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Naufragios

Sexagenario sobrevive tras nadar siete horas en altamar

Tras siete horas nadando y flotando en alta mar, el hombre llegó a la costa de Isabela y pidió ayuda en un hotel de la zona. Su historia es impresionante.
17 Mar 2016 – 4:26 PM EDT

Como si se tratara de una película. Así se puede describir el relato de un náufrago que llegó a costas del noroeste de Puerto Rico, luego de caer de su velero el pasado domingo.

David Thompson, ingeniero jubilado de 68 años, navegaba solo en su velero Enthalpy II, de 49 pies, cuando inesperadamente cayó al mar.

Thompson estuvo a la deriva nadando y flotando por unas siete horas hasta lograr llegar a la costa del pueblo de Isabela.

La Guardia Costera de la Isla explicó a Univisionpr.com que el hombre, residente de Kalamazoo, Michigan, logró llegar a la orilla de la playa Montones tras estar luchando por su vida en aguas turbias y por una distancia aproximada de cuatro millas.



“Según la información que nos brindó el servicio de asistencia médica (EMS, por sus siglas en inglés) al momento de contactarnos, él dijo (Thompson) que estaba en el velero cuando de repente una ola lo tumbó. Al ser un incidente inesperado, no tuvo manera de poder dar a conocer su paradero ni la situación por la que atravesaba.”, dijo Ricardo Castrodad, especialista en relaciones públicas de la Guardia Costera en San Juan, Puerto Rico.

“De repente se vio solo, en el agua, sin manera de contactar a nadie, sin luz de bengala, a la deriva. Solo con un flotador amarrado a la embarcación”, agregó.

¿Cómo sobrevivió esa odisea?

Thompson logró sobrevivir manteniéndose enfocado en la poca visibilidad que tenía de la orilla y nadó, como la marea lo permitió, hasta tocar tierra. El hombre contó a Prensa Asociada (AP), que al momento de caer al agua no se imaginó que la situación fuese grave. Tenía la soga y un chaleco salvavidas. Solo debía volver al barco, ayudado por la soga.


No obstante, a la distancia que se encontraba de la costa, el mar estaba agitado y los vientos eran de unos 20 nudos. “Además las olas pueden llegar a ser de unos 10 pies o más”, explicó Castrodad.

Thompson, mientras, le dijo a AP que en esas siete horas de agonía, pensar en su esposa y en su nieta de dos años y medio le daba esperanzas de poder seguir luchando y vivir. "Quería verla y abrazarla de nuevo. Además tengo una esposa y una buena vida. No quería morir", comentó.

Como ya no estaba amarrado al barco, dependía de sus brazos y piernas para mantenerse a flote. "Tenía los brazos cansados, ya no podía aferrarme a nada", contó a la agencia.

De ese modo, siguió nadando y tomando descansos mientras flotaba. Estaba semidesnudo; la fuerte marejada no solo lo despojó de su chaleco salvavidas y la soga que lo amarraba al velero, sino que también le arrebató casi toda su ropa.

Cuando finalmente llegó a tierra, decidió colocarse la única pieza de ropa que le quedaba - una camiseta- y se la amarró como si fuera un pantalón. Así fue como llegó al hotel Villas del Mar Hau en Isabela donde empleados lo asistieron.

“Él llegó por el área del restaurante que queda abierto, cercano al mar”, contó a este medio Sandra Villanueva, asistente de la dueña del hotel.

Villanueva, quien vive en el hotel, explicó que sus empleados lo vieron entrar al restaurante y que él les pidió ayuda. “De inmediato me llamaron y yo bajé. Ya el personal había llamado a las autoridades pertinentes, incluyendo la Guardia Costera”, relató.



"Parecía que llevaba mucho tiempo perdido, pues estaba casi desnudo y hambriento. Para el momento en que yo llegué, ya se había comido casi el plato completo de arroz con habichuelas que le dieron. Comía desesperado. Además, estaba sumamente golpeado, con las manos hinchadas y nos dijo que intentó buscar ayuda en varias casas, pero que nadie le abría”, recordó Villanueva.

Thompson fue trasladado al hospital Buen Samaritano de Aguadilla, donde recibe tratamiento por deshidratación, así como las cortaduras y rasguños que sufrió al llegar a los arrecifes de la zona.

Aunque el centro hospitalario comunicó que no puede dar información sobre los pacientes, si confirmó a Univisionpr.com que el hombre aún se encuentra recluido. Permanecerá hospitalizado por varios días para poder atender todas sus necesidades.

Thompson dijo en entrevista con AP que mientras tocaba las puertas de los hogares, "me veían y pensaban que estaba borracho, porque ya no me quedaban fuerzas en las piernas. Mi aspecto no era el de una persona a la que quieres invitar a cenar".

