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Violencia Doméstica

Más casos de violencia doméstica en la ciudad de Nueva York y estas novias gritan 'basta'

Marcharon el lunes para combatir la violencia doméstica y por víctimas como Gladys Ricart, a quien su exnovio mató en 1999 antes de que se casara con otro hombre.
27 Sep 2016 – 9:25 PM EDT

EL BRONX, Manhattan. - Esta vez, los vestidos de novia, los tacones y los velos que se desplazan por El Bronx significan otra cosa. No representan alegría o ilusión, sino el recuerdo de una muerte que, como el vestido de novia, simboliza algo más potente. Esta es la Marcha de las Novias.

La boda de Gladys Ricart y James L. Preston sería el 26 de septiembre de 1999. Ese domingo, la dominicana de 39 años estaba por salir de la casa que compartía con su hijo de 20 años y su madre en Ridgefield, Nueva Jersey, cuando su exnovio Agustín García la mató delante de familiares.

Gladys iba vestida de novia y desde hace 16 años, se lleva a cabo la Marcha de las Novias que coordina la organización Latinas contra la Violencia Doméstica en Nueva York en su memoria pero también por otras víctimas y las secuelas que deja la violencia de género.

Este lunes, cientos respondieron al llamado de la marcha y decenas de mujeres marcharon desde Washington Heights vestidas de novia, con tenis, con tacones, con lápiz labial y sobre todo, gritando a viva voz consignas contra la violencia de género.

Según datos del Departamento de la Policía de Nueva York (NYPD), hasta el domingo 25 de septiembre en 2016 hubo 6,034 denuncias por asalto de violencia doméstica mientras en 2015 se registraron 5,805.

"One, two, three, four / We won't take it anymore! Five, six, seven, eight / Domestic violence equals hate".

Este era uno de los gritos de esta marcha bilingüe que, en sus momentos en español se escuchaban coros como "¡Que pare, que pare, que pare la violencia!".

"No se han asignado suficientes recursos para resolver esta epidemia que es de carácter nacional", reconoció el senador estatal Adriano Espaillat quien considera que se debe desarrollar un programa escolar que ataje el problema desde temprano.

"Los datos indican que son los niños quienes aprenden a ser abusadores o que se transforman en víctimas de violencia doméstica. El problema se debe atacar en las mismas escuelas para prevenir que se desarrolle una cultura de violencia a su alrededor".

A su lado pasaban mujeres que llevaban carteles que leían "More tacos less bullies" o que contenían mensajes de concienciación como "La supervivencia es tu fortaleza no tu vergüenza. Detén la violencia doméstica".


Lo que esperan de Clinton y Trump

Una de las voces principales de la marcha era María Lizardo, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Northern Manhattan Improvement Corporation.

Ella lideraba los coros y motivaba a todos con un "¿Seguimos? ¡Sí! ¿Paramos? ¡No!" o con el llamado de "Not one more victim, not one more".

"Mientras haya violencia, seguiré marchando", dijo Lizardo quien consideró que los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump no se han pronunciado lo suficiente en torno a la violencia de género.

"No he escuchado ninguna propuesta, ninguno ha tocado ese tema y eso es muy triste porque como comunidad tenemos un compromiso de arrancar la violencia y tenemos que hacerlo juntos en equipo", sostuvo la dominicana nacida en Nueva York.

La mexicana Karina Bernabe es parte del programa Nuevo Amanecer que trabaja con migrantes, muchas de ellas indocumentadas, para batallar el tema de la violencia doméstica desde el Centro de Desarrollo de la Mujer Dominicana y como Lizardo, indicó que es importante que tanto Clinton como Trump traigan a sus agendas este tema.

"La violencia doméstica es un tema imprescindible que hay que tratar porque al final es un problema de seguridad pública. Es una pandemia que tiene que ser tratada como cualquier otro problema de salud pero minimizamos la violencia. No le damos la importancia que necesita, que trae problemas en todos los niveles", dijo Bernabe al indicar que no toda la realidad se resume en cifras como las que tiene la ciudad o el NYPD.

"Las cifras del NYPD incluyen a todas aquellas que se atreven a reportar pero siempre hay muchas mujeres que no se atreven a romper el silencio", afirmó Bernabe al indicar que su organización atiende aproximadamente 16 nuevos casos por mes, entre sobrevivientes y víctimas de violencia doméstica.


"Triste, como el primer día"

En la primera línea se encontraban las hermanas de Gladys Ricart. Iban de blanco pero no vestidas de novia, sino con unas camisetas con la imagen de su hermana con su traje de novia.

"Me siento triste, como el primer día", expresó María Ricart.

"Son 17 años de sufrimiento y la herida no se cura ni se va a curar nunca", compartió Carmen Ricart.

Las víctimas de violencia doméstica continúan pero a juicio de Carmen Ricart, distintas organizaciones y líderes buscan hacer algo para atajar el problema. "Mientras mi hermana está muerta estamos tratando de que otras personas no mueran por violencia doméstica", dijo.

Las hermanas explicaron que su sobrino, el hijo de Gladys Ricart no asiste a la marcha por ser un tema tan doloroso para él.

Gladys era evocada por sus hermanas pero también por otros como Grace Pérez, una de las líderes de la marcha, quien aunque no la conoció siente que la ha llegado a conocer a través de sus familiares.

Entre las mujeres que marcharon desde Washington Heights hasta El Barrio se encontraba Allison Jones, quien con una pancarta en mano se identificó como una sobreviviente de violencia doméstica.

"Estuve en una relación de abuso durante muchos años pero pude salir viva. Me siento contenta de poder compartir mi experiencia y que sea un testimonio para aquellas que quieren salir de esa relación y no saben cómo hacerlo", contó la mujer natural de Brooklyn.

"Quiero que sepan", puntualizó Jones, "que hay esperanza, que quizás no están listas para salir de ese ciclo pero tarde o temprano sí podrán hacerlo".


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