también tiene ciertas reservas sobre la etiqueta. Él se distanció de dicha etiqueta, a pesar de promover muchas políticas que invitan a esa caracterización. "Nunca nos hemos declarado ciudad santuario; todavía no estoy seguro de qué significa eso", dijo a la NPR en enero.

A pesar de que su ciudad actúa como santuario, el alcalde de Los Ángeles...
A pesar de que su ciudad actúa como santuario, el alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti evita el término.

El término que evoca tales reacciones viscerales proviene de un movimiento durante la era de Reagan, en el cual congregaciones estadounidenses daban refugio a los centroamericanos a quienes se les negaba el asilo (este "movimiento santuario" está resurgiendo actualmente). Pero esa etimología sugiere que las ciudades en esta categoría son literalmente santuarios.

No lo son. Estados Unidos gasta más dinero en la aplicación de las leyes de inmigración que en el resto de los organismos encargados de la aplicación de las leyes penales federales combinados, según un informe de 2013 realizado por el Instituto de Política Migratoria, un grupo de estudio independiente, no partidista, con sede en Washington DC. El presupuesto para ICE se disparó durante la administración Obama. Así que los agentes del ICE tienen más recursos que nunca para acorralar a la gente que considera, acertada o erróneamente, deportable , sin importar en qué ciudad se encuentra. Y eso es lo que han venido haciendo bajo las administraciones anteriores y la actual. Ahora, Trump planea triplicar el número de agentes del ICE y sumar más de 5,000 efectivos de la patrulla fronteriza (para ello, el gobierno está planeando relajar las normas de contratación, según un memorándum interno obtenido por Foreign Policy).

El principal argumento que las ciudades santuario presentan es que quieren establecer prioridades al optar por salirse de programas que requieren que sus cuerpos de policía ayuden activamente al ICE o que hagan su trabajo. De esta manera, se niegan a firmar contratos con el ICE para utilizar las cárceles locales para la detención de inmigrantes, se salen del programa 287(g), el cual les encarga a los cuerpos de policía locales y a los oficiales de detención la aplicación de las leyes de inmigración y rechazan las peticiones del ICE de mantener en la cárcel a las personas que consideran deportables durante períodos de tiempo extra. Estos programas han sido criticados por alimentar la discriminación racial y los abusos de las poblaciones inmigrantes, y han encontrado retos legales. Durante la administración de Obama, la cual inmediatamente promovió la idea de que priorizaba la deportación de criminales graves, ICE se enfocó principalmente en individuos que fueron condenados por delitos menores, o sin delito alguno, mediante algunos de estos programas. A veces, pedían la detención de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes. Muchas de estas jurisdicciones también evitan estos programas por razones de responsabilidad.

Aquellos que se oponen a las ciudades santuario han lamentado que no colaborar contribuiría a "poner a los criminales en la calle", y han utilizado trágicos casos criminales de alto perfil relacionados con los inmigrantes indocumentados para argumentar sus motivos ( estudios disponibles muestran que, al menos, las ciudades con estas políticas no presentan un aumento estadísticamente significativo de la delincuencia). Pero la cosa es que estas ciudades realmente " cooperan de forma rutinaria" con el ICE para deportar a los verdaderos criminales, solo que de una forma que no destruye la confianza en las comunidades de inmigrantes. Muchas también eluden sus propias reglas de no participación. Una reciente investigación de BuzzFeed reveló que el Departamento de Policía de Los Ángeles realizó operaciones conjuntas con el ICE, en las que fueron detenidos inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales.

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En la era de Trump, toda persona que no tenga documentos puede ser blanco de la deportación e incluso es más fácil deportar a los no ciudadanos con documentos. Las ciudades santuario han sido aclamadas como el primer frente de resistencia. Pero algunos defensores de los inmigrantes están cuestionando si el término ‘ciudad santuario’ tiene suficiente peso. El problema, dicen, es que los mecanismos mediante los cuales los inmigrantes son canalizados hacia la deportación están todavía, en gran medida, intactos, incluso en ciudades acogedoras respecto a los inmigrantes. Las leyes promulgadas en las últimas décadas bajo administraciones republicanas y demócratas han ampliado las categorías de crímenes que hacen que un inmigrante sea deportable: llevar pequeñas cantidades de marihuana o píldoras contra la ansiedad sin receta o saltar un torniquete pueden ser motivos suficientes en algunos. Y ciertos tipos de sistemas policiales amplían esas redes policiales.

“Si las ciudades realmente quieren proteger a los inmigrantes, deben ponerle fin también al estilo de vigilancia policial impulsado por las cuotas que convierte a los inmigrantes en víctimas de detenciones innecesarias y de castigos desproporcionados”, escribieron Shakeer Rahman y Robin Steinberg, de la organización de servicios legales Bronx Defenders, en The New York Times.

En ese artículo Rahman y Steinberg llamaron a tener mucho ojo con las tácticas policiales. “Muchas de estas detenciones innecesarias surgen de la desacreditada idea de que una represión draconiana contra la mayoría de los delitos menores, —arrojar basura en lugares públicos, vender cigarros sueltos, montar bicicleta en las aceras— evitará los delitos más graves. Este modelo de vigilancia policía, conocido como ventanas rotas o tolerancia cero, contribuyó a impulsar el encarcelamiento en masa. Su siguiente costo podría ser la deportación en masa”.

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La organización de derechos de los inmigrantes Mijente ha pedido a los alcaldes solidarios que "amplíen el santuario". Recomiendan reducir las sanciones penales por delitos menores, desmantelar las bases de datos de pandillas (criticadas por ser imprecisas y con prejuicios raciales) y facilitar el acceso a asesoramiento jurídico a todos los inmigrantes que corren el riesgo de ser deportados.

En Los Ángeles, la alcaldía no ha aclarado todavía si a las personas con antecedentes de delitos graves se les permitiría el acceso al asesoramiento jurídico mediante el uso de un fondo legal anunciado recientemente, reporta Leighton Akio Woodhouse de The Intercept. Mientras tanto, la reticencia de Garcetti a usar el término, aunque comprensible, ha frustrado a los defensores.

"Espero que por el bien de una ciudad tan aterrorizada como lo está ahora, él diga simplemente que es una ciudad santuario", dijo a Woodhouse Héctor Villagra, director ejecutivo de la organización de derechos civiles ACLU del Sur de California. "Ése es el lenguaje que la gente entiende; eso es lo que les daría consuelo en este momento". En ausencia de una aplicación práctica significativa del término ‘ciudad santuario’, esta negativa a adoptar su fuerte simbolismo parece doblemente cruel.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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