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Actividad de Pandillas

Cómo la MS-13 se convirtió en una pandilla llena de espías equipados con cámaras y micrófonos

Las autoridades federales en EEUU han ganado paulatinamente la confianza de pandilleros de la Mara Salvatrucha, una de las bandas callejeras más violentas, y los han dotado de todo tipo de artefactos para registrar sus actividades criminales. El FBI lleva al menos 17 años escuchando en español confesiones de asesinatos, ataques y crímenes.
19 Mar 2018 – 04:50 PM EDT
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Al menos desde el año 2001, el FBI ha reclutado informantes de la pandilla Mara Salvatrucha en Estados Unidos. Crédito: Marvin Recinos/AFP/Getty Images

LOS ÁNGELES, California.– Cámaras de video ocultas en gorras y en los tableros de los autos, celulares que automáticamente graban llamadas telefónicas y mensajes de texto, así como micrófonos que registran conversaciones incluso en calles transitadas. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha usado toda la tecnología a su alcance para documentar las actividades criminales de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13) en Los Ángeles, Boston, Omaha, Chelsea y varias otras ciudades donde hay clicas.

La agencia lleva al menos 17 años escuchando en español confesiones de asesinatos, ataques y crímenes, de acuerdo a documentos judiciales revisados por Univision Noticias.

Pero ningún dispositivo le serviría al FBI sin la colaboración de mareros en apuros, que se juegan la vida para lavar sus culpas, ganar miles de dólares, tener un techo sin costo alguno e incluso regularizar su estatus migratorio y el de sus familiares. Desde hace varios años, la agencia ha reclutado informantes a diestra y siniestra, sobre todo aprovechando a aquellos que estaban cumpliendo condenas, sin un centavo en el bolsillo o a punto de ser deportados.

El primero que se atrevió a cooperar en un proceso judicial mayor fue Jorge Alberto Pineda, alias 'Dopey', quien desde 2001 grabó las reuniones, charlas y mensajes telefónicos que miembros de la banda realizaban en su bastión, Los Ángeles, donde se fundó en la década de 1980. Con su ayuda lograron formular cargos federales por asesinatos, venta de droga, extorsiones y otros delitos contra 44 personas.

Las autoridades aseguran que sin las tareas de inteligencia colectadas por Pineda no habrían prevenido el asesinato de un detective de la Policía de Los Ángeles que también le seguía la pista a la banda.


Después de 'Dopey' vinieron otros. El FBI incluso llevó a sus informantes de un estado a otro, antes de que sus tácticas fueran descubiertas por los mareros, para prevenir venganzas y aprovechando que las comunicaciones entre los jefes de la MS-13 en Estados Unidos y Centroamérica aún no usaban los beneficios de las redes sociales.

"Antes los miembros de la MS-13 no se comunicaban entre ellos en las distintas ciudades", dijo una fuente familiarizada con las investigaciones contra la pandilla.

Para mantener a raya esta organización criminal, el FBI creó en 2004 un equipo nacional cuyo único objetivo es combatir a la Mara Salvatrucha. Se le denomina MS-13 National Gang Task Force y está formado por un grupo de expertos que comparte información e inteligencia y coordina investigaciones dentro del país y el extranjero.

Para extender su alcance, esta unidad creó un programa en Centroamérica que obtiene las huellas digitales con mareros allá y se comparan con las bases de datos en este país para determinar si tienen antecedentes penales en EEUU.

"Son violentos y no se tocan el corazón cuando se trata de quitarle la vida a una persona", alerta el FBI sobre la MS-13, que cataloga como una "amenaza" y una de las bandas callejeras más violentas. "Utilizan armas de fuego, machetes o cualquier otro objeto para intimidar a pandillas rivales, a las fuerzas del orden y a la sociedad", agrega la dependencia.

Las tumbas clandestinas en Virginia

'Junior' tiene 33 años y fue reclutado por el FBI para delatar a la clica Silvas Locos Salvatrucha, que opera en el norte de Virginia. A lo largo de una década, este hombre grabó cientos de conversaciones telefónicas y charlas con pandilleros, incluyendo las confesiones de los asesinatos de dos mareros que habrían desobedecido las reglas de la banda y cuyos cuerpos fueron sepultados en una zona boscosa en el condado de Fairfax.

