Incendios

Libres bajo fuego: cientos de presos se suman a la lucha contra los incendios en California

Un programa estatal permite que los reclusos salgan de sus celdas para ayudar a sofocar los fuegos que azotan el estado, una peligrosa labor que ha cobrado la vida de tres reos este año. Lo que reciben a cambio, según las autoridades, es poder reducir sus condenas, salir de la cárcel temporalmente y disfrutar la naturaleza.
12 Oct 2017 – 9:03 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Entre los más de 9,000 bomberos que combaten los incendios que han dejado serios estragos en el norte y sur de California hay un ejército sui generis formado por cientos de presos de baja peligrosidad, quienes se juegan la vida para reducir sus sentencias, hacer algo productivo y pasar los días fuera de las violentas cárceles.

La labor de estos prisioneros, quienes reciben un sueldo de solo 2.56 dólares al día, es crucial ante el acelerado avance de 22 fuegos que han calcinado miles de estructuras y hectáreas. En los condados de Napa y Sonoma, los más afectados por las llamas en el norte del estado, hay alrededor de 500 reos haciendo labores de bomberos y guardabosques; mientras en el condado de Orange, agobiado por el llamado 'Canyon Fire 2', han desplegado unos 300 presos.

"En el norte de California algunos han trabajado 72 horas consecutivas, sin dormir o tomando siestas en el campo cuando pueden. Eso habla de lo duro que están trabajando allá", dijo a Univision Noticias Bill Sessa, vocero del Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California (CDCR).


Desde la década de 1940, cuadrillas de presos han salido de sus celdas para hacerle frente a la lumbre en las montañas californianas. Ahora, ellos representan el 40% de quienes luchan contra los incendios forestales. Este programa denominado Conservation Camp tiene 3,800 voluntarios (hay alrededor de 200 mujeres) en 218 grupos que se distribuyen en 29 condados, una cifra que se ha reducido un 9% desde 2008, cuando había 4,334 reos, debido a la disminución de la población carcelaria, que se cumplió por mandato judicial.

Mientras el estado paga entre 1.25 y 1.50 dólares por hora a los presos que trabajan en cafeterías o limpiando los baños de las cárceles, los bomberos voluntarios cobran 2.56 dólares por día y 1 dólar adicional por hora cuando están combatiendo los fuegos. Además reciben otros incentivos: por cada jornada laboral les reducen dos días de sus condenas (el doble que el resto de presos con buena conducta) y les permiten estar "en libertad", aunque vigilados por las agencias del orden.

"Cuando van a los campos les decimos: 'Te trataremos como un bombero; solo te trataremos como un reo si tú nos obligas' ", cuenta Sessa, quien mencionó que a lo largo de los años pocos han escapado de los campamentos de guardabosques y quienes lo han hecho han sido recapturados unas horas después.

Para evitar sorpresas, el CDCR revisa los antecedentes y la conducta de quienes solicitan ser parte del programa. Son rechazados los que han desobedecido las reglas de los penales, tienen sentencias por delitos graves, tienen impedimentos físicos o fallan en una prueba de aptitud. No es un trabajo para débiles: los peligros a los que se enfrentan son reales.

Un riesgo real

Solo este año han fallecido tres bomberos reos, una cifra alta si se considera que solo han ocurrido cinco muertes en 40 años. De los recientes, uno fue golpeado por una roca, otro fue aplastado por un árbol y un tercero perdió la vida una semana después de que accidentalmente cortó su pierna y una arteria femoral con una sierra eléctrica.

El CDCR dice que a pesar de estos incidentes "el historial de seguridad del programa es extraordinario", especificando que solo una de las tres fatalidades recientes "ocurrió estando en la línea de fuego".

Aunque el gobierno estatal solo resalta los beneficios que obtiene el reo al combatir incendios, lo cierto es que esta iniciativa le ahorra unos 100 millones de dólares cada año a los contribuyentes. De hecho, California es el estado que más se beneficia de su población carcelaria para sofocar fuegos, atender inundaciones y responder durante otros desastres naturales.

Cuando el estado ha necesitado mano de obra barata ha volteado hacia las cárceles. Por eso, los reos han construido carreteras, prisiones y arsenales de guerra, e incluso han recolectado cosechas. Actualmente, el CDCR desarrolla programas vocacionales en los que hacen muebles, confeccionan uniformes de empleados estatales, elaboran placas automotrices y limpian sus propias cárceles.

Pero el programa de bomberos les ofrece salir del violento ambiente de los penales para estar en campamentos que cuentan con cabañas donde pueden quedarse sus familiares, áreas deportivas y de esparcimiento, bibliotecas y el estar rodeados por la naturaleza.

"Entre los beneficios está el que están en un campamento, no es una institución (cárcel); además aprenden liderazgo, disciplina, a trabajar en equipo, son cosas que al salir de prisión ellos nos dicen que aprendieron”, resalta el vocero del CDCR.


Imágenes de la devastación que dejan los incendios en California

Loading
Cargando galería
RELACIONADOS:IncendiosBomberosCaliforniaCárcelLocal

Más contenido de tu interés