La historia de los latinos en la NASA no comenzó con una sola misión ni terminó con el aterrizaje de un astronauta. Durante décadas, científicos, ingenieros, médicos, pilotos y especialistas de origen latinoamericano han ocupado un lugar en algunas de las misiones más importantes de la agencia espacial estadounidense.
Ellos hicieron historia en la NASA: 10 latinos que llegaron al espacio, dirigieron misiones y conquistaron Marte
Conoce las hazañas de estos diez personajes de origen latinoamericano que han dejado su huella en la agencia espacial estadounidense, desde astronautas hasta científicos, ingenieros y líderes de misiones
Desde el costarricense Franklin Chang-Díaz, quien abrió camino como astronauta en la era del transbordador espacial, hasta la colombiana Diana Trujillo, que ayudó a dirigir las operaciones del rover Perseverance en Marte, sus historias muestran cómo la presencia latina ha ido creciendo dentro de la exploración espacial. NASA mantiene incluso una sección dedicada a los hispanos y latinos que forman parte de su fuerza laboral.
Entre ellos hay quienes viajaron al espacio, quienes pasaron meses en la Estación Espacial Internacional y quienes nunca dejaron la Tierra, pero desde laboratorios y centros de control ayudaron a llevar robots a otros mundos. Estos son 10 de los latinos que han dejado una huella destacada en la NASA.
Franklin Chang-Díaz: el costarricense que abrió el camino
Antes de que otros astronautas latinos hicieran historia, Franklin Chang-Díaz ya había cruzado una frontera que parecía reservada para unos cuantos.
Nacido en San José, Costa Rica, en 1950, Chang-Díaz llegó a Estados Unidos en 1968 con el sueño de convertirse en astronauta. NASA lo seleccionó como astronauta en 1980 y realizó su primer vuelo espacial en 1986, a bordo del transbordador Columbia.
Chang-Díaz se convirtió en el primer estadounidense de origen hispano en viajar al espacio y terminó acumulando siete misiones del transbordador espacial entre 1986 y 2002. En total pasó 66 días en el espacio y realizó tres caminatas espaciales que sumaron 19 horas y 30 minutos.
Pero su historia no se limitó a viajar fuera de la Tierra. Obtuvo un doctorado en física de plasmas aplicada por el MIT y trabajó en el desarrollo del sistema de propulsión VASIMR, una tecnología concebida para hacer más eficientes los viajes espaciales de larga duración.
Después de retirarse de la NASA en 2005, fundó Ad Astra Rocket Company para continuar con el desarrollo de sistemas de propulsión espacial de alta potencia.
Su trayectoria marcó uno de los primeros capítulos de una historia que décadas después incluiría a otros latinos en la Estación Espacial Internacional, en Marte y en los programas que preparan las próximas misiones de exploración.

Ellen Ochoa: de la investigación al espacio y después a la dirección de NASA
Si Franklin Chang-Díaz abrió una puerta, Ellen Ochoa demostró hasta dónde podía llegar una mujer latina dentro de la agencia.
Nacida en California y de raíces mexicanas, Ochoa estudió física y posteriormente obtuvo una maestría y un doctorado en ingeniería eléctrica en Stanford. Antes de convertirse en astronauta trabajó como ingeniera de investigación y participó en el desarrollo de sistemas ópticos para el procesamiento de información.
La NASA la seleccionó como astronauta en 1990. Tres años después, durante la misión STS-56 del transbordador Discovery, se convirtió en la primera mujer latina en viajar al espacio.
Ochoa voló cuatro veces y acumuló casi mil horas en órbita. Sus misiones incluyeron investigaciones sobre la relación entre la actividad solar y la atmósfera terrestre, así como trabajos relacionados con la construcción de la Estación Espacial Internacional.
Pero su carrera tuvo un segundo capítulo todavía más importante. En 2013 se convirtió en la primera persona de origen hispano y la segunda mujer en dirigir el Johnson Space Center, uno de los centros fundamentales de NASA para los vuelos espaciales tripulados. Permaneció en el cargo hasta 2018.
Así, la mujer que había llegado al espacio como astronauta terminó dirigiendo el centro desde el que se preparaban y coordinaban algunas de las misiones más importantes de Estados Unidos.

