Asesinatos

Un pandillero asesina a otro en el corredor de la muerte de California, donde rara vez ocurren ejecuciones

En ese pabellón de la prisión estatal de San Quentin no ocurría un homicidio desde hace 21 años. Allí la tasa de violencia es más baja en comparación con el resto de las cárceles californianas. El preso que murió apuñalado mató a dos personas hace 12 años.
10 Oct 2018 – 8:44 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Jonathan Fajardo era un pandillero de la Paramount Barrio al que no le tembló la mano para jalar el gatillo de un rifle AK-47 y matar a dos rivales frente a sus familiares hace 11 años. Mientras que Luis Rodríguez, de la banda 204th Street, baleó a una adolescente afroamericana de 14 años en diciembre de 2006 y poco después apuñaló 62 veces al joven que –según él– lo delató.

Fajardo fue sentenciado a la pena de muerte y el 2 de mayo de 2011 fue trasladado al corredor de la muerte de la prisión estatal de San Quentin, en el norte de California. Tres años antes había llegado Rodríguez a esta misma cárcel, una de las menos violentas de todo el estado.

Ambos pandilleros de Los Ángeles volvieron a aparecer en las noticias esta semana. De acuerdo con las autoridades, Fajardo, de 30 años, usó un objeto punzocortante hecho manualmente y apuñaló fatalmente a Rodríguez, de 34 años, a las 9:55 am del pasado 5 de octubre y fue declarado muerto 39 minutos después. Aún se desconocen las motivaciones del ataque.

"El caso está siendo investigado como un homicidio por la Unidad de Servicios de Investigación de la prisión y se ha contactado a la Fiscalía del condado de Marin", indicó el Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California (CDCR) en un comunicado.

"Es muy inusual"

Actualmente hay 742 reos en el corredor de la muerte de San Quentin y el último asesinato en ese pabellón se registró hace 21 años. En el resto de las cárceles del estado, en cambio, estos crímenes son más comunes. A finales de septiembre, la Fiscalía federal presentó cargos contra cuatro presos que supuestamente mataron a golpes a un reo de 38 años en la prisión federal de Victorville el 1 de octubre de 2013.

"Es muy inusual", dijo a la agencia AP Amy Smith, profesora asociada de la Universidad Estatal de San Francisco, quien estudia la pena capital y los impactos psicológicos del corredor de la muerte, en referencia al homicidio del pandillero Luis Rodríguez.

Smith explicó que estadísticamente los presos que cumplen cadena perpetua y esperan la pena capital tienen la tasa más baja de violencia tras las rejas.

"Aunque parece que podrían hacer cualquier cosa porque han recibido los peores castigos, en realidad tienen una incidencia muy baja de violencia en prisión", señaló la catedrática.

Por otro lado, la mayoría de los presos sentenciados a la pena de muerte en California fallecen por causas naturales (78 en los últimos 40 años) y la segunda causa de muerte es el suicidio (25 en ese mismo período).

Desde 1978, cuando se restableció este castigo en California, solo 13 reos han sido ejecutados aquí, uno en Missouri y uno más en Virginia. Este sistema ha costado más de 5,000 millones de dólares.

Nadie ha recibido la inyección letal en California desde 2006. Mientras varios han extendido ese plazo a través de apelaciones, otros como el despiadado asesino serial Charles Manson la libraron por una decisión de la Suprema Corte de Justicia debido a demandas que lo consideraban un castigo cruel e inhumano.

Nada ha cambiado a pesar de que los votantes de California aprobaron en 2017 una iniciativa que pide reformas al sistema judicial para que los presos sean ejecutados sin demoras y para ahorrar 30 millones de dólares anuales al erario público. Esta se impuso a otra propuesta que plateaba eliminar la pena capital alegando que existe el riesgo de que reos condenados injustamente sean ejecutados.

Este es un caso que ilustra ese debate: el mexicano Vicente Benavides pasó 25 años en el corredor de la muerte de California, condenado por la violación y homicidio de un bebé de 21 meses, pero finalmente fue exonerado porque las pruebas médicas que lo inculparon resultaron ser erróneas.



Así se vive en el 'Pabellón de la muerte' de California

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