null: nullpx
CityLab Política

Las tres mentiras con las que el Departamento de Justicia respondió a la demanda de Chicago

Luego de que el alcalde Rahm Emanuel demandara al gobierno federal por sus amenazas a las ciudades santuario, la respuesta no demoró en llegar. El problema: esta está llena de falsedades.
Logo CityLab small
8 Ago 2017 – 5:00 PM EDT

El lunes, Chicago interpuso una demanda contra el gobierno federal, alegando que el más reciente y poderoso ataque del Departamento de Justicia (DOJ) contra las denominadas ‘ciudades santuario’ es inconstitucional. "Chicago no será extorsionado para que cambie sus valores", anunció el alcalde Rahm Emanuel en una conferencia de prensa.

En respuesta, el Departamento de Justicia intentó avergonzar al alcalde y culpar a las políticas de santuario de las delincuencia de la ciudad, a pesar de que estas separan la vigilancia policial local de la aplicación de las leyes migratorias federales. A través del Chicago Sun Times , la vocera del Departamento de Justicia Sarah Isgur Flores lanzó este ataque estilo Trump:


La declaración del Departamento de Justicia ignora los argumentos jurídicos en el pleito. En su lugar, perpetúa la relación ampliamente desacreditada entre las ciudades santuario y el delito. Utiliza las ciudades, y las minorías dentro de ellas, como chivos expiatorios por problemas que ellas no crearon. A su vez, sugiere soluciones que sólo servirían para agravar los problemas.

A continuación, desentrañamos estas afirmaciones.

1. No se está gastando dinero para proteger a criminales extranjeros

Esta oración confunde lo que hacen y no hacen las ciudades santuario, así que aquí va un rápido repaso. Las ciudades santuario realmente no "protegen a criminales extranjeros". De hecho, suelen cooperar con el ICE para deportar a criminales violentos. Muchas de ellas le dan fácilmente a la agencia acceso a las bases de datos de las fuerzas del orden, aun cuando esto puede ser un inconveniente porque estas bases de datos de pandillas locales son excesivamente amplias y están llenas de imprecisiones.

Lo que hacen estas jurisdicciones ‘santuario’ es evitar que sus agentes de las fuerzas del orden participen en actividades que, según ellos, están fuera de su ámbito local y que los obligan a operar como agentes federales de inmigración. Esto incluye recopilar información sobre el estatus migratorio en el terreno, permitirles a los agentes del ICE que entren en sus cárceles, y recibir las peticiones del ICE (llamadas ‘órdenes de detención’ o detainers) para mantener a los inmigrantes indocumentados sospechosos en la cárcel por períodos adicionales.

Aceptar estos acuerdos con el ICE puede ser costoso. Varias sentencias judiciales han reforzado ya algunas de estas políticas. Algunas revirtieron leyes anteriores que requerían que la policía local comprobara el estatus migratorio en el terreno, mientras que otras —incluyendo una sentencia reciente en Massachusetts— han cuestionado la legalidad de las órdenes de detención, que a menudo se han enfocado en residentes permanentes e incluso ciudadanos estadounidenses.

2. El alcalde no está poniendo en riesgo a las fuerzas del orden

No hay evidencia de que las políticas de santuario provoquen un aumento en la delincuencia. De hecho, muchos agentes policiales sostienen que no tener políticas de santuario puede favorecer un aumento del crimen, al erosionar la confianza de la comunidad necesaria para la vigilancia policial.

En un estudio reciente, investigadores de UC Riverside compararon las tasas de delincuencia en las ciudades antes y después de que habían instituido políticas de santuario, y luego compararon los índices de criminalidad en estas ciudades contra ciudades semejantes sin políticas de santuario. No encontraron "diferencia estadísticamente discernible" y concluyeron que "las políticas de santuario no tienen efecto sobre las tasas de criminalidad, a pesar de las narrativas que afirman lo contrario".

Otro estudio realizado por Tom K. Wong –profesor de la Universidad de California, en San Diego– publicado por el Centro para el Progreso Americano, mostró que las ciudades santuario eran lugares realmente más seguros y más económicamente viables para vivir. El razonamiento es el siguiente: si las comunidades inmigrantes confían en la policía, son más propensas a denunciar los delitos, a ayudar a la policía a encontrar a los criminales, y a participar en la economía local. Las investigaciones respaldan esto.

En otras palabras, el Departamento de Justicia puede realmente estar recomendando que las ciudades se pongan en riesgo ellas mismas y a sus residentes, todo por un temor infundado. De hecho, al amenazar con retirar la subvención Byrne Justice Assistance Grant que ayuda a entrenar y equipar a la policía, la persona que probablemente está poniendo a las fuerzas del orden en mayor riesgo es el propio Jeff Sessions.

Lo que nos lleva al último punto del Departamento de Justicia.

3. Rahm no le ha dado prioridad a ser santuario frente a los homicidios

Según se explicó, muchos agentes de las fuerzas del orden se oponen a las políticas de ciudad santuario porque hacen más difícil la vigilancia policial. Pero los funcionarios de la ciudad también son capaces de manejar más de un problema al mismo tiempo y Emanuel ha expresado sus serias preocupaciones por la tasa de asesinatos de Chicago.

El crimen está, de hecho, en aumento en Chicago. Y, efectivamente, también tuvo más homicidios que Nueva York y Los Ángeles combinados en 2016, a pesar del hecho de que las otras dos ciudades tienen una población mayor. Pero, según un reciente informe elaborado por el Centro de Justicia Brennan, el crimen ha estado así de mal y mucho peor durante los últimos 20 años en Chicago.

Cualquier explicación satisfactoria del crimen en la ciudad debe tener en cuenta la historia de la formación de guetos, el abandono económico y la violencia policial que ha aislado a determinadas comunidades y las ha obligado a soportar la carga del crimen y el castigo. Además, la política federal de armas de fuego facilita el tráfico ilegal de armas de los estados, como del vecino estado de Indiana, que tienen leyes de armas de fuego más relajadas.

Emanuel no ha logrado encontrar una fórmula para resolver el problema del crimen de Chicago. Y, aunque pueden criticarse sus estrategias, al menos implementó una politica. Como le dijo a Donald Trump a comienzos de este año, "reiteradamente hemos hecho peticiones concretas a la administración para una mayor integración y recursos de las fuerzas del orden; una mayor prioridad a los enjuiciamientos federales de los casos de infracción de las leyes de armas de fuego; y el restablecimiento de los fondos de programas de tutoría, extraescolares y de trabajos de verano que han demostrado ser alternativas positivas para nuestros jóvenes… Dado que esto es tan importante, yo siempre voy a estar preparado con esta lista cuando el presidente pregunte".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Conoce las diez ciudades con más inmigrantes indocumentados en EEUU

Loading
Cargando galería
Publicidad