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CityLab Política

El transporte público ganó en estas elecciones (aunque todavía necesita más apoyo)

El martes, las ciudades estadounidenses se comprometieron a pagar los sistemas de ferrocarril y autobús que desean. Pero un congreso de mayoría republicana podría amenazar ese resultado.
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11 Nov 2016 – 11:42 AM EST

En un país marcado por divisiones que constantemente se amplían, ya no hay muchas formas para que los estadounidenses de todos los ámbitos de la sociedad cooperen. El transporte público es una de esas formas y el 8 de noviembre los votantes urbanos señalaron que quieren más de este. Analizando seriamente los cientos de miles de millones de dólares en inversiones en transporte público en los referendos a nivel nacional, los votantes aprobaron 33 de 48 propuestas de leyes locales y estatales de transporte público, un 69% de tasa de aprobación (según los resultados actuales). Los Angeles, Seattle y Atlanta fueron tres importantes ciudades que apoyaron las mejoras al transporte público.


Con el apoyo de casi un 70% a la Medida M, el condado de Los Ángeles experimentará una espectacular transformación de su sistema de transporte durante las próximas décadas con un aumento permanente de medio centavo del impuesto sobre las ventas. El plan recaudará unos 121 mil millones de dólares para proyectos en curso y propuestos, como una conexión ferroviaria con el aeropuerto de Los Ángeles y un túnel subterráneo a través del Sepúlveda Pass. Los vecindarios, desconectados durante tanto tiempo, en el sureste de la región también deben recibir conexiones de ferrocarril y autobuses de tránsito rápido. El aumento del impuesto también financiará el muy necesario mantenimiento de las aceras, las reparaciones de baches, los nuevos carriles para las bicicletas y las nuevas estaciones del sistema de bicicletas compartidas, así como varias vías verdes. El mayor potencial del plan puede ser mejorar la movilidad de las personas que ya utilizan el transporte público en Los Ángeles, predominantemente de bajos ingresos. Y si se construyen suficientes conexiones ferroviarias, también se podría persuadir a más angelinos a dejar sus automóviles, ayudando así a disminuir los famosos embotellamientos de la ciudad, al menos por un tiempo.


Además, en Seattle fue aprobado Sound Transit 3, una ambiciosa iniciativa de tren ligero que promete convertirse en uno de los mayores proyectos de transporte en la historia de Estados Unidos. El plan es duplicar con creces el sistema de tren ligero de la región de Seattle, con 62 millas de nuevas vías y 37 estaciones construidas a lo largo de 25 años. También instalará tres líneas de autobuses de tránsito rápido y una cadena de estaciones de estacionamiento disuasorio en la zona urbana de los condados de Snohomish, King y Pierce para el año 2041.


Este plan, que sería financiado mediante un aumento sostenido de los impuestos sobre las ventas, los vehículos de motor, y la propiedad (aproximadamente 169 dólares por adulto anualmente), tiene previsto llevar el sistema ferroviario del área al nivel del de San Francisco y Washington DC, como informó recientemente The Ringer . Los partidarios dicen que aliviará el tráfico en las cada vez más congestionadas calles de la creciente área metropolitana. En última instancia, podría no ser así, pero como sucede en Los Ángeles, el transporte público no necesariamente tiene que reducir la congestión para ser útil.


Una abrumadora mayoría de los votantes de Atlanta aprobó un aumento de un 0.4% del impuesto sobre las ventas que podría recaudar 300 millones de dólares en el transcurso de cinco años para mejoras del sistema de transporte, con proyectos que incluyen la finalización del circuito de senderos verdes del BeltLine de la ciudad, 15 proyectos de calles que fomenten el uso de bicicletas y caminar, una ampliación del sistema de bicicletas compartidas e importantes mejoras a las aceras.


Mientras tanto, otro aumento de medio centavo en el impuesto sobre las ventas generará 2.5 mil millones de dólares durante los próximos 40 años, permitiéndole a la Administración Regional de Transporte del Área Metropolitana de Atlanta "hacer grandes inversiones en la infraestructura del transporte, incluyendo la introducción de mejoras ferroviarias de alta capacidad, la construcción de nuevas estaciones de ferrocarril adicionales dentro de la ciudad, la compra de nuevos autobuses, la mejora de la frecuencia del servicio y la introducción de nuevas rutas de autobuses", según las autoridades de la ciudad.


Ésos son compromisos audaces y no sólo por el costo que conllevan. Las arenas políticas del país han cambiado de forma más dramática que lo que la mayoría esperaba, con el triunfo de Donald Trump sobre Hillary Clinton y la inclinación del congreso hacia la derecha ocurridos el martes por la noche. Otro factor: el panorama del transporte público se está reorganizando rápidamente, pues compañías privadas de transporte compartido como Uber y otras rellenan las brechas en el servicio (y también canibalizan el número de pasajeros de los sistemas de transporte público). Algunos podrían argumentar que las inversiones en los sistemas tradicionales de ferrocarril y autobuses financiados públicamente son algo del pasado. La victoria de estas medidas ambiciosas señala que hay grandes concentraciones de electores que creen en la inversión del gobierno, y que estén dispuestas a pagar impuestos para lograr su financiación.


Pero la mayoría de estas propuestas de leyes aprobadas sobre el transporte también están diseñadas para depender en gran medida de fondos de contrapartida del gobierno federal y pueden ser contrarias a las prioridades de un senado, congreso y ejecutivo republicanos. La plataforma 2016 del partido republicano muestra una postura firme contra la financiación del transporte, señalando que " nos proponemos eliminar gradualmente el programa federal de transporte". Es posible que, cuando la actual autorización de gasto de transporte del congreso expire en 2020, los dirigentes conservadores podrían crear una fórmula de financiación del transporte público y las carreteras que sea menos favorable para el transporte. Y los nuevos programas de financiación que han ayudado a impulsar proyectos de autobuses y ferrocarriles bajo el gobierno de Obama, como el programa de subvención TIGER del Departamento de Transporte, podrían desaparecer.


Todo lo cual podría significar que algunos de los referendos que se aprobaron la noche del martes tendrán dificultades en recibir la financiación que esperan para despegar. "Nos encaminamos a un gobierno increíblemente regresivo y opuesto al gasto público y a la redistribución, sin duda alguna", dice la investigadora y consultora de transporte Yonah Freemark. "No veo posibilidad alguna de que el transporte no sea afectado".


Por otra parte, el estudioso del transporte de la Universidad de Minnesota, David Levinson, no está tan preocupado. "Creo que se invertirá más dinero en transporte, no menos", dice, sobre la base de las frecuentes declaraciones de campaña de Trump en cuanto a la financiación de infraestructuras. Ve pocas razones para que el transporte se vea afectado. "Mi apuesta será siempre a algo que se asemeje al status quo, porque siempre hay una gran coalición de intereses detrás de eso".


A pesar de " los valores neoyorquinos" del presidente electo, pocas personas creen que su administración esté orientada hacia las políticas urbanas amistosas, como señaló hoy Anthony Flint. Los votos rurales impulsaron su victoria el martes por la noche. Conforme se asiente el polvo, y Trump comience a detallar sus planes durante los primeros meses de mandato, se hará más claro el camino hacia delante.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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