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CityLab Medio Ambiente

5 maneras en que las ciudades estadounidenses pueden luchar contra el cambio climático fuera del Acuerdo de París

Construir vecindarios densos y construir cerca del transporte público es la fórmula que se debe repetir una y otra vez.
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1 Jun 2017 – 3:36 PM EDT

La decisión del presidente Trump de retirarse del acuerdo sobre el cambio climático de París dañará la credibilidad de Estados Unidos en la diplomacia global en el futuro venidero, eso es algo seguro. Pero su impacto sobre las emisiones y el cambio climático son más discutibles.

Las medidas federales en materia de cambio climático siempre han sido obstaculizadas por las manipulaciones en el Congreso de cabilderos en favor de los combustibles fósiles, como los hermanos Koch. De hecho, el Acuerdo de París, que tiene el propósito de limitar el calentamiento global a alrededor de 3 grados centígrados, no es vinculante. Algunos analistas han argumentado incluso que el tratado podría ser aún más fuerte después de la salida del segundo mayor emisor de contaminantes del mundo.

Ahora la acción pública en el corto plazo tiene que venir de los estados y las ciudades. Las ciudades en particular son, en muchos aspectos, las estrellas de las conversaciones sobre el cambio climático en París. Desde la elección de Trump, han sido los líderes locales de todo el país ( además de todo el estado de California) los más francos en sus compromisos de continuar la lucha contra el cambio climático.

La pregunta más urgente en estos momentos: ¿Cuáles son las medidas más poderosas que las localidades pueden tomar para reducir de forma duradera sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)? He aquí cinco acciones políticas fundamentales. En particular, las dos primeras serán fundamentales.


1. Construir viviendas cerca de los medios de transporte público

He aquí un dato deprimente: un estudio de BuildZoom de 2016 reveló que ninguna ciudad estadounidense ha podido satisfacer la mayor demanda de viviendas mediante el desarrollo centrado en los núcleos urbanos densos desde antes de la Segunda Guerra Mundial. "Las ciudades donde la oferta de vivienda satisfizo la demanda sólo lograron ese equilibrio expandiéndose hacia afuera", escribe el L.A. Times . A medida de que más estadounidenses se asientan más y más lejos de donde se encuentran los trabajos y las áreas comerciales, viajan largas distancias, generalmente en coches.

La reducción de los gases de efecto invernadero implica reducir las millas recorridas por vehículo (VMT) y eso significa que los estadounidenses tienen que caminar, andar en bicicleta y utilizar el transporte público para ir a trabajar y divertirse mucho más a menudo de lo que lo hacen actualmente. La construcción de más viviendas más compactas cerca de los empleos, las tiendas y las opciones de transporte compartido es la forma más efectiva de hacer que conducir sea la opción menos atractiva. Esto requiere un reajuste radical de las prácticas de uso de suelo —darle marcha atrás a la zonificación para viviendas unifamiliares e incentivar los desarrollos de viviendas multifamiliares— que pocas ciudades parecen dispuestas a hacer. Pero los riesgos son mayores que nunca.

Conclusión: la investigación realizada por el Urban Land Institute ha revelado que el desarrollo compacto reduce las millas recorridas por vehículo entre un 20% y un 40%, en comparación con el promedio de los suburbios exteriores.
Ciudades líderes: Austin, Texas, está trabajando para fomentar una mayor densidad a través de revisiones de la zonificación. Seattle se está urbanizando más que cualquier otra ciudad.


2. Crear opciones de transporte público del gusto de la gente

Incluso aunque usted viva cerca, si el transporte público no funciona de forma fiable o no va a donde usted necesita, no le sirve de mucho. Desafortunadamente, tantos años de desinversión calculada significan que muchos sistemas de transporte urbano ahora pueden describirse de esa forma, especialmente desde el punto de vista de los residentes de bajos ingresos.

El transporte público es más limpio por lejos
Acá comparamos distintas opciones de viajes y la cantidad de libras de CO2 que producen por pasajero/milla. Las primeras cuatro opciones en este gráfico corresponden a viajes en automóvil. Las opciones de transporte público, especialmente los trenes urbanos o metros, son muchísimo más limpias.
FUENTE: Departamento de Transporte de EEUU | UNIVISION

El auge de los servicios baratos de transporte compartido como Uber y Lyft no presagia nada bueno para la futura relevancia del transporte en muchas ciudades. Como tampoco lo presagia la introducción de los autos sin conductor, los cuales muchos consideran que provocarán un aumento de las VMT. Los compromisos públicos con las opciones de movilidad compartida serán cruciales para mantener a raya las emisiones urbanas.

