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CityLab Medio Ambiente

La contaminación de las ciudades causa daños en la piel

Las emanaciones tóxicas que salen de su automóvil podrían ser las culpables de su próxima arruga.
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26 Jul 2016 – 11:30 AM EDT

La vida en la ciudad puede ser más difícil de lo que parece. El ruido excesivo perjudica nuestras funciones cognitivas. La escasez de áreas verdes, por otro lado, nos deprime. Y los viajes que a diario damos, lentamente, nos van agotando.

Pero hay más.

Toda la contaminación a la que estamos expuestos, como parte del proceso de envejecimiento, un día nos hará mucho más arrugados, según un estudio reciente publicado en la revista Journal of Investigative Dermatology.

El aire tóxico causa decenas de efectos colaterales: sus vínculos con las afecciones pulmonares, la diabetes, y las enfermedades mentales y del corazón han sido analizados a fondo, de acuerdo con The Guardian. Si bien la piel viene a ser una preocupación más bien superficial, es altamente visible, por lo que investigadores en todo el mundo están comenzando a desarrollar hipótesis más precisas acerca de cómo le va a la epidermis en ambientes urbanos adversos.

La respuesta: no demasiado bien. El aire contaminado está lleno de pequeñas partículas PM (materia particulada, por sus siglas en Inglés), dióxido de nitrógeno (NO2), y otros químicos como hidrocarburos aromáticos policíclicos, la mayor parte de los cuales, por cierto, provienen de los tubos de escape de los autos. Jean Krutmann, director del Instituto de Investigación Leibniz para la Medicina Medioambiental, aseguró a The Guardian que las partículas PM ocasionan daños a la piel. En un trabajo previo, Krutman examinó cómo estos diminutos elementos producen manchas y arrugas.

Sin embargo, la investigación actual de Krutman se concentra en el estudio del dióxido de nitrógeno (NO2). Apenas un ligero aumento del volumen de contaminación -10 microgramos más de NO2 por metro cúbico- incrementó en un 25 % el número casos asociados a manchas en el rostro de personas en Alemania y China.

Krutman explicó a The Guardian que el impacto de la contaminación no solo está limitado a esas áreas de estudio. “Dondequiera que haya grandes aglomeraciones de personas, habrá este tipo de problemas”, dijo el investigador. “En Europa, donde la mayoría de las veces se trata de lugares muy densamente poblados, y, siendo que a estas partículas las mueve el viento, es muy difícil escapar al problema”.

Un caso típico de esto es Londres. La capital del Reino Unido superó su límite anual de contaminación, asombrosamente, a inicios de año, registrando más de 200 microgramos de NO2 por metro cúbico durante la primera semana de 2016. En ciudades muy contaminadas, personas de mediana edad están presentando problemas en la piel propios de un grupo demográfico más envejecido, según contó al propio medio inglés Mervyn Patterson, dermatólogo estético.

Es comprensible que, de continuar la tendencia, el miedo cunda entre los que aún, relativamente, no exhiben arrugas. Pero mientras la dermatología preventiva, en décadas pasadas, se concentraba en evitar los rayos ultravioletas, tanto los médicos como las compañías de cosméticos trabajan ahora para crear una defensa contra los efectos nocivos de estas partículas ambientales. Si bien no existe una solución concreta todavía, Patterson está promoviendo una táctica que podría parecer ilógica a algunos: no excederse en el exfoliado.

“La piel hace hasta lo imposible por activar su maravilloso mecanismo de defensa, y, ¿qué hacen las mujeres y los hombres? Exfoliarse hasta el delirio. Es absurdo”, sostuvo Patterson a The Guardian. Cuando agentes contaminantes se infiltran en la piel, crean radicales libres, moléculas inestables con electrones no apareados que afectan la piel circundante en sus esfuerzos por robar electrones de células sanas, reporta la revista Self. La exfoliación agresiva, entonces, debilita la resistencia de la piel a estas partículas perniciosas.

Médicos como Zoe Draelos, profesor de Dermatología en la Universidad de Duke, abogan por crear una barrera contra la contaminación mediante la estratificación de productos ricos en antioxidantes, los cuales pueden donar tantos electrones como sean necesarios a los radicales libres, regulándolos, por un lado, y minimizando, por otro, los daños en la piel. La limpieza es desde luego importante, dijo Draelos a Self, pero la clave consiste en exponerse, protegido, al aire de tu ciudad, por medio de capas de concentrado cosmético.

Por muy contaminada que esté la urbe en que vivimos, las arrugas prematuras no constituyen aún un motivo para que empaquemos y nos larguemos al campo.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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