Narcotráfico

Así fue como narcos hicieron una fortuna mandando droga en trenes de pasajeros

Un grupo de traficantes envió "miles de kilos de droga" de Los Ángeles a Chicago usando la red de trenes de la empresa Amtrak: esta es la primera vez que se detecta este método de contrabando en Estados Unidos. Para transportar las enormes ganancias, esta célula reclutó a bailarinas exóticas que viajaban en avión hasta con 150,000 dólares en efectivo.
14 Sep 2018 – 10:06 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Entre meseras y clientes del restaurante de comida mexicana Ofelia’s en el sureste de Los Ángeles, dos hombres conversaban en secreto sobre un negocio que prometía enormes ganancias. Uno tenía los contactos para conseguir cocaína en México y traerla a esta ciudad, y el otro tenía un plan para enviar los cargamentos a Chicago (Illinois), a más de 2,000 millas de distancia.

Así fue como aquel junio de 2010, Rafael Navarro Galván, un indocumentado que había cumplido múltiples condenas por distribuir hasta 8,000 libras de marihuana en el sur de California y había sido deportado varias veces a México, hizo un trato con Edgar Roque, de 32 años y líder de una célula de narcotraficantes que había extendido sus tentáculos hasta el medio oeste y otras regiones de Estados Unidos.

Según documentos judiciales, un primo de Roque que trabajaba en una estación de trenes se convirtió en el cómplice perfecto para que esta organización criminal diseñara un sistema de envíos de droga que durante siete años usó los trenes de pasajeros de la empresa Amtrak para evadir el escrutinio de las autoridades.

Esta es la primera vez que se detecta este método de contrabando en Estados Unidos. Típicamente, los narcos usan autos particulares y camiones de carga para mover sustancias ilícitas de costa a costa, aunque también han usado autobuses de pasajeros, servicios de paquetería y pasajeros, así como empleados y usuarios de aerolíneas.

En junio de 2010, la banda comenzó mandando 5 kilos de cocaína por semana de Los Ángeles a Chicago. Los envíos se realizaron sin contratiempos y pronto aumentaron el contrabando.

"Empezaron a incrementar de 5 (kilos por semana) a 10, a 15, a 20, a 22, hasta llegar a 30 y a 32", afirmó Navarro Galván, originario de Michoacán, en una audiencia durante el juicio contra Roque que se realizó en una corte federal de Chicago el pasado 5 de febrero.

Galván ya había sido expulsado en 2017 de EEUU tras cumplir una sentencia de 10 años de cárcel por conspirar para distribuir cocaína y marihuana y por lavado de dinero en San Diego. Esta condena se redujo a la mitad porque se volvió informante del gobierno federal. Para que testificara contra su cómplice, agentes de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) tramitaron un permiso especial de 45 días para que este viniera a EEUU con ese motivo.

Contando billetes y festejando

De acuerdo con el testimonio de Galván, el grupo también enviaba cargamentos de heroína, la cual llamaban 'China Blanca'. Solo un kilo de la droga era vendido en las calles de Chicago por 90,000 dólares. Ellos, en cambio, la compraban a un proveedor mexicano por 34,000 dólares. Por 20 kilos de cocaína obtenían más de medio millón de dólares. Por eso, pronto sus ganancias se fueron por las nubes.

En la corte federal de Chicago, frente a su antiguo socio, Galván detalló que en algún punto la preocupación de esta organización no era cómo enviar los cargamentos, sino de qué manera traer a Los Ángeles varios fajos de dólares sin ser detectados.

La Fiscalía federal señala que la banda usó a otros que viajaban en avión a esta metrópoli ocultando hasta 150,000 dólares en efectivo cada semana. Una vez tres personas volaron con 540,000 dólares en su equipaje y bajo su ropa. Galván confesó que le pagaron a bailarinas exóticas para traer el dinero. "Ellos reclutaron a más gente para ir a Chicago a traer más efectivo", contó.

Los vuelos no siempre llegaban directamente a Los Ángeles. También arribaron a Las Vegas, Nevada, para tratar de despistar a las autoridades. Galván explicó que la llamada 'Ciudad del Pecado' se convirtió en el destino idóneo por la visita masiva de apostadores. "Porque es un lugar turístico es más normal que la gente traiga grandes cantidades de dinero y no llama mucho la atención",dijo en la corte.

Este hombre relató que también viajó a Las Vegas a recoger los fajos de billetes. "Contábamos (el dinero) a mano y luego festejábamos durante el fin de semana", aseguró.

