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CityLab Política

El triunfo de Trump explicado: todo tiene que ver con las clases sociales y la geografía

Las elecciones de 2016 reforzaron las divisiones más profundas y antiguas de Estados Unidos.
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21 Nov 2016 – 12:44 PM EST

La autopsia de la elección presidencial de 2016 todavía está en proceso, pero ya hay algunas descripciones claras: Clinton perdió a causa del menor número de votantes demócratas, particularmente entre las minorías. Trump movilizó a la clase obrera blanca y fue capaz de traspasar el ‘muro azul’ en el Medio Oeste. De hecho, 2016 reorganizó al electorado acorde a las divisiones regionales. Además, casi todas las encuestas y análisis de datos no pudieron predecir el resultado. Todas estas conclusiones son verdaderas hasta cierto punto. Pero la mayor realidad según mi propio análisis es que la elección de 2016 sigue los mismos contornos básicos de las clases y la ubicación —las mismas divisiones del conocimiento y la densidad— de los últimos ciclos electorales.

Cuando escribí aquí en octubre, utilicé los datos de las encuestas para mostrar que "a pesar de Trump", a quien llamé uno de los candidatos "más extraños" de la historia presidencial estadounidense, la elección de 2016 "se ajusta a las divisiones demográficas, económicas y políticas básicas subyacentes de Estados Unidos".

Mi análisis de los resultados actuales estado por estado confirma esto. En lugar de ser una importante ruptura con el pasado, esta elección refuerza las divisiones existentes en la nación entre los estados más ricos, más educados, y más basados en el conocimiento y los estados menos favorecidos, menos diversos y más blancos. Más que nada, yo diría, la elección de 2016 endureció estas antiguas brechas.

A pesar del resultado muy distinto —una victoria republicana frente a las dos victorias demócratas previas— lo primero que resalta es cuán estrechamente alineados están los patrones estatales básicos de votación durante las últimas tres elecciones presidenciales: Obama vs. McCain en 2008, Obama vs. Romney en 2012 y Clinton vs Trump en 2016 (mi colega Charlotta Mellander realizó el análisis estadístico y Taylor Blake del Instituto Martin para la Prosperidad ayudó a organizar y mapear los datos).


Taylor Blacke


En adelante presentaremos la relación entre distintos temas y la preferencia de un candidato en una escala de 1 a -1, siendo 1 la máxima relación y -1 la máxima relación inversa. En todos los 50 estados y el Distrito de Columbia, los votos en favor de Clinton estuvieron muy estrechamente correlacionados con los de Obama en 2012 (.97) y los de Obama en 2008 (.92). Los de Trump igualmente se correlacionaron estrechamente con los votos de Romney en 2012 (.91) y los de McCain en 2008 (.87). En los estados, los resultados finales de la votación también coinciden razonablemente con las encuestas, con correlaciones de .95 para Clinton y .97 para Trump según las encuestas de Pollster de mediados a finales de octubre.


La clase obrera está con Trump, pero la clase de servicios estuvo con Clinton

Las clases fueron y son la característica principal de la división política estadounidense. El apoyo a Clinton se concentró en los estados con mayores salarios (.82), mayores proporciones de graduados universitarios (.77), y mayor proporción de trabajadores del conocimiento, profesionales y en empleos creativos (.72). El apoyo a Trump se concentró en los estados con menores salarios (-.81), menores proporciones de graduados universitarios (-.81) y menores proporciones de trabajadores del conocimiento, profesionales y en empleos creativos (.73). Estas correlaciones son mayores que para los dos últimos ciclos electorales, como muestra la tabla que aparece a continuación.


Salario, clase y educación
Clinton 2016Trump 2016Obama 2012Romney 2012Obama 2008McCain 2008
Salario anual0.82-0.810.76-0.760.61-0.61
Graduados universitarios0.77-0.810.72-0.730.62-0.63
Clase creativa0.72-0.730.66-0.660.46-0.46
Clase obrera-0.770.79-0.750.75-0.630.64
Clase de servicio0.32-0.330.38-0.390.4-0.4
FUENTE: | UNIVISION

El apoyo a Trump estuvo muy concentrado en los estados con mayor concentración de clase obrera (.79), similar al de Romney en 2012, pero con un ligero aumento en comparación con el de McCain en 2008. El apoyo a Clinton estuvo muy negativamente correlacionado con una mayor proporción de obreros en la fuerza laboral (-.77). Una vez más, éste estuvo casi a la par con Obama en 2012, pero fue mayor que el de Obama en 2008.

