Salud

Su hijo tiene la misma enfermedad que Charlie Gard y pide a la justicia británica una segunda oportunidad para el bebé que quieren desconectar

Arthur Estopiñán es un padre de Miami que lucha para que la justicia británica no apague el respirador artificial del bebé de 11 meses con una enfermedad genética. Su hijo Arturito, de 6 años, probó con éxito el tratamiento experimental que buscan los padres de Charlie Gard.
7 Jul 2017 – 7:46 PM EDT

MIAMI, Florida. - Arthur Estopiñán, un reconocido consultor político de Miami, cree que si su hijo hubiera nacido en el Reino Unido probablemente estaría muerto. Arturito, que ahora tiene 6 años, desarrolló poco después de cumplir su primer año de vida la misma rara enfermedad genética que padece Charlie Gard, el bebé británico de 11 meses cuyo caso ha generado un gran debate en Reino Unido por la decisión de la justicia de ese país que pedía desconectarlo sin el consentimiento de los progenitores.

Pero Estopiñán aboga por que la justicia le permita venir a EEUU a recibir un tratamiento médico experimental que podría extender su vida. Él lo sabe de primera mano ya que su hijo fue la primera persona en el país en recibirlo.

"Este niño está luchando para vivir y no es justo que lo maten porque una vez que lo extuban él se va a morir", afirma Estopiñán al recordar que gracias a esas medicinas experimentales su hijo "está más fuerte". "Antes él no podía mover las manos, los pies, no podía mover nada, pero ahora sí", le dice a Univision 23.

Arthur y su esposa Olga están en contacto con la familia del pequeño Charlie. Desde las 8 semanas de vida, el bebé británico sobrevive conectado a varias máquinas pues no puede ni moverse, ni respirar, ni tragar por su cuenta.

A ellos también les dijeron que no había tratamiento posible para su hijo

A finales de junio, Charlie debía ser desconectado de los aparatos que lo mantienen vivo después de que un juez así lo dictaminara pese a la oposición de sus padres. Pero el propio hospital decidió no apagar las máquinas y dejar algo más de tiempo a la familia para despedirse. Posteriormente pidieron una nueva audiencia a la corte para que los padres tengan una nueva oportunidad de buscar un tratamiento alterno en EEUU.


Sin embargo, los médicos que tratan al bebé, que tienen la certeza de que la recuperación de Charlie es imposible y quieren evitar que experimente dolor.

"Son medicinas experimentales pero funcionó en el caso del hijo mío y hay posibilidades de que funcione en este caso", apunta Estopiñán. Como a los padres de Charlie Gard, a él y a su esposa también les dijeron que no había tratamiento posible para su hijo, que ya ha cumplido los 6 años en Baltimore, donde se mudó la familia.

La polémica del caso de Charlie Gard trascendió las fronteras de Reino Unido hasta el punto de que el Papa Francisco o el presidente Donald Trump han abogado por que se les permita a los padres llevar a cabo el tratamiento,


"Si podemos ayudar al pequeño Charlie Gard, como nuestros amigos de UK y el papa, estaremos encantados de hacerlo", escribió Trump en Twitter.

El Papa Francisco usó la misma plataforma para abogar por que no se desconecte al bebé. "Defender la vida humana, sobre todo cuando está herida por la enfermedad, es un deber de amor que Dios confía a todos".


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos avaló la conclusión de la Justicia británica, basada en "evaluaciones de expertos detalladas y de alta calidad" que daban como "muy probable que Charlie estaría expuesto a dolores y sufrimientos continuos". Esos exámenes determinaron que "administrar cuidados experimentales sin perspectiva de éxito no ofrecería ninguna ventaja y continuaría causándole graves dolores".

Los padres dudan de esa dignidad pues aseguran que no les dejan llevarse a su bebé a casa a morir. Dicen que no se les permite "elegir si nuestro hijo vive y no tenemos permiso para elegir cuándo o dónde muere Charlie". Por el momento han ganado tiempo y apoyos.


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