Ocho meses en un centro de detención: el reencuentro de un padre inmigrante con su hijo enfermo de leucemia

Tras pasar ocho meses detenido, Eligio volvió a abrazar a su familia en Estados Unidos. Su esposa e hijos sobrevivieron viviendo en un automóvil mientras su hijo enfrentaba un tratamiento contra la leucemia y la incertidumbre de no volver a verlo

Video Liberan a guatemalteco, padre de un niño con leucemia; su esposa e hijos terminaron viviendo en un carro

Eligio, un migrante guatemalteco detenido durante ocho meses en centros de detención migratoria, regresó con su familia en Estados Unidos tras vivir el miedo de perder a su hijo con leucemia y ver a su esposa e hijos en quedarse sin hogar, viviendo en un automóvil.

Eligio abrazó a su hijo con una mezcla de alivio y culpa. El niño, que enfrenta un tratamiento contra la leucemia, lo esperaba desde hacía ocho meses. Durante ese tiempo, el padre originario de Guatemala, permaneció encerrado en centros de detención migratoria en Estados Unidos, convencido de que quizá nunca volvería a ver a su familia.

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“Me siento feliz porque ya estoy con mi familia, con mis hijos, y ya es todo diferente ya, después de largos ocho meses de estar encerrado”, relató a N+ Univision con la voz quebrada tras recuperar su libertad.
Su hijo aún recuerda el momento del reencuentro. “Ya regresaste… yo lloré, un poco lloré porque ya regresó y esperamos mucho para que saliera él”, dijo el menor, mientras se aferraba a su padre.

La historia de Eligio comenzó hace 23 años, cuando cruzó la frontera junto a su esposa, María. Sus hijos nacieron en territorio estadounidense y construyeron una vida marcada por el trabajo y la esperanza. Pero todo cambió después de una parada de tránsito, ante el endurecimiento de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump.

El padre de familia fue detenido por conducir un automóvil con los vidrios polarizados. Desde la cárcel migratoria, lo consumía una angustia permanente: la salud de su hijo. El niño recibía tratamiento oncológico mientras él permanecía incomunicado y sin poder ayudar.

“Sí, porque si le pasa algo no puedo hacer nada. Veo compañeros que se les murió el papá o mamá, ellos encerrados no pueden hacer nada”, contó Eligio sobre el miedo que lo acompañaba cada noche.

Mientras tanto, afuera, la familia se desmoronaba.

María, esposa de Eligio, aseguró que durante la detención de su esposo lo perdieron todo. Sin ingresos y acosada por las deudas, terminó viviendo dentro de un automóvil junto a sus hijos, al ser desalojada de su hogar.

“Mal, porque no teníamos nada para comer, sufrimos mucho”, recordó uno de los niños al hablar de los días en que dormían en el carro y soportaban hambre.

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La presión también golpeó la salud mental de María, pues afirma que recibió amenazas constantes por no poder pagar la vivienda y que llegó a pensar en quitarse la vida, aunque sus hijos fueron el motor para recobrar la fuerza y luchar por sus hijos.

“Me decía que me iba a echar la policía, que yo era una ladrona, pero yo no robé nada y eso me desesperaba mucho… por eso se me entró en la mente de hacerme daño”, confesó entre lágrimas.

Hoy, aunque la familia volvió a reunirse, las heridas permanecen. Ocho meses bastaron para transformar una crisis migratoria en una tragedia de la que esperan recuperarse juntos.

El abogado de Eligio, Víctor Martínez, les ha devuelto la esperanza. Asegura que el padre guatemalteco clasifica para que le concedan la remoción de su deportación, sumado a que no cuenta con un récord criminal, por lo que esperará defender su caso ante una Corte estando en libertad.

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