Un conjunto de resultados incluso más interesante se observa en la sindicalización. Aunque los estados de clase obrera apoyaron a Trump sobre Clinton, el efecto de la sindicalización fue el opuesto. Los estados con más miembros sindicalizados favorecieron a Clinton sobre Trump. El apoyo a Clinton se asoció positivamente con el nivel de sindicalización en los estados (.46), todo el apoyo a Trump se asoció negativamente con ello (-.44). Estas correlaciones son ligeramente más débiles que en los dos últimos ciclos electorales.

La mayoría de los análisis de la división de clases en Estados Unidos yuxtaponen estas dos clases, la nueva clase del conocimiento y la antigua clase obrera. Pero pocos ven la clase más grande, la clase del servicio, que se compone de casi 70 millones de trabajadores estadounidenses. Se trata de un 45% de los trabajadores que perciben salarios bajos en tiendas, trabajo de oficina o administrativo y en los servicios de comida. El apoyo a Clinton fue más fuerte en los estados donde la clase del servicio es mayor (.32), mientras que el apoyo a Trump fue más débil (-.33).

Aunque los demócratas pueden considerar estrategias para recuperar la clase obrera blanca, harían bien en recordar que los 70 millones de miembros multiétnicos de la clase del servicio los duplican con creces y ganan sólo una fracción de los ingresos.


Clinton se llevó los votos en zonas más densamente pobladas

La densidad y la urbanización siguen siendo factores fundamentales en la división política estadounidense.

El apoyo a Clinton se asoció positivamente tanto con la densidad (.71) como con la proporción urbanizada del estado (.63), mientras que el apoyo a Trump se asoció negativamente con ambas (-.61 con la densidad y -.54 con la proporción urbanizada). Estas correlaciones son casi similares a las de 2012, pero algo mayores que las de 2008.


Densidad y urbanización
Clinton 2016Trump 2016Obama 2012Romney 2012Obama 2008McCain 2008
Densidad0.71-0.610.67-0.640.57-0.53
Urbanización0.63-0.540.60-0.560.52-0.47
Manejan solos al trabajo-0.460.53-0.410.43-0.390.41
FUENTE: | UNIVISION

Por otro lado, el apoyo a Trump se asoció positivamente con los estados donde una mayor proporción de personas van en coche solos a trabajar, un indicador representativo de la expansión (.53), mientras que el apoyo a Clinton se asoció negativamente con ello (-.46).

La vivienda es otra característica de la división política estadounidense. El apoyo a Trump se asoció positivamente con los estados donde la proporción de residentes que tienen sus propios hogares es superior (.61), mientras que el apoyo a Clinton se asoció negativamente con ello (-.63). Estas correlaciones aumentaron sustancialmente a partir de 2012 y, más aún, a partir de 2008. Los precios de la vivienda parecen haber desempeñado un papel aún más importante. El apoyo a Clinton fue mayor en los estados con viviendas más caras (con una correlación de .75 con el valor promedio de la vivienda), mientras que el apoyo a Trump fue negativo (-.80).


La propiedad de viviendas y su valor
Clinton 2016Trump 2016Obama 2012Romney 2012Obama 2008McCain 2008
Proporción de propiedad de viviendas-0.630.61-0.550.56-0.30.3
Valor promedio de la vivienda0.75-0.80.71-0.720.6-0.61
FUENTE: | UNIVISION


La raza fue importante (pero no tanto como se dice)

Se ha hablado mucho sobre el papel de la raza en la elección. Pero a nivel estatal, la raza desempeñó un papel algo menos importante a la hora de determinar si un estado se inclinaba hacia los demócratas o los republicanos.

Los estados de mayoría blanca no favorecieron a Clinton, con una correlación negativa de -.36 con a la proporción de población blanca. La proporción de población blanca fue positiva, pero estadísticamente insignificante en favor de Trump. Esto es similar a 2012, pero mayor que en 2008. Dada la retórica de la campaña, es menos sorprendente que más estados hispanos favorecieran a Clinton (.31) y aún más se opusieran a Trump (-.36). Esto es significativamente mayor que en 2012 o 2008.


