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Los duros testimonios de discriminación contra hispanos en el condado de Orange

Un nuevo estudio recopiló la opinión de los blancos sobre los latinos en uno de los condados más ricos de California. Los resultados avalan la desigualdad y segregación existente.
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26 Ago 2016 – 11:09 AM EDT
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Ser latino en el condado de Orange, California, es cada vez más común, ya que un 34.4% de residentes se identifican como hispanos. Pero, aunque los números han aumentado, no se puede decir lo mismo sobre la tolerancia racial de los blancos que tradicionalmente han vivido ahí.

Un estudio publicado la última semana en la revista académica Societies muestra actitudes negativas y francamente racistas de residentes blancos en el condado, específicamente sobre latinos. Sin embargo, estos no comparten las mismas opiniones sobre los asiáticos, que son la otra minoría que está creciendo rápidamente en el condado. Estas opiniones avalan la segregación que ya se ve en vecindades y escuelas, la cual expertos advierten que perpetúa resultados negativos para familias y niños de minorías.

“Los sentimientos de los blancos sobre los latinos van siempre en el mismo sentido que sus sentimientos sobre otros grupos de minorías", dice Celia Lacayo, investigadora de posdoctorado en el Departamento de Sociología de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien realizó el estudio. “Piensan en los latinos y los afroamericanos como grupos similares entre sí. Pero a los asiáticos los ven como un poco más similares a ellos”.

El estudio analizó a 40 residentes blancos en 2010, examinando sus pensamientos sobre los latinos que viven en el condado de Orange. Estos conversaciones no fueron una encuesta promedio: se trató de alrededor de dos horas de conversación con cada uno de los entrevistados, analizando en detalle sus posiciones. Estos tenían entre 25 y 61 años, y una pequeña mayoría se identificó como conservadores en su ideología política. Lacayo (quien es latina), contrató dos estudiantes de posdoctorado blancos para entrevistar a cada persona, porque pensó que quizás los participantes hablarían con más honestidad sobre sus pensamientos con otros blancos.

Sus resultados parecen mostrar que tenía razón: los participantes expresaron directamente su inseguridad sobre la integración de latinos en sus vecindades.

“Obviamente, no me sentiría cómoda en un vecindario hispano. Me sentiría totalmente fuera de lugar. Prefiero vivir en un vecindario que es mayoritariamente blanco”, dijo una encuestada identificada como Lola, de 25 años.

También muchos de los participantes expresaron una preferencia por alejarse de áreas donde viven muchos hispanos, especialmente de la ciudad de Santa Ana, que se ha convertido a una ciudad 78% latina. Carl, de 64 años, dijo lo siguiente de esa localidad: “Toda la gente, los papás de la gente con quien yo crecí, todos sacaron sus negocios de ahí...Yo me fui... todos se fueron porque se estaba convirtiendo en un país del Tercer Mundo”.


Los entrevistados fueron más allá de quejarse de los residentes latinos en sus vecindarios. También expresaron una preferencia a que sus hijos vayan a escuelas mayormente blancas, argumentando en contra de programas de autobús que traen a niños hispanos a escuelas blancas (los cuales son una política pública diseñada a aumentar la diversidad en las escuelas). Incluso tampoco querían compartir los espacios públicos, como parques y playas, con los hispanos.

“Mi hija asistió a Newport Harbor High por un tiempo. Pensé que iba a ser una buena escuela, pero resultó ser contraproducente para ella. Las dos razas estaban ahí... era tanta tensión que la saqué de ahí”, dijo Molly, de 44 años.

“Los hispanos simplemente no encajan. Van a la playa y no sé porque siempre nadan en su ropa… tienen una cobija sucia y mojada, y la arrastran; y se paran ahí en el centro del paseo. Y yo pienso, ‘sal de mi camino. ¿Qué tan estupido eres?’”, dijo Mark, de 42 años.

Pero los participantes no parecían tener estas actitudes negativas con respecto a los asiáticos. Aunque los entrevistadores nunca preguntaron sobre ningún otro grupo más que latinos, los participantes sistemáticamente los compararon con los inmigrantes de Asia, haciendo comentarios como “los asiáticos vienen [a este país] y son muy motivados. Los hispanos, no”.

“Creo que los blancos del condado de Orange tienen vecinos asiáticos que son doctores e ingenieros. Pero sus interacciones con latinos muchas veces son con un jardinero o una niñera. Creo que eso es parte del raíz de sus actitudes”, dice Lacayo. “También creo que tienen una mentalidad que los hispanos son del Tercer Mundo, y no tienen eso con los asiáticos”.

Todo esto se hace aún más problemático debido a la historia hostil del condado de Orange hacia los latinos. Es un lugar tradicionalmente blanco, rico (el ingreso medio anual por hogar supera en 20,000 dólares al de Los Ángeles) y republicano, que se ha segregado de los latinos. En la década 1940, una familia blanca demandó a la familia Bernal, de origen mexicano, simplemente por mudarse al condado. El famoso caso legal sobre segregación en las escuelas respecto a los mexicanos, Westminster, et al., también sucedió aquí. Y la piscina en el Parque Pearson en la ciudad de Anaheim también se segregó a mediados del siglo XX.

Y, ahora, ese legado de segregación continúa. Lacayo dice que el planeamiento de las ciudades en el condado muchas veces ponen a los latinos en desventaja, desincentivando su mudanza al condado o creando situaciones donde no pueden utilizar los espacios públicos. Por ejemplo, varias ciudades tienen reglas limitando el número de ocupantes en cada casa, los que Lacayo dice que están diseñados para expulsar a familias latinas. También muchas ciudades no tienen aceras, y en los parques se requiere pagar por el estacionamiento, lo cual también afecta de manera desproporcionada a los hispanos.

La segregación resultante se ve en la educación pública. La mayoría de los niños latinos asisten escuelas 69% latinas, aunque son un 46% de los niños en total. En cambio solo un 2% de los asiáticos asiste a escuelas segregadas, y la mayoría va a la escuela con blancos. Todo esto continúa produciendo resultados negativos para los latinos en el condado, que tienen la tasa más alta de abandono de escuela después de los afroestadounidenses, con un 10% en 2014. En cambio, los asiáticos tienen una tasa de abandono de solo un 3.1%.

“Estas investigaciones están validando un problema que antes vivía bajo el suelo”, dice Benny Díaz, el presidente de la Alianza de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglos en inglés), una organización de hispanos en el condado. “Antes, [los blancos] podían decir lo que querían y a nadie le ocurrió decir nada. Antes, nadie se atrevió acusar una persona blanca de nada a su cara. Ahora sí puedes”.

En su ciudad, Garden Grove, Díaz ha visto esta actitud discriminatoria en la política local. Los latinos en el área lograron cambiar la manera de votar en los elecciones municipales para asegurar su representación, pero esto fue fuertemente resistido por la mayoría blanca. Ahora teme que la gente trate de intimidar a los votantes latinos en las elecciones de noviembre, lo que él ha visto antes. “La cosa es que nos tienen miedo”, concluye Díaz.

La importancia de este estudio, dice Lacayo, radica en mostrar que los blancos juegan un rol importante en la segregación y la falta de asimilación de los latinos, tal como lo explica la experiencia de Benny Díaz. “En la academia, la gente quiere darle la responsabilidad a los inmigrantes: ¿qué están haciendo mal que impide su movilidad económica y su asimilación?”, comenta. “Mi investigación muestra que los blancos son participantes activos en la segregación de los latinos”.

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