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CityLab Política

Gane quien gane, el electorado estadounidense seguirá profundamente polarizado

La campaña presidencial de 2016 es única en muchos aspectos, pero todavía refuerza las divisiones básicas de la sociedad estadounidense.
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1 Nov 2016 – 12:27 PM EDT

No cabe duda de que la estrella de reality show Donald Trump ha hecho de la campaña presidencial de 2016 una de las más extrañas en la historia estadounidense. Sin embargo, en muchos sentidos, esta elección se sigue ajustando a las divisiones demográficas, económicas y políticas básicas subyacentes de Estados Unidos. De hecho, la elección de 2016 refuerza las divisiones del país entre los estados azules más ricos, con mayor educación, más diversos y más urbanos; y los estados rojos menos favorecidos, de clase obrera, menos diversos, y con mayoría blanca.

Ésa es la gran lección de un análisis que realicé de los principales factores económicos, políticos y culturales que están asociados con el apoyo a Trump sobre Clinton en los estados. Para llegar a esto, mi colega Charlotta Mellander realizó un análisis de correlación básica del apoyo a Trump y Clinton basado en encuestas realizadas a mitad del mes de octubre. Hizo el análisis de tres conjuntos de encuestas: Pollster, Real Clear Politics y YouGov.


Taylor Blake


Aquí reporto los resultados de las correlaciones basadas en Pollster, el origen de sondeo agregado que parece proporcionar la mayor cobertura sistemática. Las tres encuestas se alinean constantemente unas con otras, pues las cifras de Pollster están correlacionadas al .97 con YouGov y al y .95 con Real Clear Politics para Clinton, y al .94 y .91 respectivamente para Trump. Hay algunos factores para los cuales hay una discrepancia entre las correlaciones a través de las diferentes encuestas. Esto sucede generalmente cuando una variable es estadísticamente insignificante según una encuesta, pero importante según otra. En esos casos, reporto las correlaciones para ambas.

Como de costumbre, debo señalar que la correlación no implica causalidad, sino que simplemente señala las asociaciones entre las variables. Aun así, este análisis ayuda a iluminar no sólo las pautas del actual valor atípico de una elección, sino las principales divisiones del electorado estadounidense y la sociedad en general.


La permanente importancia de las clases


Clinton Trump
Ingresos 0.57 -0.6
Salarios por hora 0.67 -0.68
Porcentaje de población en la pobreza -0.21 0.39

Los números representan la relación entre el candidato y los factores a la izquierda. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

Las clases siguen siendo una línea divisoria básica en esta elección. Los estados favorables a Clinton son más ricos (se correlacionaron positivamente tanto con los ingresos promedio al .57, como con los salarios por hora, al .67) mientras que los estados que favorecen a Trump son más pobres (se correlacionan negativamente con los ingresos, al -.60 y con los salarios por hora, al -.68).

Trump también atrae más apoyo en los estados con mayor concentración de pobreza, que se midió como la proporción de familias que viven por debajo del umbral de la pobreza (la correlación aquí es del .39). El apoyo a Clinton no tiene ninguna correlación significativa con la proporción de personas que viven en la pobreza.

En un artículo para The New York Times, Nate Cohn señala que en esta elección la educación se ha convertido en un indicador de clase, sustituyendo las cuestiones culturales y la guerra cultural como la principal línea divisoria en la política estadounidense. Nuestro análisis de igual modo descubre que la educación es una línea divisoria importante en la elección de 2016. El apoyo a Clinton es mayor en los estados más educados y se asocia positivamente a la proporción de adultos que son licenciados universitarios (.60), mientras que el apoyo a Trump se asocia negativamente (-.70). La misma tendencia se hace evidente cuando nos fijamos en el número de universidades por cada diez millones de personas en cada estado: también se asocia positivamente con el apoyo a Clinton a nivel estatal (.53) y negativamente con el apoyo a Trump (-.59).


