Inmigrantes indocumentados

El fraude migratorio que convirtió la vida de Francisco en una pesadilla

Fue estafado hace 14 años, un fraude que le ha costado 40,000 dólares hasta la fecha y lo ha llevado a las puertas de una deportación que trata de evitar en los tribunales.
12 Ago 2016 – 12:33 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- En 2002, Francisco cometió un error que le ha costado hasta ahora 40,000 dólares y le ha obligado a vivir con ICE pisándole los talones. Él fue uno de los miles de estafados por una notaría pública que prometió lo imposible a unos migrantes dispuestos a pagar lo que fuera por asegurarse una residencia permanente en Estados Unidos. Catorce años después, este jornalero y padre de familia se aferra a su fe para superar una pesadilla que no termina.

Nacido en Guanajuato hace 51 años, Francisco -que ha preferido mantener su identidad en el anonimato- emigró ilegalmente a Estados Unidos en 1990 y tras doce años tratando de progresar sin papeles, se enteró de que una oficina de consultoría migratoria en la ciudad de Santa Ana, en el sur de California, prometía un trámite sencillo y expedito de permisos de trabajo para los indocumentados.

Sólo pedían dos requisitos: haber vivido en este país por más de una década y pagar sus honorarios. Aquella vía rápida hacia la regularización resultó ser un fraude.

Varios cayeron en la trampa. La agencia que tomó el caso de Francisco, La Guadalupana Immigration Services, fue acusada en 2003 de haber defraudado a más de 2,000 inmigrantes con promesas falsas. El trámite era en realidad una petición de asilo político, pero eso Francisco no lo supo hasta tiempo después.


Aún con el incremento de las peticiones de refugio relacionadas con la escalada de violencia en México en los últimos años, los jueces de inmigración siguen desechando la mayoría de esos procesos y eso fue exactamente lo que le ocurrió este residente en Oxnard.

Francisco no solo perdió el dinero que invirtió. Al rechazar la justicia su caso, se le extendió una salida voluntaria del país y después una orden de deportación, que 'la migra' trató de hacer cumplir una madrugada del año 2011.

“Sentí que la sangre se me vino a los pies”, relató Francisco a Univision Noticias sobre el momento en que un agente de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE) le llamó al celular. Habían ido a buscarle a casa, pero él no se encontraba allí.

“Me dijo: ‘aquí tenemos enfrente a tu señora, pero a ella no la queremos, te queremos a ti’”, recordó el migrante. “En ese momento sentí que se me derrumbó el mundo”, continuó.

“Me asusté por los niños, porque todo los días estuvieron rodeando la casa”, dijo la esposa de Francisco con lágrimas. “Mis hijos estaban chiquitos en ese tiempo”, agregó con las palabras entrecortada.


La vulnerabilidad de los inmigrantes los convierte en presa fácil de los delincuentes. De 2011 a mediados de 2015, la Comisión Federal de Comercio (FTC) recibió 204 quejas de fraude en trámites migratorios emitidas en el condado de Los Ángeles. Por su parte, la Procuraduría de California registra un promedio de 60 denuncias cada año.

Para los indocumentados que no califican para ningún beneficio migratorio, como Francisco, la situación empeora porque los defraudadores no solo exprimen su bolsillo, sino que los dejan fichados con ICE.

Un futuro lleno de incertidumbre

Han pasado cinco años de aquella visita de ICE, pero su familia la sigue sufriendo. Francisco recurrió a una abogada migratoria para buscar ayuda y logró congelar, al menos temporalmente, su salida forzada del país.

Entre lo que le sacaron los estafadores y el coste de su lucha legal, este mexicano que vive con lo que saca de jornales, ha pagado más de 40,000 dólares.

En la sala de su humilde hogar, cerca de varios campos de cultivo en Oxnard, Francisco confía en que su familia seguirá unida. “No pierdo la fe, sigo luchando, sigo echándole ganas”, comentó esperanzado.

Su abogada, Jéssica Domínguez, está tratando demostrar a los tribunales que Estados Unidos debe dejarle continuar viviendo en el país por el bien de sus cuatro hijos, al ser él el sustento familiar. Un último y desesperado recurso.


“Aunque tengas diez años en este país, hayas pagado impuestos, nunca has sido arrestado y tienes buena conducta, el juez interpreta estrictamente la ley y es difícil demostrar que si se deporta al padre sus hijos van a sufrir de manera extraordinaria”, agregó Domínguez.

Uno de los cuatro hijos de Francisco llora al recordar la redada de ICE que casi le quita a su padre.

“Desde que eso pasó he tratado de ser una mejor persona, voy bien en la escuela y quiero ser médico; si mi papá no estuviera aquí yo no sería nada”, expresa el adolescente con lágrimas.

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