Conclusión: el transporte público reduce las emisiones de CO2 de Estados Unidos en 37 millones de toneladas anuales, aproximadamente un 0.5% del total anual de emisiones.
Ciudades líderes: Los Ángeles, Seattle, Houston.


3. Hacer edificios más eficientes energéticamente

La generación de electricidad es la principal fuente de gases de efecto invernadero en Estados Unidos. Los edificios representan alrededor de la mitad de toda la energía utilizada. Las ciudades con una gran cantidad de grandes edificios que aplican las actualizaciones a los sistemas de calefacción y enfriamiento —mediante códigos de construcción, objetivos de eficacia, incentivos financieros y otras herramientas— pueden reducir la huella de carbono y ahorrar en las facturas energéticas.

Conclusión: se espera que los esfuerzos de la ciudad de Nueva York para ecologizar sus edificios reduzcan las emisiones de GEI en 2.7 millones de toneladas métricas. Esto es equivalente a sacar más de 560,000 automóviles de las calles.
Ciudades líderes: Nueva York, Boston, Chicago.


4. Hacer más costoso el uso de automóviles

Las carreteras son un preciado bien público. Cobrarles a los conductores por utilizarlas de una manera acorde con su valor les indicará a las personas que deben conducir menos. Esto se suma a otras ideas, como cobrar más por el estacionamiento y eliminar el espacio mínimo de estacionamiento de los códigos de zonificación (esto último también podría ayudar a reducir los costos de la vivienda y las huellas de energía de las construcciones).

Conclusión: el plan de tarifas de congestión de Londres redujo el CO2 producido por el transporte automotor en toda la ciudad en aproximadamente un 1%. Estocolmo experimentó beneficios similares.
Ciudades líderes: San Francisco, quizás. Un reconocimiento para el estado de Oregon por poner a prueba la primera tarifa por millas conducidas del país.


5. Invertir en energías renovables y vehículos eléctricos

Decenas de ciudades estadounidenses se han comprometido a avanzar hacia un 100% de fuentes de energía renovables, estimuladas por las compañías de servicio locales que han invertido en energías solar y eólica, gracias a las subvenciones otorgadas durante la presidencia de Obama. Esos subsidios pueden resultar eliminados con los planes de Trump para deshacer el Plan de Energía Limpia, pero la caída de los costos de generación de energía renovable ya ha superado los pronósticos. Los gobiernos locales (y las grandes empresas) que hagan un compromisos públicos respecto a las energías renovables pueden contribuir a enviar una señal al mercado energético de que las energías renovables siguen siendo el futuro.

Del mismo modo, invertir en flotillas de autobuses eléctricos y estaciones de carga para vehículos eléctricos privados puede indicarles a los fabricantes de automóviles que los grandes mercados urbanos exigen vehículos más limpios. Aumentar la proporción de los vehículos eléctricos en las calles puede reducir drásticamente las emisiones de los vehículos, pero esto tiene que ir de la mano con una energía más limpia. Enchufar el Tesla a una red de energía sucia no necesariamente beneficia al medio ambiente.

Conclusión: la conversión de todos los autobuses públicos de la ciudad de Nueva York a una flotilla eléctrica permitiría reducir las emisiones anuales de la ciudad en alrededor de 575,000 toneladas de CO2.
Ciudades líderes: Portland; Burlington, Vermont; el estado de California.

Extra: luchar contra la supresión del voto en las elecciones de mitad de período de 2018

Los electores de las minorías son más propensos que los electores blancos a expresar preocupación por el cambio climático y apoyar políticas para combatirlo; también son habitualmente blanco de tácticas para evitar su asistencia a las cabinas de votación. Cualquier esperanza de elegir al congreso líderes favorables a las medidas contra el cambio climático—y lograr que cualquier legislación federal sobre el cambio climático sobreviva en el futuro cercano—puede depender de un esfuerzo supremo para defender el acto de base de nuestra frágil democracia.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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