Clinton Trump
Graduados universitarios 0.6 -0.7
Universidades 0.53 -0.59
Alta tecnología 0.56 -0.67
Clase creativa 0.53 -0.63
Clase obrera -0.6 0.67


Los números representan la relación entre el candidato y los factores a la izquierda. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

El apoyo a Clinton también es notablemente superior en los estados con mayores concentraciones de ciencia, tecnología e innovación y se asocia positivamente al recientemente publicado Índice Estatal de Ciencia y Tecnología del Instituto Milken (.56), mientras que el apoyo a Trump se asocia aún más negativamente (-.67).

Los tipos de empleos de las personas —ya sean pertenecientes a la clase creativa basada en el conocimiento o a la clase obrera— también siguen desempeñando un papel clave en la división política de Estados Unidos. Mi colega Ron Browstein de The Atlantic ha señalado esta inversión de clases en la política estadounidense, conforme los demócratas se convierten en el partido de los más ricos y educados, mientras los republicanos se convierten en el partido de la clase trabajadora menos favorecida, un fenómeno que se ha acelerado esta temporada electoral.

En 2012, Brownstein y yo descubrimos que Obama atrajo el apoyo de condados con grandes proporciones de trabajadores del conocimiento de la clase creativa, obteniendo dos tercios de los votos de 2008 en los 100 primeros condados con los mayores porcentajes de trabajadores de la clase creativa, mientras que McCain obtuvo su apoyo de los condados con clase obrera. El mismo patrón básico permanece en 2016.

Si el apoyo a Clinton proviene de los estados de clase creativa, el apoyo a Trump proviene de los estados de clase obrera. El apoyo a Clinton a nivel estatal se correlaciona positivamente con la clase creativa (.53), mientras que el apoyo a Trump a nivel estatal se asocia negativamente al porcentaje de trabajadores en trabajos de clase creativa (-.63). Por el contrario, el apoyo a Trump se asocia positivamente a la proporción de trabajadores en empleos de clase obrera (.67), mientras que el apoyo a Clinton se asocia negativamente a la clase obrera (.60).

Curiosamente, los resultados para el nivel de sindicalización —que se mide como el porcentaje de trabajadores sindicalizados en un estado— son lo opuesto.

Clinton Trump
Sindicalización 0.49 -0.47
Esperanza de vida 0.35 -0.56
Gini (Pollster) 0.39 -0.06
Gini (YouGov) 0.5 -0.39

Los números representan la relación entre el candidato y los factores a la izquierda. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

Los estados con más trabajadores sindicalizados favorecen a Clinton sobre Trump. El apoyo a Clinton a nivel estatal se asocia positivamente con el nivel de sindicalización (.49) mientras que el apoyo a Trump se correlaciona negativamente (-.47) con la proporción de trabajadores sindicalizados en un estado. Esto puede reflejar el hecho de que sólo una parte relativamente pequeña de los obreros están sindicalizados, y que una gran proporción de los trabajadores sindicalizados son trabajadores del sector público mejor pagados y altamente educados.

Un análisis más detallado (y aún inédito) del papel de los sindicatos y la densidad sindical en la elección de 2016 realizado por mi antiguo colega del MPI y actual investigador de UCLA Patrick Adler corrobora esta opinión. Él considera que el nivel de sindicalización del sector público en general se asocia con un mayor apoyo a Clinton, pero que el apoyo a Trump está más estrechamente correlacionado con niveles más altos de sindicalización en la industria manufacturera y de la construcción. Sin embargo, demuestra que los demócratas continúan atrayendo un apoyo considerable en los estados donde hay más trabajadores sindicalizados, incluso ante la actual inversión de clases del electorado.

Un análisis detallado por Jonathan Rothwell de la organización Gallup considera que aunque Trump atrae un apoyo considerable por parte de los votantes menos instruidos de la clase obrera, su apoyo está más relacionado con aspectos menos directamente económicos de la clase social, como la salud y la posibilidad de ascender en la escala económica, así como el aislamiento racial. Nuestro análisis también muestra que el indicador más básico de la salud, la esperanza de vida, es una línea divisoria importante en la política estadounidense. El apoyo a Clinton es mayor en aquellos estados donde la esperanza de vida es mayor (.35), mientras que la expectativa de vida se correlaciona negativamente con el apoyo a Trump (-.56).

