CityLab Arquitectura

A casi cuatro años de la muerte de Chávez, la imagen de sus ‘ojos’ no deja de esparcirse por Caracas

El ícono chavista ha sido borrado del edificio de la Asamblea Nacional, pero este sigue apareciendo en las viviendas sociales construidas por el gobierno.
Logo CityLab small
19 Ene 2017 – 10:43 AM EST

Lee este artículo también en inglés en CityLab.com.

En Venezuela, la escasez de dinero en efectivo se ha sumado a la falta de alimentos básicos y medicinas llegando al punto que el pasado 4 de diciembre, el Banco Central de Venezuela (BCV) anunció la introducción de la nueva ‘familia’ de bolívares, la moneda nacional, como prueba evidente de la enorme devaluación de ésta. La medida responde a un reclamo desde hace meses en un país que estima cerrar el año 2016 con una inflación superior a un 700%, según apunta el Fondo Monetario Internacional (FMI), convirtiendo la economía venezolana la de mayor inflación del mundo.

Las largas colas para retirar efectivo en los bancos así como para comprar pan en pequeños establecimientos son la rutina diaria de los caraqueños. En una frutería situada en la urbanización Colinas de Bello Monte se escucha en la cola un señor comentando: “Uno nunca sabe… lo que hoy cuesta 1,000 mañana puede costar 5,000”. Y, mientras el venezolano de a pie lucha para sobrevivir en un entorno donde la incertidumbre y el caos están a la orden del día, una fuerza omnipresente representada por los ojos del fallecido mandatario Hugo Chávez prolifera sin cesar por toda la ciudad, visualizando lo que realmente la sociedad venezolana está padeciendo.

Los 'ojos' de Chávez siguen presentes en Caracas

Loading
Cargando galería

Más que una campaña política

La acertada estrategia visual de ‘los ojos de Chávez’ nació durante la campaña electoral de 2012 por iniciativa de uno de los integrantes del grupo político Comando Carabobo, José Miguel España. La fragilidad política de Venezuela sólo ha aumentado la necesidad del actual régimen en tener un potente motor publicitario. Y es que, después de la subida al poder de Nicolás Maduro en 2013, esta imagen no sólo se luce en camisetas, banderas, pancartas y otros complementos de uso personal sino también en el espacio urbano, forrando vallas publicitarias, muros y hasta fachadas de edificios públicos.

El ícono incluso ha sido parte del polarizado debate del país. El pasado abril, la nueva directiva de la Asamblea Nacional –órgano legislativo hoy encabezado por la oposición– decidió eliminar los ojos de Chávez que estaban en la cima de su edificio, situado en el centro de Caracas. Ante este hecho, el ministro del Poder Popular para la Cultura Freddy Ñáñez llamó a los Muralistas de la Patriaa pintar contra la censura”, promoviendo el uso de esta imagen en otros edificios significativos tales como el Centro Simón Bolívar, adyacente a la Asamblea Nacional.


La arquitectura como arma de proliferación

No solo este ícono está presente en algunos edificios gubernamentales sino que también está en la mayoría de los complejos de la llamada Gran Misión Vivienda Venezuela. Este se trata de un ambicioso proyecto de vivienda social del gobierno venezolano, el cual incluye 1,300,000 hogares construídos hasta la fecha. Estos edificios llevan estampados en al menos una pared de cada complejo los ojos o la firma del fallecido mandatario –la famosa ‘rabo ‘e cochino’– , o incluso ambas, como sucede en el caso de la gran obra del arquitecto venezolano Fruto Vivas, situada en la Avenida Bolívar.

Elementos urbanos, tales como la escalinata del Parque de El Calvario –situada cerca del palacio presidencial de Miraflores– también albergaba los ojos de Chávez pintados en rojo aunque, desde marzo de 2015, fueron sustituidos por un mosaico vitrificado blanco y negro, convirtiéndolos en un emblema permanente para la ciudad.

“Este hecho es un atentado más contra el patrimonio de la nación y abuso de poder. Las escalinatas de El Calvario no son una valla para que cualquier partido haga propaganda política”, explicó Hannia Gómez, arquitecta y presidenta de la Fundación de la Memoria Urbana, en una entrevista en el periódico El Nacional.

Pero, pese a los críticos, los partidarios de chavismo siguen justificando su proliferación. Durante el segundo aniversario de la muerte del mandatario, celebrado precisamente en el parque de El Calvario, el alcalde del municipio Libertador Jorge Rodríguez mencionó el querer dejar constancia de la mirada de Chávez para que sea “perenne, eterna, victoriosa, triunfadora y esperanzadora y continúe vigilando los pasos de esta ciudad, para que siga acompañando la lucha denodada del presidente Nicolás Maduro”.


Poder dual


Al día de hoy, los ‘ojos de Chávez’ son ya un referente de la revolución bolivariana tanto para sus seguidores como detractores. “Para mí los ojos representan el Urbanismo de Paz que nuestro comandante quiso en vida”, dice Reyna, quien prefiere no dar su apellido por miedo a represalias. Ella es residente y trabajadora social en Las Adjuntas (en la Parroquia de Macarao), donde se han construido 26 torres que albergan un total de 4,056 apartamentos y, consecuentemente, se han pintado 52 emblemas del exmandatario en sus fachadas. “Yo afortunadamente tengo una vivienda pero muchos de mis camaradas que residen en las torres estaban viviendo en condiciones muy precarias”.

Otros, en cambio, como María (tampoco quiso dar su nombre completo), lo ven como “parte de la misma demagogia”. Ella reside en el municipio de Baruta, pero ha trabajado como técnica en la parroquia de Macarao, Antímano y Caricuao durante más de diez años. Los ojos, para María, son otro mecanismo más de opresión y odio contra la sociedad venezolana. “Ya no saben qué hacer para alimentarnos de más populismo”, asegura.

El poder dual de este ícono recuerda no tan solo la omnipresencia del fallecido líder, sino que para unos esta mirada es la protección y la definición de un proyecto que depende, en gran medida, de las decisiones del que observa. Sin embargo, para otros, es un castigo constante que significa la pérdida de unos valores básicos y la representación de una sociedad que va en declive.

Ante la promesa de Nicolás Maduro de concluir 2016 con un total de 1,5 millones de viviendas sociales construidas y llegar a los 3 millones en 2019, se auguran tiempos estampados de iconografía revolucionaria. Más ojos se seguirán pintando para contemplar un país que atraviesa uno de los momentos más duros de su historia tanto a nivel social, político y económico.

No solo estos ojos ven, sino que también deberían invitan a reflexionar sobre el entorno, la nación y hasta del estado en que ha llegado Venezuela. Y aún más en una idiosincrasia como la venezolana, en la que el acto de mirarse a los ojos supone confianza y transparencia.

Publicidad