Música

¿Por qué nos afecta la postura política de las estrellas pop?

Parece absurdo pero los artistas sí tienen un poder simbólico que activa la opinión pública y presiona a los gobiernos a efectuar cambios.
29 Jun 2016 – 10:25 PM EDT

Menos de dos semanas después de la matanza en el Pulse en Orlando el ex líder de los Talking Heads, David Byrne, escribió un ensayo duro en apoyo al control de armas. "Aquí estamos en guerra", escribió citando estadísticas sobre la violencia armada en América.

Byrne no fue el único en tomar una postura. El equipo editorial de Billboard escribió una carta abierta al Congreso exigiendo la regulación de armas en Estados Unidos, y extendiendo la invitación a todos los artistas que quisieran firmar. Joan Jett fue la primera. Lady Gaga se sumó a la brevedad. En un par de días más de 200 artistas y ejecutivos de la industria ya se habían registrado a favor. Estrellas pop, raperos, dioses del rock, leyendas, héroes de Broadway, hasta dos Beatles y Yoko Ono. Todos están tomando una postura incisiva ante el caso.

No es la primera vez que una estrella se pronuncia sobre el tema. En 2014, M.I.A. planteó el problema de la regulación y el control de armas con su video para “Double Bubble Trouble” donde aparece la posibilidad de reproducir armas caseras en serie con impresiones 3D. Para la creación del video, M.I.A. reclutó a algunos adolescentes que viven en los guetos ingleses y mostró parte de su vida: mucha marihuana, coreografías bollywoodeanas y armas que ellos mismos imprimen en la comodidad de su hogar.


La impresión 3D de armas no era nueva entonces. Cody Wilson y Ben Dino, dos jóvenes de Texas, ya lo habían empezado a hacer en 2012 y fundaron Defense Distributed, la primera organización mundial que defiende el derecho humano y civil para tener y portar armas como lo garantiza la Constitución de los Estados Unidos y producir de forma colaborativa, publicar y distribuir al público información sin costo relacionados con la fabricación digital de armas. “La ventaja de estos diseños es que pueden imprimirse en cualquier impresora 3D, y no es necesario ir a un distribuidor establecido de armas, que seguramente te pedirá un permiso específico para portar o comprar una,” dijeron.


El tema de las armas no es el único polarizante. En noviembre 2014, Calle 13 rompió el récord de la mayor cantidad de premios a un solo artista en la historia de los Grammy Latinos. En esa entrega René aka Residente vestía una camiseta que decía “Ayotzinapa, Faltan 43” en referencia a la desaparición forzada de 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa en Guerrero, México un par de semanas antes. Cuando René subió por uno de sus premios y empezó a hablar de justicia social, cortaron la transmisión por televisión, pero el mensaje ya estaba en el aire. Al cabo de poco tiempo vendían camisetas como la de René en las calles de México. Él dijo, los demás hicimos. ¿Por qué? Porque a veces falta que un ícono popular empiece generando conciencia.

Marilyn Monroe cantando “Happy birthday Mr. President” no es un detalle menor. Snoop Dogg fumando weed en la Casa Blanca no es un detalle menor. Las estrellas pop tienen un poder simbólico que no se debe tomar a la ligera. “We are the World” no es una gran canción, pero todo lo que implica trasciende su calidad. Esa cantidad de líderes de opinión presionando a su gobierno por una causa tiene muchísimo peso, no solo en el Congreso, si no en la industria discográfica. Si se politiza un sector de la industria musical, automáticamente el resto de los que decidieron no involucrarse también presentan una postura radical.

Recientemente, los BET Awards 2016 fueron una sucesión de acusaciones y exigencias ante las injusticias y humillaciones que viven los afroamericanos en su país por mera circunstancia. En el evento del domingo hubo dos actos de suma importancia. Uno de ellos fue el discurso de Jesse Williams, el actor que interpreta a Jackson Avery en Grey’s Anatomy en donde subrayó la capacidad de la policía para desarmar y no matar por lo menos a una persona blanca todos los días: “entonces, lo que va a pasar es que vamos a tener los mismos derechos y justicia en nuestro país, o vamos a reestructurar su función, y la nuestra.”

Un discurso sobre #blacklivesmatter es poderosísimo en un evento para la celebración del talento negro, pero de alguna manera, estas palabras se extienden a todas las minorías por el contexto en el que se dijeron, es decir, un día después de la conmemoración global del orgullo LGBTQ tras varios ataques violentos, la reforma migratoria pendiente, y el control de armas en debate. “La libertad siempre es condicional aquí,” continuó Williams, “siempre se promete para después. ¿Pero saben qué?, después es una estafa. Queremos libertad ahora.”

El segundo momento importante en los BET Awards fue la interpretación de “Freedom” de Beyoncé, que resultó complementaria al discurso de Williams. Con menos palabras y referencias dolorosas, Bey transmitió un mensaje igual o tal vez un poco más poderoso que el del actor. Descalza, sobre un espejo de agua, Beyoncé habló de libertad y se apoyó de la fuerza de una decena de bailarinas que después fueron respaldadas por bailarines de pecho desnudo. De pronto aparareció Kendrick Lamar para terminar juntos este grandísimo momento de liberación. Beyoncé y Kendrick juntos. Dos estandartes de la identidad, y la dignidad del pueblo afroamericano salpicando agua con los pies descalzos. Pocas cosas dicen más que eso. Es muy difícil traducir a palabras lo que se vivió en ese momento. Mejor véanlo ustedes mismos:

El ataque al Pulse fue un ataque a la escena nocturna de Orlando, a la comunidad LGBTQ y amenazó la seguridad y la libertad de todos los americanos. Los artistas están involucrados de manera muy directa. Una noche antes, a pocos metros de Pulse, la cantante Christina Grimmie fue acribillada por un fan. Los artistas tienen el poder de convocar a miles de personas en una sola noche. Esto tiene que parar, y ya llegó un punto en el que los líderes de opinión tuvieron que tomar cartas en el asunto. Este no es un estado de alerta. Es un momento en el que las estrellas pop tienen más credibilidad y poder de convocatoria que los mismos candidatos a la presidencia.

Doscientas personas con la capacidad de llenar un par de estadios por noche ya suman mucha gente. Esta carta abierta de Billboard tiene un peso de miles que depositan sus esperanzas, sus ideales y sus opiniones en los artistas. Habrá que ver la respuesta del Congreso ante esta petición, pero independientemente del resultado, lo interesante es que esta nueva configuración de presión ante el gobierno empodera la opinión activa de los ciudadanos.

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