Los senadores se apresuraron el martes a cerrar un acuerdo sobre una propuesta emergente para poner fin al cierre parcial de Gobierno, que ha suspendido actividades en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), incluidos los trabajadores aeroportuarios de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) que no han cobrado, pero excluyendo las operaciones migratorias de ICE, que han sido el núcleo de la disputa.
¿Fin al cierre de Gobierno? Senadores ultiman acuerdo para financiar al DHS
Los senadores se apresuran a cerrar un acuerdo para poner fin al cierre del Departamento Seguridad Nacional
Esta repentina sensación de urgencia surge en un momento en que los aeropuertos estadounidenses se ven colapsados por largas filas en los controles de seguridad, y se recomienda a los viajeros que lleguen horas antes de sus vuelos en Houston, Atlanta y el Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington.
La financiación habitual del Departamento de Seguridad Nacional se suspendió a mediados de febrero, antes de la ajetreada temporada de viajes de primavera. Casi el 11% de los trabajadores de la TSA —más de 3,200— no acudieron al trabajo el lunes, y al menos 458 han renunciado desde que comenzó el cierre, según el DHS.
Los demócratas se niegan a financiar el departamento sin restricciones a la agenda de inmigración y deportación de Trump después de que agentes mataran a dos ciudadanos en Minneapolis.
El lunes por la noche se produjo un posible avance, después de que un grupo de senadores republicanos se reuniera en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, tras haber este dado un giro a las negociaciones y desplegado a agentes federales de inmigración en algunos controles de seguridad de los aeropuertos —una medida que, según advirtieron algunos legisladores, podría provocar un aumento de las tensiones.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, republicano por Dakota del Sur, calificó las conversaciones de "positivas y productivas" y dijo que la mayor parte del DHS recibiría fondos sin grandes cambios.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo el martes que, tras el "berrinche" de Trump, parece que "las cosas están volviendo a la normalidad".
Pero las condiciones en los aeropuertos se han vuelto cada vez más impredecibles, con multitudes crecientes en los principales centros de conexión. Los viajeros con destino a los aeropuertos LaGuardia y John F. Kennedy en Nueva York —así como al Aeropuerto Internacional Newark Liberty en el vecino estado de Nueva Jersey— aún no podían consultar en línea los tiempos de espera de la TSA el martes por la mañana.
En el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, varios agentes de ICE se encontraban en las terminales. También había un manifestante en uno de los puestos de control con un cartel en el que criticaba al ICE.
Los tiempos de espera en los aeropuertos que aparecen en la aplicación móvil MyTSA y otras fuentes públicas pueden estar desactualizados, ya que la agencia no está actualizando activamente sus sitios web durante el cierre.
Grandes esperanzas de un acuerdo rápido
Los próximos pasos en el Congreso podrían avanzar rápidamente, si los legisladores logran llegar a un acuerdo, o fracasar con la misma rapidez.
Los contornos del acuerdo que se está considerando financiarían la mayor parte de Seguridad Nacional, pero no una parte fundamental de ICE: las operaciones de aplicación de la ley y expulsión que son el núcleo de la agenda de deportación de Trump.
Según la propuesta que se está barajando, se financiaría la división de Investigaciones de Seguridad Nacional de ICE, así como la de Aduanas y Protección Fronteriza. Pero eso vendría acompañado de medidas de control: mantener a los oficiales de esas divisiones en sus funciones tradicionales, en lugar de desplegarlos en redadas de inmigración urbanas.
El plan también incluiría una serie de cambios en las operaciones de inmigración que han exigido los demócratas, entre ellos la obligación de que los agentes lleven cámaras corporales e identificación. Aunque los agentes de ICE que trabajan en los aeropuertos no llevan mascarillas que cubran el rostro, la exigencia demócrata de que vayan sin máscara durante las operaciones de inmigración no parece formar parte del acuerdo.

Dado que gran parte del ICE ya se financia a través de la gran ley de recortes fiscales de Trump, y que los oficiales de inmigración siguen recibiendo sus sueldos a pesar del cierre, ambas partes reclaman victorias políticas: los demócratas pueden decir que detuvieron el flujo de fondos adicionales para el ICE al tiempo que lograron cambios ya acordados, mientras que los republicanos pueden afirmar que evitaron restricciones más significativas en las operaciones de inmigración.
