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El voto de Trump: vecindarios blancos, segregados y con poco contacto con minorías

El candidato presidencial no es popular en zonas de bajos ingresos o alto desempleo, sino en áreas blancas y de alta segregación.
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18 Ago 2016 – 10:24 AM EDT

El discurso que dio Donald Trump el lunes sobre política exterior parecía la nota de un secuestrador amenazante, con fragmentos de noticias fuera de contexto, medias verdades y mentiras absolutas dispuestas de forma tal que apuntan hacia una amenaza ya familiar: los inmigrantes. El candidato presidencial republicano sugirió que los inmigrantes y sus hijos fueron responsables de los eventos del 11 de septiembre y propuso una " prueba de detección ideológica" para descartar a "aquellos que apoyan la intolerancia y el odio". Qué ironía.

Semejante xenofobia ha sido durante mucho tiempo parte esencial de esta campaña, que ha dependido en gran medida de los llamados nativistas a sellar las fronteras del país. Pero, según un nuevo informe de trabajo del , economista principal de Gallup Jonathon Rothwell, los votantes que vitorean y aplauden en los discursos de Trump probablemente no interactúan con minorías étnicas y raciales o con inmigrantes de forma regular: el mejor indicador de si una persona apoya la potencial presidencia de Trump es cuán blanco es su vecindario.

En su informe, Rothwell utiliza una muestra importante de personas encuestadas entre julio de 2015 y julio de 2016 (87,428 personas en total) que tenían tanto opiniones favorables como desfavorables de Trump. Este conjunto de datos le permite examinar la geografía de los partidarios de Trump según el código postal y las zonas de desplazamiento (un grupo de condados con similares mercados laborales). Luego, analiza tres elementos principales en el conjunto de datos:

1. Los indicadores de bienestar económico
2. El efecto de la competencia comercial
3. La exposición a inmigrantes y minorías

No existen "grandes dificultades económicas" entre los seguidores de Trump

Una explicación sobre el trumpismo que ha estado ganando popularidad en los últimos meses es que el candidato sabe alimentar exitosamente los verdaderos temores económicos de la asediada clase trabajadora blanca. Pero Rothwell no halla mucha evidencia que sostenga la teoría de que las personas que apoyan a Trump padecen de dificultades económicas. En su informe indicó lo siguiente:

“Los datos individuales no sugieren que aquellos que favorecen a Trump estén enfrentando dificultades económicas extraordinariamente altas, según los indicadores convencionales de empleos e ingresos”.

De hecho, los partidarios de Trump suelen tener mejores salarios que aquellos que no lo apoyan, incluso mejores que otros republicanos blancos de niveles educativos similares, según ciertos indicadores. Tienen más probabilidades de ser trabajadores independientes, pero no de estar fuera de la fuerza laboral, en comparación con la muestra total. Estas personas también enfrentan las mismas tasas de desempleo de otras personas blancas.

Quizás lo más sorprendente es que los estadounidenses partidarios de Trump no necesariamente enfrentan las consecuencias económicas de la globalización. Rothwell descubre que un aumento de los empleos en el sector de la manufactura en un área entre los años 2000 y 2007 "predice mayores niveles de apoyo a Trump, que es lo contrario de la relación hipotética". Sin embargo, el aumento general en este tipo de empleos entre 2000 y 2015 no mostró relación con el nivel de apoyo a Trump. En general, los partidarios de Trump suelen vivir en áreas que han mejorado, al menos en términos de empleos, plantea Rothwell:

“El crecimiento total del empleo predice un mayor apoyo a Trump, lo cual sugiere que las personas en las áreas metropolitanas de mayor prosperidad económica son ligeramente más propensas a apoyar al candidato republicano”.

Sin embargo, los partidarios de Trump resultaron menos prósperos en otros aspectos, indica Rothwell. Por ejemplo, suelen proceder de zonas con altas tasas de mortalidad de la población blanca de mediana edad. Los partidarios de Trump general están rezagados en indicadores de salud como la obesidad. Las áreas con baja movilidad económica en las distintas generaciones también se correlacionan con opiniones más favorables del candidato republicano. El apoyo a Trump no es de ninguna forma un efecto vecindario. Rothwell lo resume así:

“La evidencia es mixta en cuanto a cómo las dificultades económicas afectan la popularidad de Trump. Parece que un menor nivel social y menores dificultades materiales juegan un papel en el apoyo a Trump, pero no a través de los canales económicos más obvios de ingresos y empleos”.

La falta de contacto con las minorías es un mejor indicador del Trumpismo

Rothwell descubrió que los partidarios de Trump tienden a vivir en vecindarios extremadamente blancos, a veces más blancos que las regiones más amplias en las que viven. "Las personas que viven en códigos postales con proporciones desproporcionadamente altas de residentes blancos son robusta y significativamente más propensos a favorecer a Trump", escribe Rothwell en su informe. "Aquellos que viven en códigos postales con una diversidad total baja en relación con sus zonas de desplazamiento también son mucho más propensos a favorecer a Trump". De esta forma, los residentes blancos de los suburbios de diferentes áreas metropolitanas calificarían bajo este grupo.

También son menos propensos a vivir cerca de hogares mexicanos o hispanos en general. De hecho, el apoyo a Trump aumenta conforme aumenta la distancia hasta México y disminuye la proporción de hispanos residentes en el vecindario. En otras palabras, es menos probable que una persona sea partidaria de Trump si vive cerca de una persona de color.

Rothwell concluye que estos hallazgos significan que el apoyo al nativismo de Trump tiene mucho que ver con la ignorancia sobre los inmigrantes y las minorías, lo cual a su vez tiene mucho que ver con la segregación residencial. "Las interacciones limitadas con las minorías raciales y étnicas, inmigrantes y graduados universitarios pueden contribuir a reforzar los estereotipos perjudiciales, malentendidos políticos y culturales, y un temor general al rechazo y a la sensación de no-pertenencia", escribe.

Eso no quiere decir que a los partidarios de Trump no les preocupe su propio bienestar económico o el de sus generaciones futuras. Sólo significa que sus temores económicos no son necesariamente un reflejo de su posición económica en la sociedad.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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