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Ciudades más pobres en Ecuador continúan sufriendo a casi dos meses del terremoto

Un estudio sobre la vulnerabilidad de los hogares señaló que la pobreza empeora los efectos de los desastres naturales.
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10 Jun 2016 – 5:09 PM EDT

A casi dos meses del terremoto grado 7.8 en Ecuador, sus comunidades más vulnerables continúan sufriendo los graves efectos del desastre. El presidente Rafael Correa acaba de actualizar la cifra de muertos a 668 personas y el gobierno calcula que la reconstrucción costará 3,344 millones de dólares. Miles de personas, mientras tanto, viven en situaciones sumamente vulnerables.

Esta semana, la organización TECHO presentó los resultados de un relevamiento tras la situación de los hogares en las cuatro municipios (o cantones, como son conocidos en Ecuador) más empobrecidos más gravemente afectadas por el terremoto. Los resultados son muestran la profundidad del daño.

TECHO encuestó a 2,780 hogares (es decir, 11,532 personas) en cuatro cantones: Jama, San Vicente y Sucre, en la provincia de Manabí, y el cantón de Muisne, en Esmeraldas.


De todos los encuestados, un 81% indicó que su hogar había sufrido daño grave en el terremoto. De esos, 60% dijo que sus viviendas estaban totalmente destruidas e inocupables. Se considera que, en total, 2,259 familias en estas áreas perdieron la vivienda.



Todos en estos cuatro cantones experimentaron el terremoto al Nivel 1 (alto). Pero lo que empeora la situación para ellos es su situación de pobreza profunda anterior al desastre natural, según TECHO. La región costeña de Ecuador es una de las más pobres del país. Así lo explica su reporte:

Catástrofes como esta golpean con un énfasis particular a quienes viven en asentamientos informales o en situación de vulnerabilidad. Esta situación representa un verdadero desafío en provincias que previo al terremoto se encontraban un 20% por encima del porcentaje nacional de pobreza por necesidades básicas insatisfechas (Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos, INEC, 2014). En Manabí el 54% de la población, y el 56,3% en Esmeraldas [se encuentran en estas condiciones] (INEC, 2014).

En los cantones encuestados, la mayoría de las familias gravemente afectadas por el terremoto (48%), se encuentran en “refugios improvisados”, es decir, asentamientos informales construidos con materiales como plástico.


Pero, lo que es más complejo a largo plazo, un 83% de los encuestados se vieron afectados en sus actividades laborales por el terremoto, ya que trabajan como jornaleros o en la pesca. Solo un 2% de la gente encuestada indicó que ninguna de sus fuentes de ingreso fue impactada negativamente por el desastre. La población de estas áreas se encuentra aún más vulnerable que antes, muchas veces sin hogar permanente y también sin trabajo.

La encuesta de TECHO se realizó para acumular información y, junto con las familias afectadas, definir cómo podrán ayudar efectivamente. Este fin de semana, la organización construirá 17 viviendas de emergencia en el cantón de Jama.


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