NUEVA YORK.- Durante los últimos 20 años, las alergias alimentarias pasaron de ser algo poco común a formar parte de la rutina diaria de muchas familias. Influyen en lo que comen los niños, en cómo los padres planean las comidas y hasta en cómo los adultos eligen un restaurante o van a reuniones sociales.
¿Por qué cada vez más familias viven con alergias a los alimentos?
Conoce las razones detrás del crecimiento de las alergias a los alimentos y qué recomiendan los expertos.

Lo que antes parecía raro, hoy es cada vez más frecuente, y eso ha llevado a médicos y especialistas a preguntarse por qué está pasando y qué se puede hacer para prevenirlo.
“Las alergias a los alimentos han aumentado por varias razones en las últimas dos décadas”, explica la doctora Neeta Ogden, alergóloga certificada en Nueva York. Una de las más importantes, dice, fue una recomendación médica que se dio con buena intención, pero que con el tiempo se comprobó que era equivocada.
“ A principios de los años 2000, se aconsejaba que los niños evitaran alimentos altamente alergénicos, como el maní o las nueces, hasta los 3 o 5 años”, señala Ogden. “Hoy sabemos que esa idea fue un error y que contribuyó a que las alergias alimentarias se dispararan durante casi 20 años”.
Ese enfoque cambió en 2015, tras un estudio llamado LEAP, que demostró que introducir estos alimentos desde temprano en lugar de evitarlos, ayuda a que el sistema inmunológico aprenda a tolerarlos.
Algo parecido ya se había observado en otros países, como en "En Israel, por ejemplo, a los bebés se les da desde muy pequeños un snack con maní llamado Bamba, y las tasas de alergia al maní son mucho más bajas que en Estados Unidos”, explica Ogden.
Otro factor que podría estar influyendo es la llamada “hipótesis de la higiene”, la cual dice que el uso constante de gel antibacterial, desinfectantes y la obsesión por la limpieza podrían estar limitando el contacto con microbios comunes que ayudan al sistema inmunológico a desarrollarse correctamente, sobre todo en países muy industrializados.
Hoy, muchos expertos apoyan la idea de que la introducción temprana de alimentos alergénicos es la única estrategia comprobada para reducir el riesgo de alergias alimentarias en los niños.
“Varios estudios muestran que, si los bebés consumen de manera regular pequeñas cantidades de proteínas como maní o huevo bien cocido entre los 6 meses y el primer año de vida, el riesgo de desarrollar alergias a esos alimentos se reduce entre un 80 y un 90%”, explica Meenal Lele, fundadora y directora ejecutiva de Hanimune Therapeutics.
Estas recomendaciones ya cuentan con el respaldo de organizaciones médicas como la Academia Americana de Pediatría y las principales asociaciones de alergia en Estados Unidos.
Aunque no hay estudios tan amplios sobre otros alimentos como el ajonjolí, el pescado o algunos frutos secos, los especialistas coinciden en que no hay razón para retrasar su introducción.
En familias con antecedentes de alergias, la doctora Ogden recomienda planear con anticipación.
“Las alergias alimentarias tienen un fuerte componente genético. Si el bebé es de alto riesgo, lo ideal es consultar con un alergólogo incluso antes de que nazca o durante los primeros meses de vida”.
Para los niños más grandes y los adultos que ya han sido diagnosticados con una alergia alimentaria, la situación puede ser más complicada, pero no necesariamente definitiva. La doctora Ogden explica que tener una prueba positiva no siempre significa que la persona sea realmente alérgica.
En esos casos, recomienda una prueba de provocación alimentaria, siempre bajo supervisión médica especializada, para confirmar si la alergia es real.
Si el diagnóstico se confirma, también hay más opciones de tratamiento que antes. “Ya existe una inmunoterapia oral aprobada por la FDA para alergia al maní. No cura la alergia, pero reduce el riesgo de una reacción grave por exposición accidental”, explica Ogden.
“Se ha usado por más de 100 años para tratar alergias como las del polen o los gatos”, señala Lele. “En algunos casos, las personas llegan a estar tan desensibilizadas que prácticamente dejan de ser alérgicas”.
En el caso de las alergias alimentarias, los estudios más recientes son prometedores, aunque el proceso requiere tiempo y constancia. “La inmunoterapia puede tardar entre tres y cinco años en dar resultados duraderos”, concluye.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.