La senadora republicana Katie Britt, de Alabama, una de las principales negociadoras, regresó de la reunión en la Casa Blanca con la esperanza de que tuvieran una solución para "aterrizar este avión".
Ambas cámaras del Congreso están controladas por el partido del presidente republicano, y cualquier acuerdo alcanzado en el Senado también tendría que ser aprobado por la Cámara de Representantes.
El martes, Delta Air Lines confirmó que suspendía sus servicios especiales para los miembros del Congreso en medio del cierre, lo que significa que quienes vuelen con la aerolínea serán tratados como el resto de los pasajeros según su estatus de SkyMiles. El Atlanta Journal-Constitution fue el primero en informar sobre la suspensión. La línea de reservas Capital Desk de Delta sigue abierta.
Impasse político, largas filas en los aeropuertos
La clave del impasse parece haber sido la capacidad de los senadores para desviar la atención del presidente de su plan de vincular la financiación de cualquier departamento a su intento de aprobar la llamada Ley SAVE America, un proyecto de ley que exige una estricta prueba de ciudadanía y una identificación de votante y que se ha estancado en el Senado antes de las elecciones de mitad de mandato.
Durante el fin de semana, Trump planteó su exigencia de la ley electoral como condición para poner fin al enfrentamiento sobre la financiación. Algunos senadores republicanos han propuesto abordarla en los próximos meses como parte de un paquete legislativo más amplio que el partido podría aprobar por su cuenta, similar a la gran ley de recortes fiscales del año pasado.
La Casa Blanca destacó el martes que las conversaciones seguían en curso. Pero también dijo que un acuerdo para separar la financiación de la aplicación de las leyes de inmigración, al tiempo que se aborda por separado el proyecto de ley electoral de Trump, "parece ser aceptable".
El senador Chris Coons, demócrata por Delaware, que no formaba parte del grupo en la Casa Blanca, dijo que tenía entendido que había un "sentido de urgencia" en las conversaciones a medida que empeoran las interrupciones en los aeropuertos.
Se espera que los senadores discutan las propuestas durante sus almuerzos privados de los grupos parlamentarios el martes por la tarde.
"El primer paso es conseguir la propuesta por escrito", dijo el senador Angus King, independiente por Maine. "Quiero ver exactamente qué significa eso".
Cambios en Seguridad Nacional
El acuerdo podría ofrecer una salida política al enfrentamiento sobre el asediado Departamento de Seguridad Nacional, que se creó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero que ha llegado a simbolizar la agresiva agenda de deportaciones masivas de Trump, con su objetivo de expulsar a un millón de inmigrantes este año.
Bajo una creciente presión política, Trump destituyó a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en medio de la indignación pública por las operaciones de inmigración, y los senadores confirmaron el lunes por la noche a uno de los suyos, Markwayne Mullin, como el sustituto elegido personalmente por el presidente.
Mullin, un senador de Oklahoma que se alinea con la agenda de Trump, ofrece una cara potencialmente nueva para el departamento. Durante su audiencia de confirmación, Mullin se refirió a otra demanda clave de los demócratas: garantizar que un juez haya firmado las órdenes que los agentes de inmigración utilizan para registrar los hogares de las personas, en lugar de basarse simplemente en órdenes administrativas emitidas por el departamento.
"Esto es significativo", dijo el senador Peter Welch, demócrata por Vermont, sobre el avance hacia los cambios. "Noem se ha ido. Eso es muy importante".
El presupuesto de ICE aumentó en 75,000 millones de dólares con el proyecto de ley del año pasado, que no se ha visto afectado por el cierre. En cambio, su financiación anual habitual, de unos 10, 000 millones de dólares, se reduciría casi a la mitad con la propuesta.
Tras semanas sin cobrar sus sueldos, muchos agentes de la TSA se han dado de baja por enfermedad o incluso han renunciado a sus puestos de trabajo a medida que se acumulan las dificultades económicas. Los líderes sindicales que representan a los trabajadores han presionado al Congreso para que llegue a un acuerdo.







