A pocos días del inicio del conflicto en Irán luego de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, el miedo se ha instalado en varios países del Golfo.
“Transportamos nuestras vidas y los pedidos”: Así es repartir comida, bajo bombardeos en Medio Oriente
A pocos días del inicio del conflicto en Irán tras la ofensiva militar de EEUU e Israel, el miedo se ha instalado en varios países del Golfo, por lo que las aplicaciones de entrega a domicilio se han convertido en una alternativa para conseguir alimentos y productos básicos
Miles de personas evitan salir de sus casas ante el riesgo de ataques militares en la región; ante ello, las aplicaciones de entrega a domicilio se han convertido en una alternativa para conseguir alimentos y productos básicos.
Pero detrás de cada pedido hay una realidad mucho más dura: los repartidores no solo transportan comida, también cargan con el riesgo de circular en ciudades que viven bajo alerta constante.
Delivery en medio de la guerra
Entre sirenas de emergencia, alertas en los teléfonos y el estruendo de explosiones, los repartidores continúan recorriendo las calles. Mientras muchos habitantes permanecen resguardados en sus viviendas por temor a posibles represalias iraníes, ellos salen a cumplir con los pedidos.
Aeropuertos, embajadas, zonas residenciales e instalaciones militares en distintos puntos de la región han sido atacados con misiles y drones desde que se intensificó el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.
A este escenario se suma un peligro adicional: los escombros de drones interceptados que caen desde el cielo. Aun así, miles de repartidores en motocicleta siguen trabajando, t ransportando alimentos o artículos domésticos para satisfacer la demanda de los usuarios de plataformas digitales.
Repartidores entre sirenas y explosiones
La agencia de noticias Agence France-Presse (AFP) recopiló testimonios de algunos trabajadores que describen cómo es su rutina diaria en medio de la tensión regional en Medio Oriente.
Agyemang Ata, repartidor de 27 años en Dubái, recordó el momento en que escuchó las primeras explosiones mientras esperaba un pedido en un centro comercial.
“Salí corriendo del centro comercial tras recibir una alerta en mi teléfono y escuché tres explosiones. Mi madre, mi hermana y mi familia me llamaron, pero les dije que iba bien y no se preocuparan por mí para quedarme aquí y seguir trabajando”.
En Kuwait, Walid Rabie asegura que el temor es constante: “Transportamos nuestras vidas al mismo tiempo que los pedidos”.
Desde el inicio de los ataques iraníes, al menos siete civiles han muerto en ese país del Golfo, la mayoría trabajadores extranjeros.
Menos pedidos y más riesgos
En los Emiratos Árabes Unidos, las autoridades aseguran haber interceptado más de 900 drones y alrededor de 200 misiles dirigidos a su territorio.
Franklin, repartidor en Dubái, admite que el miedo es inevitable. “Tengo miedo, no voy a mentir”, afirma. También explica que su trabajo se ha visto afectado: “ Antes me encargaba de entre 10 y 15 pedidos diarios”, dice. Ahora, con dificultad alcanza ocho.
Mientras algunos influenciadores continúan mostrando fiestas y lujos en redes sociales, y ciertos expatriados adinerados abandonan la región en vuelos chárter, muchos repartidores siguen trabajando para sostenerse.
Precauciones entre la incertidumbre
Ajit Arun, repartidor extranjero de 32 años que trabaja en Baréin, asegura que continúa saliendo a trabajar mientras sigue de cerca la evolución del conflicto.
“Salgo a trabajar casi todos los días, sigo la actualidad y espero que la crisis termine”, señala. “Tomamos precauciones cuando conducimos, en particular cuando suenan las sirenas”.
En varios países del Golfo, las autoridades han pedido a la población evitar difundir información no verificada sobre la guerra y confiar únicamente en fuentes oficiales.
Aunque algunos líderes han intentado transmitir una imagen de normalidad, en las calles persiste la sensación de incertidumbre. Mientras tanto, los repartidores siguen circulando entre pedidos, sirenas y la esperanza de que la guerra termine pronto.
JICM

