José Hernández: del trabajo agrícola al espacio
La historia de José Hernández parece escrita para una película. Y, de hecho, la NASA ayudó a llevarla al cine.
Hernández creció en una familia de trabajadores agrícolas migrantes de origen mexicano y terminó convirtiéndose en ingeniero y astronauta de NASA. La agencia lo describe como un astronauta latino y utilizó su historia como ejemplo de perseverancia para la Generación Artemis.
Antes de llegar al espacio, trabajó como ingeniero en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y posteriormente se incorporó al Johnson Space Center de NASA en Houston, donde se desempeñó como ingeniero de investigación de materiales. En 2004 fue seleccionado como candidato a astronauta.
En agosto de 2009 despegó a bordo del transbordador Discovery como especialista de misión de STS-128, una misión dedicada a trabajos de ensamblaje y mantenimiento de la Estación Espacial Internacional. Permaneció casi 14 días en el espacio.
Durante la misión participó en operaciones con los brazos robóticos del transbordador y de la estación, además de apoyar la transferencia de equipos y suministros.
Su historia alcanzó a una audiencia todavía mayor con A Million Miles Away, película protagonizada por Michael Peña. La NASA colaboró con la producción proporcionando conocimientos técnicos, imágenes y material relacionado con la carrera de Hernández.
La historia de Hernández tiene un peso especial porque muestra que la exploración espacial también puede comenzar en lugares muy alejados de un centro de lanzamiento: en este caso, en una familia de trabajadores agrícolas que terminó viendo a uno de sus integrantes viajar al espacio.

Joseph Acaba: del salón de clases al liderazgo de los astronautas
Joseph Acaba llegó a la NASA desde un camino poco convencional. Antes de convertirse en astronauta fue educador y trabajó como geólogo e hidrogeólogo.
La NASA lo seleccionó como astronauta en 2004. Su primera misión espacial llegó en 2009, cuando participó en STS-119 a bordo del Discovery. Después viajó dos veces más a la Estación Espacial Internacional. En sus tres vuelos acumuló 306 días en el espacio y realizó tres caminatas espaciales.
Acaba también tiene una conexión directa con Puerto Rico. La NASA lo identifica como una persona de ascendencia puertorriqueña y señala que fue el primer astronauta de ascendencia puertorriqueña en viajar al espacio.
En 2023 llegó uno de los capítulos más importantes de su carrera: La NASA lo nombró jefe de la Oficina de Astronautas en el Johnson Space Center. Fue la primera persona de ascendencia hispana en dirigir esa oficina.
Actualmente, La NASA lo identifica como director asociado de Misión y Estrategia del Johnson Space Center.
Su historia conecta dos mundos que pocas veces aparecen juntos: la educación y la exploración espacial. El hombre que comenzó su carrera como maestro terminó ocupando una posición desde la que ayudó a dirigir a la generación de astronautas de la NASA.

Frank rubio: 371 días que hicieron historia
Frank Rubio rompió un récord estadounidense después de pasar más de un año fuera de la Tierra.
Rubio nació en Los Ángeles, California, y considera Miami su ciudad natal. Su madre, Myrna Argueta, vive en El Salvador, y la NASA lo identifica como un astronauta de origen salvadoreño. Antes de llegar a la agencia fue médico y piloto de helicóptero Black Hawk del Ejército estadounidense.
La NASA lo seleccionó como astronauta en 2017. En septiembre de 2022 viajó a la Estación Espacial Internacional en la nave Soyuz MS-22. Lo que inicialmente sería una misión de unos seis meses terminó extendiéndose después de que la nave sufriera una fuga y se requiriera enviar otra para traer a la tripulación de regreso.
Rubio finalmente regresó a la Tierra el 27 de septiembre de 2023, después de pasar 371 días en el espacio.
La NASA reconoce esa misión como el vuelo espacial individual más largo realizado por un astronauta estadounidense. Durante su estancia realizó tres caminatas espaciales y participó en investigaciones científicas sobre los efectos de las misiones prolongadas en el cuerpo humano.
Su misión también permitió que Rubio se convirtiera en el rostro de una NASA más cercana a la audiencia latina: durante su estancia en órbita grabó el primer recorrido de la Estación Espacial Internacional narrado en español producido por la NASA.
Actualmente está asignado como especialista de misión para Artemis III, dentro de la nueva etapa de exploración lunar de la NASA.