Como compensación, este pandillero recibió una paga de 42,000 dólares por sus servicios, incluidos unos 12,000 dólares que este entregó a miembros de la organización. Según su testimonio en una corte federal, el FBI presentó documentos para ayudarlo a convertirse en residente permanente.

La cooperación de 'Junior' permitió a los fiscales esclarecer dos homicidios. Este "le sacó la sopa" a Christian Lemus Cerna, uno de los implicados, quien lo llevó al sitio preciso donde los enterraron. En octubre de 2013, a ese lugar llevaron a Nelson Omar Quintanilla Trujillo, al cual traían entre ojos porque pensaban que cooperaba con la Policía. Lo apuñalaron hasta la muerte y lo enterraron. En marzo de 2014, cerca de ahí apuñalaron y decapitaron a Gerson Adoni Martínez Aguilar, por no acatar las reglas de la banda. El FBI encontró los cuerpos con la ayuda de perros rastreadores.


Una de las pruebas presentadas en la corte fue una conversación en la que se escucha la voz de Cerna. "Es como una pequeña pendiente", le dijo sobre el lugar donde estaban los cadáveres, de acuerdo a la transcripción del audio. "Toma un poco de esfuerzo para escalar", agregó.

Al menos trece integrantes de la MS-13 han sido acusados por estos asesinatos, así como por un tiroteo en Alexandria (el blanco era un hombre llamado Julio Urrutia) y un intento de homicidio en Woodbridge.

Este informante testificó en 2006 en una corte federal contra Wilfredo Montoya Baires, quien asesinó a tiros a otro marero. Baires fue declarado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua.

La clica no dudó de 'Junior', quien emigró de El Salvador en el año 2000, porque este alcanzó un rango de liderazgo dentro del grupo. Él ingresó a la Silvas Locos Salvatrucha después de abandonar la secundaria.

No está claro cómo es que comenzó a colaborar con el FBI desde 2005. Archivos judiciales indican que se reunía una vez por semana con agentes federales para compartir información sobre la pandilla. El FBI le dio un celular que grababa automáticamente todas las llamadas y mensajes de texto. También le colocó micrófonos para registrar todo lo que se decía en las reuniones que el grupo realizaba en hoteles y parques en Woodbridge.

El 'servicio' de este pandillero continuó hasta el año 2015.

De informante a asesino

Dublas Aristides Lazo hizo un trato con el FBI antes de salir de la cárcel y grabó conversaciones y ayudó a identificar a los líderes de la clica Virginia Locos Salvatrucha, en Virginia. La agencia le entregó a este hombre de 28 años un teléfono móvil para tener una comunicación directa.

Pero Lazo quebró la única advertencia que le hizo el FBI: no participar en actividades delictivas.

El pasado 5 de marzo, este hombre fue condenado en el secuestro mortal de Carlos Otero Henríquez en West Virginia en mayo de 2016. La clica lo atacó porque creían que se había afiliado a la Mara 18, rival de la MS-13.

Lazo aceptó que mientras cooperaba con el gobierno federal este condujo la camioneta en la que iba Otero Henríquez, de 18 años, y otros siete integrantes de la Virginia Locos Salvatrucha. Le dijeron que iban a una fiesta, pero terminó siendo interrogado y apuñalado más de 50 veces.

Después, la pandilla dejó el cuerpo de Otero Henríquez en una zanja, quemaron su ropa y destruyeron otras pruebas del crimen.

"El sello distintivo de MS-13 es la violencia extrema", dijo Tracy Doherty-McCormick, fiscal federal en Virginia. "Este brutal secuestro y asesinato es un trágico recordatorio del impacto que la MS-13 tiene en las comunidades aquí en el norte de Virginia", agregó.

Dos cómplices de Lazo en dicho homicidio, Wilmar Javier Viera González y Miguel Zelaya Gómez también fueron convictos por extorsionar a una persona y a su familia en Leesburg, Virginia. En ese caso, el FBI estuvo en contacto con las víctimas para grabar y fotografiar los pagos que les hicieron a los pandilleros.

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