Música

El domingo que murió Juan Gabriel, crónica de sus últimas horas

Cuando se cumple ya una semana del fallecimiento del 'Divo de Juárez' se van conociendo los detalles de una noticia que conmocionó al público.
4 Sep 2016 – 5:05 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La mañana del domingo 28 de agosto Juan Gabriel se encontraba bien, según su representante Gilberto Andrade, aunque aquella jornada el ‘Divo de Juárez’ prefirió ahorrarse el paseo hasta la tienda de jugos de Santa Mónica donde Pedro Marín le hacía su cóctel de verduras preferido, un mejunje de apio, perejil, espinaca, pepino y limón llamado ‘Green Team Combo’. El artista tenía por costumbre ir en persona a por su brebaje. Así lo había hecho los días anteriores.

Aquella mañana temprano, como se supo después, envió a un miembro de su equipo a que recogiera su alimento líquido preferido. Por alguna razón, prefirió quedarse en el lujoso apartamento que rentaba frente a la playa de una ciudad del sur de California en la que se sentía como en casa.


Juan Gabriel tenía 66 años, diabetes, neumonía y un historial de problemas cardiacos, pero cuidaba su dieta, según explicaron quienes lo conocieron a Univision Noticias. Era vegetariano y disfrutaba con la comida tailandesa.

Ese trágico domingo, del que se cumple ya una semana, Alberto Aguilera Valadez tenía un concierto en El Paso (Texas), pero quiso apurar la jornada en California y viajar en un avión privado para llegar a la cita con su público justo a tiempo de realizar las pruebas de sonido, en torno a las 17:00 hora local.


“Él se encontraba bien, él se encontraba bien”, repitió su representante, Gilberto Andrade, en declaraciones telefónicas a Univision.

Juan Gabriel había pasado una semana en el condado de Los Ángeles; ocupado, pero sin sobresaltos ni viajes. El miércoles había grabado en Burbank el que sería su último vídeo musical, el viernes ofreció en en Inglewood la que sería su actuación definitiva – más de dos horas y media de concierto- y el sábado decidió quedarse en Santa Mónica para tomarse un día libre.

Esa mañana, la última en la vida de Juan Gabriel, había estado hablando con Andrade de sus próximos proyectos, entre ellos la gira por América Latina, y nada hacía presagiar lo que ocurriría poco después.


Andrade estaba en el apartamento. Había llegado el momento de que abandonaran la ciudad y emprendieran rumbo a El Paso. Solo faltaba Juan Gabriel.

Su cuerpo sin vida fue encontrado por unos empleados. El infarto le sorprendió en el baño. Solo.

Dado el historial médico de Juan Gabriel y las evidencias disponibles, el médico forense de Los Ángeles certificó el paro cardiaco. No hacía falta iniciar una investigación.

Conmoción e incredulidad

El anuncio de su muerte se demoró hasta las 14:00 hora local. Varios mensajes en Twitter de personas cercanas al artista daban a conocer la noticia de su fallecimiento al mundo. La familia lo confirmaba en un escueto comunicado poco después mientras sus seguidores, sus compatriotas y la industria de la música en español aún trataban de asimilar la pérdida, en medio de un estado de incredulidad y conmoción.


Los fanáticos salieron a la calle para llorar su muerte y entonar sus canciones. Las muestras de luto se multiplicaban en México y Estados Unidos. Muchos se acercaron hasta el apartamento de Santa Mónica donde los medios de comunicación se arremolinaban en busca de algún dato, alguna imagen, que certificara la tragedia.

A las 20:00 horas (local) una caravana de vehículos escoltada por la policía de Santa Mónica trasladó su cadáver hasta una funeraria en Los Ángeles, donde pasó una noche, la última antes de que su cuerpo se convirtiera en cenizas el lunes, mientras la prensa y los fanáticos pensaban que los restos de Juan Gabriel estaban en una caja en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX).


Su familia y la funeraria gestaron un plan para despistar a los medios. Los allegados querían una cremación y la querían íntima. Así fue. Al día siguiente todo el mundo lo sabía y la decepción era palpable entre los admiradores de Juan Gabriel que soñaban con homenajes en México con el cuerpo presente.

Finalmente, este sábado sus cenizas cruzaron desde El Paso a Ciudad Juárez, el lugar donde se crio y forjó su carrera. Alrededor de 40,000 personas salieron a recibir el paso fúnebre de camino a la casa del ‘Divo de Juárez’ entre cánticos de ‘Amor eterno’. Allí se celebró una misa solemne.


El lunes, la procesión funeraria arribará hasta el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, donde se espera una gran recepción antes de que sus restos encuentren descanso en la urbe fronteriza que le valió a Alberto Aguilera Valadez su apelativo artístico.

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