Las operaciones en EEUU

La ruta que seguía la droga de esta organización era la siguiente: compraban cocaína y heroína en Tijuana (México), pasaban el narcótico por la frontera en compartimientos ocultos en autos, lo almacenaban en casas clandestinas en San Diego, luego lo trasladaban a Los Ángeles y lo ponían en trenes de Amtrak que se dirigían al estado de Illinois.

Después de recoger la droga en la terminal de trenes Union Station de Chicago, la ocultaban en sitios clandestinos, incluyendo una casa en el vecindario Gage Park y un apartamento en el suburbio al noroeste de Streamwood.

La Fiscalía alega que también mandaban la mercancía a St. Louis y otras ciudades.

"Esta es una conducta criminal de la peor clase", argumentó el fiscal federal Paul H. Tzur Tzur en un memorándum que envió al juez. "El papel de liderazgo de Edgar Roque dirigiendo el movimiento masivo de heroína y cocaína en Chicago y otros lugares demostró que no tenía ningún respeto por la seguridad y el bienestar de los adictos y las comunidades en las que suministraba la droga", agregó.

A través de la frontera entre California y México, esta célula pasaba en un solo vehículo hasta 10 kilos de cocaína y colocaba un kilo de heroína en medio, de acuerdo con la acusación.

Galván era el encargado de comprar la droga en Tijuana. Este mencionó que jamás conoció a los compradores de Illinois, una práctica común entre los narcotraficantes para evitar que uno y otro eslabón en la cadena de tráfico eliminen intermediarios y hagan trato directamente.

No se ha revelado a qué cartel le compraba droga esta organización delictiva.

La caída de un negocio millonario

Unos años después de que este grupo comenzó a llenarse los bolsillos, distintos sucesos comenzaron a debilitarlo. Las autoridades decomisaron cargamentos y arrestaron a sus miembros. Algunos aceptaron colaborar con el gobierno para desarticular la organización.

Galván, quien fue detenido en San Diego el 11 de diciembre de 2012 por cargos relacionados con narcotráfico, contó que en 2011 él y Roque salieron mal.

Todo se debió al arresto de uno de los compradores en Chicago y una deuda que jamás se saldó. Una persona apodada 'G' quedó bajo custodia y otro cómplice identificado con el alias de 'Little Pimp' llamó a Galván para acordar la fecha en que le enviaría su parte, alrededor de 32,000 dólares. Pero Roque después le dijo a Galván que 'Little Pimp' no respondía las llamadas y este jamás vio su dinero.

Galván contó que por ello tuvo que pagar de su bolsillo a su proveedor en Tijuana, Ricardo Rodríguez Carrillo, y cree que Roque se quedó con unos 450,000 dólares que jamás repartió con sus cómplices. "Ya no confié más en Edgar”, dijo.

Las autoridades descubrieron las operaciones de la organización de Roque a través de una investigación de varios años llamada 'Operación descarrilada'. Estas acciones fueron dirigidas por un equipo policial integrado por agentes federales, estatales y locales.

Narcos tras las rejas

Al momento, más de 20 personas han sido acusadas de participar en esta célula criminal que "envió miles de kilos de narcóticos de 2010 a 2016", según los fiscales. Varios se han declarado culpables por su participación.

Esta semana, un juez federal en Chicago sentenció a Roque a 35 años de prisión.

Otros acusados son Phillip Díaz, sentenciado el martes a casi 21 años de cárcel por asegurar la entrega de la droga y blanquear las ganancias a través de sus cuentas bancarias; y Anthony Koon, condenado a 9 años tras las rejas luego de que entregó casi 20 kilos de heroína valuados en alrededor de 1 millón de dólares en Chicago en agosto de 2014.

También han sido señalados Gerardo Sánchez, quien pasará 17 años y medio en prisión por entregar heroína en un apartamento de Chicago y por el delito de lavado de dinero; y Jorge Luis Ochoa Canela, condenado a casi seis años de cárcel por transportar cientos de miles de dólares que iban destinados a proveedores de sustancias ilícitas.

Por su parte, Roy J. Griffin, un empleado de Amtrak, pasará 18 meses en prisión luego de que admitió haber intentado robar un paquete de cocaína que llegó a la central de trenes de Chicago.

Cuatro personas más ya se declararon culpables y esperan que un juez les dicte sentencia.

Galván regresó en febrero a México después de testificar contra Roque y otros acusados.

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