A menudo se dice que la desigualdad es un problema que impulsa la política y las divisiones de clase en Estados Unidos, pero esta parece estar jugando un papel más limitado en la elección de 2016. La desigualdad de los ingresos, sobre la base de la medida estándar del coeficiente de Gini, no se asocia con el apoyo a Trump y se asocia positivamente con el apoyo a Clinton (.39). Dicho esto, la desigualdad de los ingresos se asocia en mayor medida a Clinton en la encuesta de YouGov (-.50) y se asocia en gran medida positiva y negativamente a Trump también (-.39).

La urbanización y la densidad son sí cuestiones clave en la definición de cuáles estados son rojos o azules. Según un análisis realizado por Dave Troy de la elección del 2012, los lugares cambian de rojo a azul conforme la densidad se acerca a las 800 personas por milla cuadrada. Clinton sigue atrayendo el apoyo de los estados más urbanizados.

En nuestras correlaciones, el apoyo a Clinton se asocia positivamente a la proporción urbanizada de un estado (.58), mientras el apoyo a Trump se correlaciona negativamente (-.40) con los estados más urbanizados .

Clinton Trump
Urbanización 0.58 -0.4
Precios de la vivienda 0.57 -0.64
Impuestos estatales sobre la renta 0.48 -0.42

Los números representan la relación entre el candidato y los factores a la izquierda. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

Los precios de la vivienda son otra característica de la división política estadounidense. Según un análisis realizado por Jed Kolko, los costos de la vivienda son casi dos veces mayores en mercados de estados muy demócratas (227 dólares por pie cuadrado) que en mercados de estados republicanos (119 dólares). El apoyo a Clinton es mayor en los estados con mayor promedio de valor de la vivienda (que se correlacionan positivamente al .57, mientras el apoyo a Trump se asocia negativamente al -.64).

Los impuestos siguen siendo una cuestión cotidiana que separa a los demócratas de los republicanos. El apoyo a Clinton no es sorprendentemente mayor en los estados con mayores impuestos estatales sobre la renta, mientras que el apoyo a Trump proviene de los estados con menores tasas de impuestos. El apoyo a Clinton a nivel estatal se asocia positivamente con los impuestos sobre la renta per cápita estatales (.48) mientras que el apoyo a Trump se correlaciona negativamente (-.42) con las cargas fiscales de cada estado. Esto probablemente refleja el hecho de que los estados con mayores impuestos son más ricos y más educados que los que tienen menores impuestos. Pero la política social relacionada con temas tales como los homosexuales, las armas y el aborto son mayores problemas que los impuestos.


El papel permanente de las guerras culturales

Aunque las clases son un eje fundamental de la división en la política estadounidense, las guerras culturales siguen siendo importantes.


Clinton Trump
Religiosidad -0.5 0.58
Proveedores de servicios de abortos 0.54 -0.68
Tasas de natalidad entre adolescentes -0.49 0.61
Muertes por armas de fuego -0.47 0.56
Comunidad LGBT 0.61 -0.69

Los números representan la relación entre el candidato y este factor. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

La religión sigue siendo un aspecto clave de la línea divisoria en la política estadounidense. El nivel de religiosidad en un estado, que se mide mediante encuestas Gallup de la proporción de la población del estado que asegura ser muy religiosa, se correlaciona positivamente con el apoyo a Trump (.58) y se asocia negativamente con el apoyo a Clinton (-.50).

El aborto sigue siendo una de las cuestiones divisivas clave de la política estadounidense, como pudimos apreciar en el último debate presidencial. El apoyo a Trump a nivel estatal se correlaciona de forma sustancialmente negativa con el número de abortos per cápita (-.68), mientras que el apoyo a Clinton se correlaciona positivamente (.54). Por otro lado, los estados con mayores tasas de natalidad entre adolescentes son más proclives a respaldar a Trump (.61) que a Clinton (-.49).

Las armas de fuego son otra línea divisoria. El apoyo a Trump es mayor en los estados con más muertes por arma de fuego per cápita (con una correlación de .56), mientras que el apoyo a Clinton es inferior (con una correlación negativa de -.47).

