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Condenas

Boda en prisión y 54,000 firmas para que sea liberado: así avanza el caso de este preso "inocente"

El hispano David Díaz lleva 20 años en una cárcel estatal por un crimen que, según una organización que defiende a reos inocentes, la propia víctima y un testigo, no cometió. Cumple una sentencia mínima de 37 años tras las rejas, pero miles de personas que creen en su inocencia han firmado una petición al gobernador para que lo liberen.
23 Jun 2018 – 7:59 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.– David Díaz lleva 20 años en la cárcel por un crimen que dice no haber cometido, pero hoy está feliz. La razón: hace unos días se casó en prisión con una amiga de la adolescencia, Lidia Pérez. Con ella compartió hasta el día en que la Policía de Los Ángeles lo arrestó acusándolo de tratar de asesinar a tiros a un joven. Esa persona que resultó herida y un testigo aseguran que David es inocente, pero él sigue tras las rejas.

Desde que su historia fue contada por Univision Noticias en julio de 2017, su familia y su ahora esposa han redoblado esfuerzos para liberarlo, logrando que activistas y abogados retomen el caso. También lanzaron una campaña en Change.org y más de 54,000 personas han firmado una petición dirigida al gobernador de California, Jerry Brown, pidiéndole acabar con lo que consideran una injusticia.

"Me siento totalmente bendecido; siento que este es el milagro que le he pedido a Dios todos estos días", dijo David en una entrevista telefónica desde la prisión estatal Pleasant Valley, en Fresno. Es la sexta penitenciaría a la que llega cumpliendo una condena mínima de 37 años que puede llegar a ser cadena perpetua. Pero este hombre dice que ahora más que nunca confía en que puede salir pronto.

"Siempre dije que una vez que la gente supiera lo que me pasó se conmoverían y querrían hacer algo. Ni siquiera puedo describir lo que siento al ver que tanta gente ha firmado pidiendo mi liberación", expresó emocionado David, quien en unos días cumple 40 años. Más de la mitad de su vida la ha pasado tras las rejas.

La actitud positiva de este hombre contrasta con esta frase que expresó en julio de 2017 desde un salón de la cárcel Pleasant Valley: "cada día me siento más débil". El matrimonio y el apoyo de la comunidad le han llegado cuando pensaba que todo estaba perdido. "De todo corazón les agradezco", dijo David a los que han creído en su inocencia.

¿Qué le pasó a David?

La vida de David cambió drásticamente durante la madrugada del 11 de agosto de 1998, cuando un comando de la Policía irrumpió en su vivienda en la ciudad de Alhambra y lo arrestó.

Lo involucraron en un tiroteo en el que resultó herido el adolescente Remberto Preciado en Lincoln Heights. Su novia, Martha Sierra, sirvió con testigo clave en el juicio. Ella, sin embargo, ha reconocido que los detectives le pidieron información sobre el sospechoso y le mostraron un álbum con fotografías de pandilleros registrados. Y que bajo esa presión ella apuntó al azar a la foto de David.

Ese testimonio fue el que más pesó en el proceso judicial contra Díaz, a pesar de que su defensa mostró evidencia de que este estaba en el cine con su familia durante la balacera.

Sierra aseguró que los policías la forzaron a que escogiera a alguien, quien fuera. "Me dijeron 'tienes que encontrar al culpable para irte a casa'. Les dije: 'Ok, fue este muchacho'".

Por su parte, la propia víctima del tiroteo, Remberto, declara que David no le disparó. "Él es inocente", afirmó en una carta que le envió a Univision Noticias desde la cárcel estatal Salinas Valley, donde purga una condena por otro caso. "En el juicio yo testifiqué que David Díaz 'no era el atacante' que me disparó. Él es víctima de una injusticia en las cortes de Los Ángeles", escribió.

Expertos que han revisado el caso coinciden en que David no ha logrado ser exonerado debido a una mala representación legal, a que las personas que testificaron en su contra no han querido retractarse ante la corte para evitar que las acusen de perjurio y a que no se ha encontrado nueva evidencia.

Ahora incluso la madre de la víctima del tiroteo se ha unido a la campaña por la liberación de este hispano. En unos días acompañará a la mamá de David, Yolanda Díaz, a entregar personalmente la solicitud a la oficina del gobernador Brown en Sacramento.

"Dios es muy grande, estamos frente a la puerta y ya se va a abrir", dice Yolanda. "Tengo mucha fe".

Un matrimonio tras las rejas

El 28 de abril David volvió a la sala de visitas de la prisión Pleasant Valley con su uniforme azul. Pero ese día lo esperaba su novia Lidia vestida de blanco. Se casaron acompañados de pocos familiares, entre ellos la madre de él. Fue una ceremonia con sentimientos encontrados.

"Estábamos llorando todos. El pastor le dijo a David: ‘conozco tu caso y firmé tu petición (para ser liberado); por alguna razón Dios te tiene aquí adentro, mantén tu fe y da gracias porque estás vivo’. Fue algo que nos impactó mucho", cuenta Lidia.

Ellos se conocieron cuando eran adolescentes y vivían en Highland Park. Muchos años después ella se enteró sobre la condena de su amigo y lo visitó en la cárcel. Ese primer encuentro fue emotivo, se abrazaron y lloraron. "Al verlo me dolió. Era como si le hubieran quitado su humanidad", recordó ella.

Las visitas se volvieron más frecuentes y de ahí nació el amor. Así fue cómo decidieron casarse y la ahora esposa de David dice que no descansará hasta verlo fuera de la cárcel: "Sé que casarme con él le está ayudando mucho. No se siente solo, ni abandonado".

Lidia vive en Downey, es madre de dos hijas y es transcriptora en la corte. Esta mujer confía en que su marido saldrá pronto para finalmente estar juntos. "Quiero que él viva", dice.

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