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Inmigrantes indocumentados

"Ese camino es de muerte”: Inmigrante relata la pesadilla que vivió tratando de cruzar la frontera hacia Estados Unidos

Bani Francisco Atz vio de cerca la muerte cuando trataba de cruzar la frontera en el desierto de Texas. Cuando llamó a despedirse, su esposa contactó a una organización de Los Ángeles que le salvó la vida.
9 Jul 2021 – 08:18 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.- Abrazar a su esposa e hijas en Indianápolis era el sueño de Bani Francisco Atz, de 25 años, quien decidió emprender el viaje desde Guatemala para cruzar la frontera en el desierto para llegar hasta Estados Unidos.

Para Bani lo más importante era su familia y “que ellas estuvieran bien dije, yo aquí en Guatemala es dura la vida también pues bien escaso el trabajo”. Por ese motivo el 15 de mayo dejó Guatemala y se encaminó junto con otros inmigrantes y con uno de los llamados “coyotes” hacia Estados Unidos.

Reunió los $8,000 para pagar a los coyotes que le prometieron obtener un asilo político en este país. “Vendí unas cosas que tenía y luego (hice) un préstamo”, contó Bani.

Pero la travesía casi le cuesta la vida pues según su propio testimonio y el de otros inmigrantes, fueron abandonados en el desierto de McAllen, Texas, sin agua ni comida.

“Yo ya caminando dos horas, y llevábamos caminando varios días, yo sentí un gran cansancio y yo sentí que de los riñones como si algo me explotó. Yo sentí una gran debilidad donde mi cuerpo no podía caminar ya”.

Sara Geraldina Martínez, otra de las inmigrantes que viajaba con él, grabó el momento en el que un grupo de personas parecían desfallecer.

El guatemalteco recuerda que Sara salvó su vida. “Yo le dije a la muchacha, Morena, le dije yo, ‘yo quiero ir a ver a mis niñas, no me deje solo, no me deje solo yo me voy a morir si no me ayuda”, cuenta Beni. “No tengas pena, me dijo, yo te voy a ayudar y ella me agarró, me cargó y me llevó atrás de un palo”.

Por su parte, Sara relata que “sabíamos que ya no íbamos a llegar, pero por lo menos salvaríamos nuestras vidas”, con el poco aliento que les quedaron lograron despegarse del grupo lo suficiente como para perderle el rastro al “guía”.

Pero Sara también sintió que estaba perdiendo las fuerzas, y fue en ese momento que Bani dijo “yo le voy a llamar a mi mujer, ya para despedirme” y agrega “fue cuando me comuniqué con mi esposa y le conté la situación”.

Su esposa le prometió que lo ayudaría. La ayuda llegó desde Los Ángeles tras comunicarse con la organización Mujeres de Hoy ubicada en Van Nuys. “Por el momento empecé a llorar por qué dije como les voy a ayudar, están en un desierto es muy difícil que yo pueda salvar la vida de ellos”, dijo Mayra Todd, de Mujeres de Hoy.

Sara Maríinez fue quien habló con Mayra Todd pues Bani, que había pedido auxilio, ya no podía hablar. Mientras tanto a miles de millas de distancia desde Los Ángeles, Todd se movilizó para ayudarlos, “lo único que se me ocurrió fue llamar a Inmigración al Border Patrol”.

El 15 de junio Bani, Sara y otros 17 inmigrantes fueron rescatados por la patrulla fronteriza. Al ver que agentes llegaron para ayudarlos con agua y otros recursos, “yo sentí una gran alegría, y le daba gracias a Dios”, dijo Bani.

Beni fue deportado a Guatemala y asegura que no lo volvería a intentar. “Yo ya no lo volvería a intentar porque yo sé que es camino de muerte. Ese camino es de muerte porque no todos corremos con la misma bendición de poder llegar a ese lugar, porque caminando en el desierto ves los cadáveres tirados, y eso a uno lo baja también mentalmente, porque uno mira el cadáver que está tirado y uno dice ‘será que nos vamos a quedar así’”.

De acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza por lo menos 7,000 inmigrantes murieron entre 1998 y 2020, en lo que va de este año, han sido 100, pero las cifras podrían ser aún más altas.

Jorge Mario Cabrera de CHIRLA dijo que comprende la situación de violencia y pobreza en Centroamérica pero también sabe que la violencia se ha incrementado en el trayecto

“Nuestra comunidad debe saber y debe pensarlo dos veces antes de emprender esa odisea”, dijo Jorge Mario Cabrera, de CHIRLA.

Ahora Beni recomienda a otras personas que están pensando cruzar la frontera de modo ilegal que “si tienen el dinero ahí reunido en sus casas, mejor puedan hacer un negocio y trabajar, que trabajen el dinero que tienen, que hagan un buen negocio y que de ahí se puedan mantener porque la verdad ese camino es bastante duro”.

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