Diana Trujillo: de Colombia a Marte
Diana Trujillo representa a quienes exploran otros mundos sin abandonar la Tierra.
Nació y creció en Colombia y emigró a Estados Unidos a los 17 años con el objetivo de trabajar algún día para la NASA. Mientras aprendía inglés como segunda lengua, trabajó para pagar sus estudios universitarios.
Su carrera la llevó al Laboratorio de Propulsión a Chorro, conocido como JPL, donde trabajó en las misiones de los rovers Curiosity y Perseverance.
En Perseverance fue jefa de misión y responsable del equipo de comando táctico del rover. También se desempeñó como directora de vuelo de superficie durante las primeras operaciones del vehículo en Marte.
Eso incluyó uno de los momentos más importantes de la misión: el despliegue de Ingenuity, el primer helicóptero que operó en otro planeta.
Trujillo también ayudó a acercar la exploración espacial a los hispanohablantes. Creó y presentó #JuntosPerseveramos, la primera transmisión en español de la NASA sobre un momento importante de una misión planetaria, cuando Perseverance aterrizó en Marte. El programa llegó a millones de espectadores.
En 2022 fue seleccionada como directora de vuelo de NASA, convirtiéndose en una de las responsables de dirigir operaciones de las misiones espaciales de la agencia.
Su historia tiene un arco especialmente poderoso: una joven colombiana que llegó a Estados Unidos sin hablar inglés terminó ayudando a dirigir las operaciones de un robot que exploraba Marte.

Sandra Cauffman: la costarricense que llegó a dirigir grandes misiones científicas
No todos los protagonistas de esta historia han viajado al espacio. Sandra Cauffman es un ejemplo de cómo el liderazgo latino también está detrás de las grandes misiones científicas de la NASA.
Cauffman nació y creció en Costa Rica y llegó a Estados Unidos en 1983. De niña quedó fascinada con la ciencia y con la llegada del ser humano a la Luna. Más adelante estudió física e ingeniería eléctrica y obtuvo una maestría en ingeniería eléctrica.
Su camino hacia la NASA estuvo marcado por dificultades económicas y académicas. Trabajó en una ferretería para ayudar a pagar sus estudios y tuvo que aprender inglés mientras estudiaba.
Su carrera en la NASA comenzó en 1988 como contratista y posteriormente se incorporó a la agencia. Desde entonces ha ocupado puestos de responsabilidad en programas y misiones científicas.
Cauffman ha trabajado en proyectos relacionados con misiones como Hubble, MAVEN, GOES-R y GEMS, y ha ocupado posiciones de liderazgo dentro de la Dirección de Misiones Científicas.
La NASA la ha identificado como subdirectora de su División de Astrofísica y ha destacado su participación en la gestión de programas científicos de gran escala.
Su historia demuestra que la presencia latina en la NASA también se encuentra en los puestos donde se toman decisiones sobre algunas de las misiones científicas más ambiciosas de Estados Unidos.

Carlos Fontanot: el mexicano que ayudó a llevar la vida de la Estación Espacial al mundo
Carlos Fontanot no fue astronauta, pero durante más de tres décadas ayudó a que millones de personas pudieran ver lo que ocurría en el espacio.
Nacido y criado en Ciudad de México, Fontanot dedicó 34 años de su carrera a la NASA. Estudió comunicaciones en la Universidad de Houston y comenzó su carrera profesional en televisión antes de incorporarse a la agencia en 1990.
Su trabajo lo llevó al Centro Espacial Johnson y posteriormente a Moscú, donde participó en las operaciones de comunicación relacionadas con la Estación Espacial Internacional.
Durante años fue responsable de las imágenes de la estación: su equipo administraba, catalogaba, archivaba y distribuía las fotografías y videos que llegaban desde el laboratorio orbital.
Fontanot también concibió y lideró el proyecto High Definition Earth Viewing (HDEV), que permitió transmitir imágenes de alta definición de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional y llevó esas vistas del planeta a millones de personas alrededor del mundo.
Su historia tiene además un componente de identidad que él mismo ha destacado. La NASA señala que Fontanot se siente orgulloso de haber nacido y crecido en México y de ser mexicano y latino.
Es una historia importante porque demuestra que para participar en la exploración espacial no necesariamente hay que ponerse un traje de astronauta: también hay quienes hacen posible que el resto del mundo pueda ver lo que sucede allá arriba.