Los derechos de los homosexuales son otra cuestión divisiva en la política estadounidense. El apoyo a Clinton se asocia positivamente a la proporción de personas LGBT en un estado (.61), mientras que el apoyo a Trump se correlaciona de forma mucho más negativa (-.69).


Clinton Trump
Nacido en el extranjero 0.57 -0.55
Blanco (Pollster) -0.3 0.06
Blanco (YouGov) -0.35 0.3
Negro 0.24 0.06
Hispano 0.23 -0.29

Los números representan la relación entre el candidato y este factor. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

Los resultados de nuestro análisis de la raza son sorprendentes. Oímos hablar mucho acerca de la división racial en esta elección, y, especialmente, cómo Trump recibe apoyo de los votantes blancos. Y encontramos que los estados donde los blancos constituyen una proporción mayor de la población son menos propensos a apoyar a Clinton (con una correlación negativa de -.30). Pero no necesariamente encontramos que los estados con mayores proporciones de población blanca son más proclives a apoyar a Trump (la correlación es estadísticamente insignificante). Sin embargo, la proporción de la población blanca se asocia positiva y significativamente al apoyo a Trump (.30) cuando utilizamos las cifras de la encuesta de YouGov.

Aquí parece que el factor clave no es el porcentaje total de la población blanca, sino su grado de aislamiento racial, como identificó Rothwell. La inmigración ha sido uno de los mayores problemas en las elecciones primarias republicanas y la actual campaña para las elecciones generales. Dada su posición antiinmigrante, no es de extrañar que el apoyo a Trump se correlacione negativamente con el porcentaje de personas nacidas en el extranjero en un estado (-.55), mientras que el apoyo a Clinton se correlaciona positivamente con el porcentaje de inmigrantes (.57).

De igual manera, la postura de Trump sobre la inmigración ha alienado a un gran número de votantes hispanos. Dicho esto, nuestro análisis concluye que la proporción de la población hispana tiene poco efecto sobre el apoyo a nivel estatal para cualquiera de los candidatos; nuestras correlaciones son estadísticamente insignificantes para ambos.

Los afroestadounidenses han sido durante mucho tiempo miembros clave de la coalición democrática. Aquí nuevamente encontramos que la proporción de la población afroestadounidenses tiene poco efecto sobre el apoyo a nivel estatal para Clinton o Trump, siendo estadísticamente insignificante para cualquiera de ellos. Estos resultados para los afroestadounidenses e hispanos se mantienen en las tres encuestas.

Clinton Trump
Obama 0.95 -0.86
Romney -0.94 0.87
Obama 0.84 -0.81
McCain -0.82 0.82

Los números representan la relación entre el candidato y los factores a la izquierda. 1 representa la máxima correlación, mientras que -1 representa relación inversa.

A pesar de la extravagancia de Trump como candidato, esta elección no rompe con el pasado. Según nuestro análisis, el apoyo a Clinton y Trump este ciclo electoral básicamente se alinea con el apoyo a Obama y Romney en 2012. Los estados que favorecen a Clinton se correlacionan a un impresionante .95 con el porcentaje de votos a favor de Obama por estados en las elecciones de 2012; y los estados que favorecen a Trump se correlacionan al .87 con el porcentaje de votos obtenido por Romney.

En última instancia, nuestro análisis sugiere que, incluso con lo extraña y atípica candidatura de Donald Trump en la elección presidencial de 2016, Estados Unidos sigue estando sistemática y fundamentalmente dividido por líneas de clases, así como por cuestiones culturales que las clases definen. En su artículo en The Atlantic, Ron Brownstein y Leah Askarinam muestran que el mayor apoyo a los demócratas en estas elecciones de 2016 es resultado de un número relativamente pequeño de condados más densos y altamente educados en los estados pendulares que están ayudando a cambiar el apoyo a favor de los demócratas a nivel estatal. Pero no se equivoquen, incluso si Clinton gana por un amplio margen, Estados Unidos sigue estando política y económicamente tan dividido como siempre.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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