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Narcotráfico

El FBI arresta a un policía que ofrecía seguridad para transportar cargamentos de narcos en Los Ángeles

Un agente del Sheriff del condado de Los Ángeles fue detenido en una operación encubierta en la que cayó cuando llegó para apoyar lo que él creía era un traslado de un cargamento de narcóticos. Las autoridades investigan si hay más policías involucrados en esta misma red de narcotraficantes.
16 Ene 2018 – 05:41 PM EST
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Cargamento de droga decomisado en California. Crédito: Getty Images

LOS ÁNGELES, California.- La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) arrestó este martes a un agente del Sheriff del condado de Los Ángeles (LASD) que aceptó proteger al menos dos cargamentos de narcóticos a cambio de sobornos en efectivo de hasta 250,000 dólares, informó la Fiscalía federal.

Kenneth Collins, de 50 años y residente de la ciudad de Chino, junto a otros tres cómplices fueron detenidos la mañana de este martes durante un operativo del FBI, cuando llegaron a Pasadena, en el condado de Los Ángeles, supuestamente para proporcionar "seguridad" para el transporte de casi 45 libras de cocaína y más de 13 libras de metanfetamina.

Según la acusación, Collins acordó vigilar este cargamento a cambio de 250,000 dólares. Su trabajo era evitar que la mercancía fuese interceptada por las autoridades. Sin embargo, se trataba de un operativo encubierto del FBI.

Al justificar su elevado cobro, Collins le habría dicho a un agente federal encubierto: "somos policías" y "todos nuestros cargamentos pasan". Las autoridades no han identificado aún a otros agentes involucrados en este caso; pero se ha mencionado que fueron compañeros de Collins quienes lo delataron con el FBI.

El pasado 14 de noviembre, el acusado presuntamente proporcionó seguridad de lo que él y su grupo pensaron se trataba de un contrabando de seis kilos de metanfetamina, así como de marihuana y cigarrillos falsificados. Entonces, por un pago de 25,000 dólares, escoltaron la supuesta mercancía en una caravana que viajó de Los Ángeles a Las Vegas, en Nevada.

Collins y sus cómplices -David Easter, de 51 años y residente de Los Ángeles; y Grant Valencia, de 34 y habitante de Pomona- fueron acusados en una demanda federal interpuesta la semana pasada.

Se espera que un cuarto hombre arrestado esta mañana, Maurice Desi Font, de 56 años y vecino de Sur Los Ángeles, sea acusado formalmente este martes por la Fiscalía federal.

"El agente Collins vendió su placa de policía para ayudar a una persona que él creía era un traficante de drogas. Supuestamente usó su condición de policía como garantía cuando prometió viajes seguros para grandes cantidades de narcóticos", dijo el fiscal federal Nicola T. Hanna, en un comunicado.

"Este caso es parte de nuestro compromiso permanente para erradicar la corrupción, particularmente cuando involucra a agentes del orden", agregó.

Buscan a otros agentes corruptos

El FBI había estado investigando a Collins en relación con un plan para aceptar pagos en efectivo a cambio de proporcionar seguridad a lugares donde se cultivaba marihuana ilegalmente, así como para ayudar en la distribución de sustancias ilícitas. Esto le fue reportado por otros agentes del Sheriff.

En agosto de 2017, un investigador encubierto del FBI que se hizo pasar por el familiar de un inversionista que buscaba financiar una casa para cultivar marihuana, se reunió por primera vez con Collins. Entonces, el sospechoso ofreció proporcionar seguridad al narco y afirmó tener tres "equipos" que ya habían vigilado operaciones similares en los condados de San Bernardino y Los Ángeles.

Collins le mostró su placa y se levantó la camisa para enseñar su arma de servicio fajada para enfatizar que sus servicios eran más valiosos. Según una declaración jurada, él recibió al final de esa reunión un pago "de buena fe" de 5,000 dólares por futuros servicios.

El agente del Sheriff angelino también se ofreció a "arreglar problemas", incluso agrediendo físicamente a personas, a cambio de dinero. Collins afirmó tener un equipo muy "profesional" compuesto por "policías" que portaban armas de fuego. También contó que él y sus cómplices "manejaron" una situación para un "cliente" en Boston incendiando un camión de lujo.

Esto también se puso en el radar del FBI y en septiembre el agente encubierto le dijo a Collins que estaba teniendo un "problema" con alguien en el norte de California. Tras esa charla, le dio el domicilio y el número de licencia de conducir de aquella persona a cambio de 2,000 dólares. Además, dijo que el trabajo podía ir más allá: "definitivamente podemos impactarlo un poco".

Como parte de las negociaciones, Collins también facilitó la venta de dos libras de marihuana, de lo cual se encargó otro de los acusados, David Easter. Era "una prueba". Collins prometió que si esa pequeña venta salía bien podría facilitar la distribución de hasta 4 millones de dólares en marihuana cada mes.

"El agente Collins utilizó su posición de confianza y se apropió de su autoridad para llevar a cabo lucrativas actividades delictivas con otros a expensas de los residentes del condado de Los Ángeles", dijo Paul Delacourt, subdirector a la oficina del FBI en Los Ángeles.

Esta dependencia señaló que en la investigación colaboró ampliamente la oficina del titular del LASD, Jim McDonnell, y subrayó que no se trata de un caso más amplio. "Si bien nuestra investigación continúa determinando si otros pueden haber estado involucrados, esto no debe verse como una acusación contra los muchos agentes del Sheriff del condado de Los Ángeles", aclaró Delacourt.

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