Juicios

Histórica la victoria judicial de una familia ecuatoriana en la Ciudad de Nueva York

La empresa de construcción Harco se convirtió el viernes en la primera, en Estados Unidos, en ser hallada culpable por la muerte de un trabajador.
11 Jun 2016 – 8:11 PM EDT

NUEVA YORK – El veredicto de culpabilidad contra la compañía de construcción Harco por la muerte del obrero ecuatoriano Carlos Moncayo estableció un precedente jurídico el viernes en la corte Suprema de Manhattan y en los Estados Unidos, por ser la primera vez que una empresa es condenada por homicidio involuntario y negligente de un trabajador.

Según Omar Henríquez, de la Red Nacional de Jornaleros, la sentencia del juez Kirke Bartley, significa que “los contratistas están advertidos, si alguien se accidenta o muere en su lugar de trabajo, van a pagar, porque la vida de un trabajador vale más que cualquier obra”.

Carlos Moncayo tenía 22 años cuando llegó a trabajar a la obra de Harco, en el sector de Chelsea, Manhattan, el lunes 6 de abril del año pasado. Se dirigió a escavar una zanja de 13 pies, cuando hubo un derrumbe y quedó sepultado.

Equipos de emergencia se movilizaron al lugar, pero no lograron rescatarlo con vida.

La investigación de la fiscalía de Nueva York reflejó que dos supervisores de Harco, el capataz Wilmer Cueva y el supervisor Alfonso Prestia, ignoraron varias advertencias de peligro que se les hicieron incluso el mismo día del accidente fatal.

Además, incumplieron con el Código de Construcción de la Ciudad de Nueva York que exige sistemas de apoyo en las excavaciones mayores de cinco pies, precisamente para proteger a los trabajadores de los derrumbes.

En la zanja donde Carlos Moncayo perdió la vida, no había ese sistema y la profundidad duplicaba el riesgo.

El 13 de junio, la constructora Harco será sentenciada por su culpabilidad en cinco de los seis cargos de los que fue acusada. Se estima que pagará una multa de 35,000 dólares: 10,000 dólares por cada uno de los dos cargos de homicidio y 5,000 dólares por tres cargos de imprudencia temeraria por el riesgo que enfrentó Moncayo, al igual que los sobrevivientes Luis Merchand y Carlos Vargas.

La familia y los activistas que fortalecieron la lucha judicial contra la empresa salieron satisfechos del tribunal. Expresó Alinda Moncayo que “se hizo justicia y no queda en vano la muerte de mi hermano”.

Quien salió del tribunal llorando fue Blanca García, la mamá de Carlos y quien viajó desde Cuenca, Ecuador, a presenciar justicia. En declaraciones a Yisel Tejeda, del 41 Investiga, revela el motivo de esas lágrimas:

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