“Me siento tan desprotegida”. Con estas palabras, Karolina Rojas rompe en llanto mientras expresa el dolor por el que pasa tras la muerte de su esposo, Johan Sebastián Durán Guerrero. El joven de 26 años murió en la ciudad de Biddeford, Maine, durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
"Me siento tan desprotegida": Karolina Rojas narra el dolor por la muerte de su esposo Johan durante operativo del ICE
Karolina Rojas denunció la muerte de su esposo, un joven de 26 años, quien falleció tras recibir disparos de agentes del ICE en un presunto error de identidad en Maine. El deceso deja desamparadas a su esposa e hija pequeña, que hoy enfrentan un futuro incierto
Las autoridades aseguran que la muerte fue una supuesta confusión de identidad; los oficiales dispararon contra el vehículo que conducía Durán Guerrero al confundirlo con otra persona que era objeto de búsqueda.
La partida de Johan no solo acabó con la vida de un joven colombiano que migró a los Estados Unidos en la búsqueda del suelo americano, sino que termina con una familia de la que él era el responsable de llevar el sustento para su esposa e hija de tan solo tres años.
Antes del incidente que culminó con la vida de Johan Sebastián, él mantenía la disciplina laboral para garantizar el bienestar de Karolina y su pequeña hija, a la que llamaba “Gordita”, su pequeña ilusión que, al conocer su llegada, transformó su vida.
“Compartimos muchos momentos, muchas aventuras, pero lo que más soñaba era ser papá. Desde el momento en que supo que tendría una princesa, todo en él cambió, siempre decía que a esa niña nada le faltaría, y así fue desde el momento en que la tuvo en sus brazos y sostuvo su pequeña mano, nunca la soltó”, recuerda Karolina.
Su gordita
, el motor
de su vida
Cada mañana Johan se levantaba para ir a trabajar, para llevar a su hogar lo que necesitaba su familia. Por la tardes, siempre regresaba a casa para pasar el mayor tiempo posible con su “Gordita” a la que llevaba al parque y procuraba en todo momento.
“Siempre trabaja para su gordita, como le decía; nunca le faltó nada. Siempre quería estar en cada paso que su gordita diera; siempre le decía: Papi, quiero nuggets con papas. Siempre la complacía en todo, nunca dejaba que su gordita se quedara con antojos. Él vivía por ella. Todo lo que él hacía era en nombre de su gordita”, comenta Karolina.
Durante una conferencia de prensa, quien fuera su esposa comentó que el apego que tenía con su hija era su principal motor de vida. Cada mañana, su pequeña le marcaba para saludarlo y decirle que ya había despertado. Su preocupación por su hija lo mantenía ilusionado.
“Dos meses antes habíamos hablado de cómo sería de grande y que le daría muy duro cuando estuviera en el colegio por primera vez. Soñamos tantas cosas los tres en nuestro futuro”, comentó.
Mi niña pregunta por su papá
Karolina recordó que días antes de que fuera asesinado, le compró muchas cosas a su pequeña: ropa, juguetes. Incluso, un día antes de su partida, la llevó al parque donde la “pasaron muy felices los dos”.
Mientras describía lo especial que era Johan para su familia, Karolina explicó que, a partir del pasado, día en que murió, ambos acordaron que cada lunes sería el día que pasaría toda la tarde con su hija. Pero e l destino les tenía deparada otra realidad. Esa tarde nunca se concretó.
“Se suponía que desde el lunes en la tarde, sería día de estar con papá, pero nunca llegó. Ahora mi hija pregunta por papá y no tengo la fuerza para decirle que papá no vendrá, no vendrá, y decirle: ‘Papi, te amo’. Cada noche pregunta por él, siempre dormí junto a él, y ahora no lo puede hacer”, mencionó.
El llanto no pudo ser contenido por Karolina, quien exige justicia por la muerte de su esposo durante un operativo que terminó con la unión de una familia que nunca volverá a ser la misma.