Sin embargo, Villanueva recalcó la importancia de siempre estar dispuestos a ayudar tomando las debidas precauciones. “A veces la gente tiene miedo o a lo mejor no entendían inglés, pero pudieron llamar a las autoridades. Nosotros somos bendecidos (en el hotel) porque nuestro personal ya sabe cómo manejar estas situaciones. En veces anteriores hemos tenido que ayudar y rescatar personas que a veces se confían del mar y de que saben nadar pero el mar es traicionero. Si bien es cierto que hemos logrado ayudar gente a la deriva, es la primera vez que alguien llega en esas condiciones directamente al hotel”, afirmó la asistente del hotel.


Hombre sobrevive tras siete horas de naufragio

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Para la esposa de Thompson, Donna Thompson, no es una sorpresa que su esposo hubiese sobrevivido. Esta describió a su compañero como "muy tenaz. Y determinado. Es una de las personas más fuertes que conozco. Cuando se le mete algo en la cabeza, nada lo hace cambiar de idea, lo que puede ser bastante irritante para una esposa", comentó desde Michigan a la agencia de noticias.

Según supo este medio, los familiares de Thompson estarían llegando a la Isla para atenderlo y brindarle el apoyo necesario.

Importancia de tener equipos de emergencia

Aunque dar con el paradero de personas en altamar es una tarea sumamente complicada, con los equipos y el entrenamiento necesario es mucho más fácil para las autoridades y la Guardia Costera poder brindar ayuda.

“Es como buscar una aguja en un pajar”. Así describió la tarea de rescate el especialista en relaciones públicas de la Guardia Costera en San Juan.

“Había un hombre en un velero, de la nada y por circunstancias de la vida cayó al mar. Este nunca tuvo necesidad de contactar por ayuda porque su embarcación no tenía ningún problema. Una vez el cae al agua, está solo. No tiene manera de informarnos y nosotros no tenemos manera de saber que hay un hombre en el agua”, dijo Castrodad.


No fue hasta que el EMS los contactó que tuvieron conocimiento y comenzaron a movilizar a los guardacostas para dar con el velero. “Incluso, cuando estamos buscando a una persona con coordenadas específicas, es casi un maratón. La persona está casi cubierta por agua, olas de más de 10 pies, y aunque estuviesen las condiciones ideales, se hace complicada la tarea. A ese nivel, solo se ve la cabeza de la persona, del tamaño de una bola de voleibol, en medio de la inmensidad del mar”, explicó Castrodad.

“Si hubiese pasado un poco más alejado de Puerto Rico, las probabilidades de que hubiese llegado a costa eran menores. Por lo menos tenía visibilidad de la tierra y tuvo un punto focal”, agregó el especialista.

Gracias a la tecnología y a que el velero contaba con un Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés), la Guardia Costera pudo dar con el paradero del Enthalpy II que se encontraba por el pasaje de la Mona a 23 millas naúticas de la isla de Desecheo.

“Este caso presenta la importancia de tener un sistema de rastreo en las embarcaciones” dijo Castrodad.

“La buena noticia, además de que el señor (Thompson) está vivo, es que por la prontitud en que se atendió el incidente y el sistema de AIS se pudo prevenir una coalición en altamar, que la embarcación quedara encallada y el dueño puede recobrar su propiedad”, afirmó.

Hace apenas unas semanas, la Guardia Costera tuvo que realizar un rescate similiar, pero esa vez sí pudieron dar a conocer su situación de emergencia.


En aquel momento, cuatro botes de rescate pudieron dar con el paradero de cuatro personas que andaban a bordo de un catamarán de 47 pies que iba rumbo a Turks y Caicosy empezó a hundirse en la zona de pesca de Siler Banks a unas 80 millas náuticas al norte de República Dominicana.

El helicóptero de rescate de la Guardia Costera llegó a la escena, pudieron ver que el catamarán Day Dreamer estaba casi hundido en el agua y prosiguieron a rescatar a los tripulantes. "Cuatro vidas se salvaron de una manera expedita gracias a la tecnología de las comunicaciones disponibles y una estrecha coordinación entre el Day Dreamer, los buques (de rescate) y la Guardia Costera.", afirmaron.

En el video se puede ver lo impresionante y complicado que es un rescate en alta mar, incluso con coordenadas exactas de dónde se encuentra la persona.



Para Castrodad es importante recalcarles a las personas que van a viajar en altamar, en especial solos, que deben tener siempre salvavidas disponibles al igual que un plan de navegación.

“Si vas a viajar de punto A a punto B, siempre debes tener un plan de por dónde te vas a mover y en caso de que esa vía no sea la más adecuada al momento, qué otra acción tomar. Igualmente es sumamente necesario dejarle saber a alguien por qué áreas vas a estar viajando. Así en caso de que no llegues a tu destino final, se puede movilizar a los equipos correspondientes”, enfatizó.

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