Yajaira Sierra-Sastre: de Puerto Rico a preparar la tecnología para la Luna y Marte
Yajaira Sierra-Sastre descubrió su fascinación por el espacio desde niña, mirando el cielo desde su casa en Arroyo, Puerto Rico.
Su carrera la llevó a trabajar en la NASA como científica e ingeniera en distintos campos, desde materiales y nanotecnología hasta tecnologías destinadas a la exploración planetaria.
En 2013 participó en una misión simulada a Marte financiada por la NASA, conocida como HI-SEAS, en la que pasó cuatro meses viviendo dentro de un hábitat aislado en la cima del volcán Mauna Loa, en Hawái. El experimento buscaba estudiar los desafíos humanos de una futura misión de larga duración a Marte.
La experiencia no fue solamente simbólica. Sierra-Sastre tuvo que enfrentar el aislamiento, la convivencia permanente con un pequeño grupo de personas y las condiciones de un ambiente diseñado para reproducir algunos de los desafíos de una misión marciana.
Después continuó trabajando en la NASA. Fue gerente de proyectos de pruebas para VIPER, el rover que la agencia desarrolló para estudiar el hielo de agua en la región del polo sur de la Luna. Su trabajo consistió en probar la movilidad del vehículo en condiciones que simularan el difícil terreno lunar.
Aunque VIPER posteriormente dejó de formar parte del plan de vuelo original de la NASA, el trabajo de Sierra-Sastre forma parte de una generación de científicos e ingenieros que están desarrollando la tecnología necesaria para regresar a la Luna y preparar futuras misiones de exploración.
Su historia muestra otra dimensión de la presencia latina en la NASA: la de quienes simulan hoy las condiciones de otros mundos para hacer posible la exploración del mañana.

Marcos Berríos: el puertorriqueño que representa la siguiente generación
La historia termina, por ahora, con alguien que representa a la generación que la NASA está preparando para las próximas misiones.
Marcos Berríos nació en Fort Campbell, Tennessee, pero considera Guaynabo, Puerto Rico, su ciudad natal. Se graduó de Antilles High School en Bayamón y estudió ingeniería mecánica en el MIT. Posteriormente obtuvo una maestría en ingeniería mecánica y un doctorado en aeronáutica y astronáutica en Stanford.
Antes de llegar a la NASA fue piloto de pruebas y acumuló más de 110 misiones de combate y 1,400 horas de vuelo en más de 21 aeronaves.
La NASA lo seleccionó en 2021 como integrante de su clase de candidatos a astronauta. Después de completar alrededor de dos años de entrenamiento, se graduó como astronauta a comienzos de 2024 y quedó habilitado para recibir futuras asignaciones de vuelo.
Berríos tiene además una conexión especial con Joseph Acaba: ambos son puertorriqueños y astronautas de la NASA. Cuando Berríos fue seleccionado, Acaba lo llamó personalmente para felicitarlo y decirle que haría sentir orgullosas a muchas personas en Puerto Rico.
Es importante precisar que Berríos todavía no ha viajado al espacio. Pero ya es astronauta de la NASA y forma parte de la generación elegible para futuras misiones, incluidas las relacionadas con el programa Artemis.
Su inclusión permite cerrar esta historia mirando hacia adelante: después de décadas en las que los latinos tuvieron que abrirse paso hasta el espacio, la siguiente generación ya está dentro de la NASA preparándose para llegar todavía más lejos.

La historia de estos 10 personajes es también la historia de cómo cambió NASA. Algunos llegaron al espacio; otros dirigieron astronautas, rovers, programas científicos o las imágenes que permitieron al mundo mirar hacia la Tierra desde la órbita. Pero todos forman parte de una misma transformación: la exploración espacial estadounidense dejó de ser una historia contada desde un solo lugar y comenzó a reflejar, cada vez más, la diversidad de las personas que hacen posible mirar más allá de la Tierra.






