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Arqueología

Descubren una segunda estructura dentro de la pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá

Un grupo multidisciplinar de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó el hallazgo de la segunda pirámide en monumento situado en la península de Yucatán.
17 Nov 2016 – 5:39 AM EST

El descubrimiento de una segunda subestructura al interior de la pirámide de Kukulkán, ubicada en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en el sureste mexicano, abre la posibilidad de profundizar en los estudios sobre el periodo en el que vivieron los llamados Mayas puros.

Utilizando una tecnología diseñada por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), nunca antes empleado, se pudo determinar que esta subestructura tiene una altura de más de 40 pies.

El "hecho de vislumbrar la presencia de esta estructura nos estaría hablando de un asentamiento muy original, por decirlo así, de mayas puros", señaló la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Denisse Lorenia Argote Espino.

Según detalló en rueda de prensa, "en el caso de los Mayas puros estamos hablando de un grupo social originario de la península de Yucatán sin influencias externas".

Esto significa que no tuvieron la influencia de las poblaciones del centro de México, "se conoce por los vestigios que ésto llego alrededor del 800 D.C".


Los estudios, realizaron con tomografías eléctricas tridimensionales, indican que la subestructura mide 13 metros de alto (42 pies) por 12 en dirección sur-norte (39 pies) y 18 en dirección este-oeste (59 pies).

" Es como las muñequitas matrioskas; de la grandota sacamos otra y otra y otra", señaló el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, René Chavez Segura.

Las culturas antiguas no destruían sus estructuras, sino que construían sobre ellas, porque son sitios sagrados.

<h3>Ejes cósmicos</h3>

Argote Espino explicó que eran considerados " ejes cósmicos; son lugares en lo que los gobernantes o los sacerdotes estaban en contacto con los otros planos espirituales, por lo tanto no pueden ser simplemte destruidos".

Respecto de la tecnología empleada, el responsable del proyecto, Chávez Segura, señaló que "una novedad es que utilizamos electrodos planos en una zona en donde no se puede clavar o hacer algún tipo de obra porque, se puede decir, que todo el suelo de Chichen Itza es sagrado".

Este proyecto, en el que emplearon dos años, tuvo un costo aproximado de medio millón de pesos.

Los especialistas señalaron que en una intervención anterior se determinó que debajo de esta pirámide se encuentra un cuerpo de agua, sobre el que se fueron erigiendo las distintas etapas de la misma.

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