Las diferencias raciales
Clinton 2016Trump 2016Obama 2012Romney 2012Obama 2008McCain 2008
Proporción de población blanca-0.360.28-0.30.28-0.220.19
Proporción de población hispana0.31-0.360.17-0.190.18-0.17
Proporción de población negra0.130.020.05-0.02-0.030.07
FUENTE: | UNIVISION

La proporción de inmigrantes o personas nacidas en el extranjero jugó un papel más importante. La proporción de personas nacidas en el extranjero en un estado se asoció positivamente con los votos a favor de Clinton (.67) y negativamente con los votos a favor de Trump (-.67).

Un hallazgo sorprendente que señalé en octubre es el resultado de la proporción de la población que es de raza negra. Aunque los votantes negros votaron abrumadoramente a favor de Clinton y siguen siendo un elemento básico de la coalición demócrata, la correlación de la proporción de la población negra es insignificante tanto para Clinton como para Trump a nivel estatal.


La verdadera ‘guerra’ está en los temas religiosos

Las diferencias de los estadounidenses en cuanto a temas culturales y sociales candentes continúan siendo importantes, de maneras que reflejan las diferencias de clase y geografía subyacentes.

La religión sigue siendo una seria línea divisoria en Estados Unidos, pero su prominencia parece haber disminuido ligeramente en 2016. El nivel de religiosidad en un estado (medido a través de encuestas Gallup de la proporción de la población del estado que dice ser muy religiosa) se correlacionó positivamente con el apoyo a Trump (.54) y negativamente con el apoyo a Clinton (-.55). Estas correlaciones han disminuido tanto desde 2012 como desde 2008.

El aborto es otra línea divisoria importante. El apoyo a Clinton se correlacionó positivamente con el acceso a servicios de aborto, que se miden según el número de prestadores de servicios de aborto normalizado para la población (.66), mientras que el apoyo a Trump se correlacionó negativamente con ello (-.69). Estas correlaciones son similares a las de los dos últimos ciclos electorales.

Los homosexuales y sus derechos son quizás otro eje divisorio más poderoso. El apoyo a Clinton se asoció positivamente con la proporción de personas LGBT en un estado (.75), mientras que el apoyo a Trump se asoció negativamente con ello (-.75). Estas correlaciones son sustancialmente mayores que las de 2012 ó 2008.

Dicho esto, en el ámbito de la política económica, los impuestos siguen siendo una cuestión común que separa a los demócratas de los republicanos. El apoyo a Clinton es mayor en los estados con mayores impuestos estatales sobre la renta, mientras que el apoyo a Trump procede de los estados con menores tasas de impuestos. El apoyo a Clinton a nivel estatal está positivamente asociado con los impuestos estatales sobre la renta per cápita (.44), mientras que el apoyo a Trump se correlaciona negativamente (-.42) con las cargas fiscales de cada estado.


Los temas religiosos
Clinton 2016Trump 2016Obama 2012Romney 2012Obama 2008McCain 2008
Religiosidad-0.550.54-0.610.63-0.650.67
Proveedores de abortos per cápita0.66-0.700.66-0.680.65-0.66
Índice de homosexuales0.75-0.750.62-0.630.57-0.57
FUENTE: | UNIVISION

Para muchos de los habitantes urbanos de Estados Unidos, la victoria de Trump tienen un enorme efecto deprimente. Pero la evidencia sugiere que no fue un suceso tan extraño como parece. Estados Unidos es una nación profundamente dividida a lo largo de líneas de clases y geografía. Esas divisiones no van a desaparecer. La próxima semana examinaré más detenidamente nuestras divisiones a nivel de zonas metropolitanas.

La pregunta más importante es: ¿Podemos, o cómo podemos, sobrevivir una división tan grande? Me resulta difícil imaginar experimentar otra elección similar. ¿Qué ocurre si seguimos yendo hacia atrás y hacia delante entre el rojo y el azul? ¿Es el momento de pensar en algún tipo de estrategia de coexistencia mutua entre estos dos Estados Unidos tan diferentes? ¿Podría significar esto la transferencia de poder del gobierno federal hacia los gobiernos estatales y locales, en maneras que reconozcan y respeten más explícitamente la existencia de grandes diferencias entre estas dos naciones? Ése es un tema que abordaré en publicaciones futuras.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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