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Por qué el cambio climático puede multiplicar tormentas como 'Snowzilla'

Por qué el cambio climático puede multiplicar tormentas como 'Snowzilla'

Alza en temperatura del mar y cambios en sus corrientes son caldo de cultivo para formación de estas tormentas.

Coches bajo la nieve en el aeropuerto de Washington, D.C.


Alejandra Vargas M. : @alevargas

A pesar de que hace apenas unos días NOAA y NASA confirmaron con preocupación que el planeta estaba rompiendo sus récords de altas temperaturas, este fin de semana, 85 millones de personas que habitan la costa Este de Estados Unidos estuvieron confinadas entre abrigos y residencias cubiertas de nieve.

Unas 30 personas fallecieron y los daños materiales son millonarios tras el paso de Jonás, tormenta denominada popularmente como Snowzilla por la unión de vocablos como 'snow' o nieve y Godzilla, monstruo de ficción japonés.

¿Por qué se enfrió la tercera parte de la población de Estados Unidos en un planeta donde los registros históricos dicen que las temperaturas promedio van en ascenso?

Para comprenderlo, primero hay que entender que el estado del tiempo y el clima son cosas muy diferentes.

El tiempo se define como las condiciones de la atmósfera en un lugar y un momento determinado en un periodo corto (días o semanas), mientras que el clima es la descripción del patrón del tiempo a largo plazo (años o décadas) en un lugar determinado.

Eso significa que a pesar de los récords oficiales muestren que desde el 2001 se han registrado 15 de los 16 años más calientes de la historia conocida, el llamado calentamiento global contribuye a multiplicar la cantidad y severidad de tormentas de nieve porque aporta los ingredientes necesarios para su formación, confirma Ahira Sanchez-Lugo, climatóloga de la Administración Oceanográfica y Atmosférica de EEUU (NOAA).

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Estos ingredientes son: el alza en temperaturas superficiales del mar (que puede contribuir con aproximadamente un 10% más vapor de agua en la atmósfera) y variaciones en las corrientes oceánicas debido al deshielo en sitios como Groelandia.

El agua helada resultante de ese deshielo podría estar alterando la circulación tradicional de las corrientes marinas responsables de transportar agua cálida desde los trópicos hasta el Atlántico Norte y por los mares nórdicos, sugiere en sus investigaciones el experto en el fenómeno de la circulación atlántica Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.

Además, debe sumarse la contribución de El Niño, que genera una corriente de agua cálida en el océano Pacífico y provoca un incremento de la temperatura del mar en la costa, generando lluvias torrenciales en las zonas cercanas al litoral.

“Estamos registrando que las temperaturas de la superficie de los océanos están más cálidas de lo considerado como normal. Condiciones más cálidas de lo normal en el Atlántico puede influenciar la severidad de las tormentas de nieves en el este de los Estados Unidos. Esto puede resultar en altas cantidades de humedad que fluye en una tormenta y así contribuir a una mayor intensificación de la tormenta”, asegura la especialista de NOAA.

El alza de la temperatura de la superficie marina aunada a la reducción del hielo marino en el Ártico también generan patrones de circulación atmosférica que son favorables para el desarrollo de tormentas de nieve en el este de los Estados Unidos.

“Aunque estamos diciendo que la temperatura global a largo plazo está aumentando, todavía existe la llamada variabilidad climática (por ejemplo El fenómeno el Niño, entre otros) que puede afectar condiciones a corto plazo (el tiempo)”, dijo la científica.

La evidencia

La especialista Sánchez recuerda que estudios científicos publicados en el 2014 ya habían aportado evidencia que sugería que la presencia de El Niño ejerce una fuerte influencia con la frecuencia de tormentas de nieve severas en el este de los Estados Unidos.

El reporte hecho por el National Climatic Data Center concluyó que "las tormentas de nieves severas son aproximadamente dos veces más probables que ocurran en las regiones del noroeste y sureste en años cuando un episodio moderado a fuerte de El Niño está presente en el Pacífico ecuatorial en comparación con años donde condiciones neutras están presente en el Pacífico ecuatorial".

Además, en el 2013, un estudio de Noé S. Diffenbaugh y Martin Scherer, de la Universidad de Stanford y Robert J. Trapp, de la Universidad Purdue, puso a prueba 10 modelos globales de datos climáticos sugiriendo la misma conclusión: el continuo calentamiento global conduciría a un aumento de días de tormenta en grandes zonas del este de Estados Unidos durante la primavera, invierno y otoño.

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Según Diffenbaugh, los cambios implican que a finales de siglo, para la primavera las tormentas severas podrían aumentar hasta en un 40% en el este de los EEUU. Ese reporte fue publicado en la revista de las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

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